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El Ocaso Inevitable: La Trama Internacional, las Joyas Ocultas y el Cerco de la UCO que Acorrala a Zapatero y Sánchez

El panorama político español atraviesa uno de sus momentos más críticos, oscuros y determinantes de la historia reciente. Lo que en un principio parecía ser un goteo aislado de escándalos menores, anécdotas de pasillos y polémicas virales de redes sociales, ha terminado por conformar un tsunami judicial e investigador que amenaza con arrasar los cimientos del actual Gobierno de la nación y de figuras históricas del socialismo español. En una jornada donde la información ha fluído a una velocidad de vértigo, destrozando las versiones oficiales que se mantenían hasta la fecha, los nombres del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y del actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se encuentran situados en el epicentro de un huracán mediático y judicial de proporciones incalculables. Las revelaciones recientes, expuestas de manera descarnada en la televisión nacional, no dejan lugar a dudas: la realidad que asola a las más altas esferas del poder supera, con creces, a la más retorcida de las ficciones.

⚠️ÚLTIMA HORA URGENTE⚠️POR FIN CAE EXPRESIDENTE ZAPATERO E IMPLICAN A SU  MUJER MÁS CERCA LA CÁRCEL!?

El inicio de este terremoto político ha estado marcado, en un primer término, por episodios que rozan el absurdo, funcionando como una cortina de humo involuntaria —o quizás meticulosamente diseñada— que buscaba desviar la atención del verdadero abismo que se estaba abriendo bajo los pies de ciertos dirigentes. La escena política nos ha regalado imágenes y momentos que, si no fueran reales, pasarían por una sátira de mal gusto elaborada con inteligencia artificial. En el día en el que Zapatero y Sánchez enfrentan su escenario más crudo, oscuro y complejo, el foco inicial parecía desviarse hacia situaciones surrealistas en el Parlamento Europeo. Se ha hablado del bochorno de ver a la mujer de Pablo Iglesias protagonizando escenas que han sido calificadas como un auténtico meme de magnitudes bíblicas, o un “hazmerreír”, por actuaciones en las que se entonaban cánticos absurdos. Una distracción pueril que, sin embargo, competía en nivel de vergüenza ajena con las actitudes de otras figuras colaterales que disputan el título al mayor bochorno de la jornada.

Pero este espectáculo mediático, estas distracciones de bajo calibre protagonizadas por actrices secundarias de la vida pública que se erigen como referentes de un feminismo de escaparate, esconden un intento desesperado de manipulación narrativa. La atención pública, sedienta de escándalos, ha sido dirigida hacia debates absurdos, como el intento de la pareja de un conocido periodista de desviar la culpa de un asunto sumamente espinoso: las famosas joyas. El relato oficial intentaba por todos los medios colgarle el muerto de las piedras preciosas única y exclusivamente a Sonsoles Espinosa, la esposa del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. La estrategia de comunicación es tan burda como evidente: pasar de afirmar que las joyas pertenecían al ámbito político de Zapatero, a sugerir que, al tratarse presuntamente de collares y abalorios femeninos, la única responsable de recibirlas, declararlas y gestionarlas era su mujer. Un intento desesperado de alejar el foco de la responsabilidad legal y política del exmandatario hacia su círculo familiar más íntimo.

Sin embargo, las chaladuras y los desvíos de atención han chocado frontalmente contra un muro de hormigón armado: la investigación periodística y judicial que avanza sin frenos ni contemplaciones. El “jaque mate” a José Luis Rodríguez Zapatero, que parece arrastrar inexorablemente a Pedro Sánchez, se ha materializado a través de revelaciones de un calibre demoledor. En una reciente y explosiva entrevista en el programa matinal de Susana Griso, la periodista de investigación Ketty Garat ha expuesto una auténtica bomba informativa que ha hecho saltar por los aires el relato edulcorado que desde Moncloa y los medios afines al gobierno se intentaba imponer.

Hasta ahora, la narrativa oficial en torno a Zapatero y las polémicas joyas se intentaba minimizar a su mínima expresión. Voces afines, como la del exministro Miguel Sebastián, habían protagonizado intervenciones públicas calificadas de ridículo espantoso, asegurando que estas joyas no eran más que un presente habitual, un simple regalo protocolario proveniente de una fortuna árabe que no revestía ninguna gravedad ni mucho menos un carácter delictivo. Se pretendía vender a la ciudadanía española la imagen de un expresidente agasajado con un detalle sin importancia. Pero la realidad, tenaz y documentada, desmiente categóricamente esta versión. Las joyas no son un obsequio de cortesía; son la punta del iceberg de un entramado internacional de proporciones monumentales.

El nivel de preocupación en el entorno del expresidente Zapatero es palpable y absoluto. A tan solo unas horas de una esperada y extensa comparecencia ante el juez, que se prevé se alargue durante al menos dos jornadas, la tensión es insoportable. Y esta preocupación no es infundada, sino que lleva gestándose semanas, concretamente desde que la verdadera naturaleza de la trama ha empezado a salir a la luz pública y judicial. El auto emitido por el juez José Luis Calama hace unas semanas ha sido el detonante definitivo. Aunque redactado con cautela y deslizando los hechos de manera sucinta, el documento judicial apunta directamente a los inquietantes negocios de Zapatero en mercados internacionales altamente sensibles y opacos: el mercado del petróleo y el mercado del oro.

La periodista Ketty Garat, autora de exhaustivas investigaciones sobre la materia, detalla con precisión quirúrgica cómo Zapatero penetró en este oscuro mercado en el que ya venía operando de forma paralela otro peso pesado del socialismo: el exministro de Transportes José Luis Ábalos. Lo que se describe no es un mero asesoramiento diplomático, sino una maquinaria engrasada presuntamente destinada a blanquear y legitimar a regímenes dictatoriales sometidos a severos embargos internacionales, con Venezuela y China como epicentros de la operación. Es China, de hecho, la que se perfila como la gran puerta de entrada del expresidente socialista al hermético y lucrativo mercado del crudo.

Las interrogantes que se abren ante la ciudadanía y ante los tribunales de justicia son aterradoras. ¿Hasta qué punto estamos hablando de que un expresidente del Gobierno de España se erigió como el vértice absoluto de un entramado internacional de tráfico de influencias? Un entramado que no manejaba influencias de despacho convencionales, sino que operaba directamente en los mercados de materias primas más codiciadas y controladas del planeta: oro, níquel, gas natural, petróleo y, por supuesto, piedras preciosas.

Es en este contexto de negocios internacionales ilícitos donde las famosas joyas de las que tanto se ha hablado adquieren su verdadera dimensión y significado probatorio. La tesis de los investigadores, respaldada por fuentes y seguimientos exhaustivos, descarta de plano la ficción del “regalo de un jeque árabe”. No existe ni un solo documento, certificado aduanero ni prueba judicial que avale que se trate de un donativo desinteresado. Esta excusa no es más que una versión prefabricada, filtrada a la desesperada por el entorno de Zapatero y sus portavoces para ganar tiempo. La tesis principal que manejan quienes instruyen el caso es infinitamente más grave: las joyas serían, presuntamente, una forma de pago; una monumental mordida en especies.

El sistema de remuneración operaba bajo los márgenes de la legalidad internacional. Para sortear el estricto régimen de sanciones internacionales controlado por potencias como Estados Unidos, regímenes como el venezolano realizaban pagos en especies a cambio de favores políticos, mediaciones y labores de blanqueamiento internacional de su imagen. Se pagaba en cargueros rebosantes de petróleo, se pagaba en oro macizo, en gas natural, en níquel y, presuntamente, se pagaba con estas enigmáticas joyas. Operar en este mercado del crudo venezolano, sujeto a sanciones que solo permitían la intervención legal de tres empresas muy específicas en todo el mundo, significaba operar en la más absoluta clandestinidad e ilegalidad. Quien volaba por debajo de ese radar oficial, cometía actos ilícitos a escala global. Zapatero y Ábalos, según apuntan las investigaciones, se movían presuntamente en estas aguas turbias de la mano de comisionistas como Víctor de Aldama.

El expresidente español Zapatero es investigado por su papel en el rescate  a una aerolínea | AP News

El choque de trenes era inevitable. Y de este enfrentamiento nace la intrahistoria que explica uno de los misterios políticos más comentados de los últimos años en España: la caída fulminante del todopoderoso ministro José Luis Ábalos en julio de 2021. Durante cuatro años y medio, el Gobierno del Partido Socialista y sus voceros han mentido flagrantemente a la sociedad española, inventando una ficción insostenible sobre los verdaderos motivos de esta destitución, que fue vendida en su día como una reestructuración de impulso pospandemia. Nada más lejos de la verdad. La defenestración de Ábalos fue el resultado directo de una guerra interna, una colisión salvaje de intereses económicos entre dos facciones del mismo espectro político que operaban en el oscuro negocio del petróleo.

Por un lado, se encontraban los operadores que respondían al círculo de Ábalos, descritos gráficamente como los “comisionistas cutres”. Por el otro, la sofisticada red de “lobistas profesionales” que capitaneaba presuntamente José Luis Rodríguez Zapatero. En esta despiadada guerra de influencias y cuotas de mercado ilegal, ganó el bando de Zapatero. La victoria no fue limpia ni carente de episodios sórdidos. La investigación revela cómo el estallido final se produjo en medio de circunstancias bochornosas. El detonante definitivo fue un escandaloso incidente ocurrido en el Parador de Sigüenza, que incluyó la presunta participación de prostitutas, drogas y la destrucción del mobiliario de una suite gubernamental. Unos hechos de los que Pedro Sánchez, contrariamente a lo que se ha intentado hacer creer, fue informado puntual y detalladamente desde el primerísimo momento.

Resulta demoledor comprobar cómo los mecanismos de poder operaron para encubrir la verdad y ejecutar la purga interna. Óscar López, entonces presidente de Paradores y actual figura clave en el engranaje gubernamental, fue quien alertó personalmente a Pedro Sánchez de la orgía y los destrozos protagonizados presuntamente por el entorno del ministerio en Sigüenza. Aunque López ha negado ser el “chivato”, no ha negado la existencia irrefutable de los hechos. Esta información privilegiada sirvió como excusa perfecta para decapitar políticamente a Ábalos, despejando así el camino para la victoria total de los lobistas asociados a Zapatero y dando inicio a lo que los analistas denominan “la operación de retorno del zapaterismo”. Un retorno que se cristalizó en el 40 Congreso Federal del PSOE en Valencia, donde figuras exiliadas políticamente desde 2016 fueron rehabilitadas como premio a su silencio o a su nueva alineación estratégica.

Los detalles escabrosos de la gestión de Ábalos, confirmados por altos cargos del propio partido, son de una catadura moral inaceptable. Conversaciones transcritas y documentadas en cafeterías de hoteles con altos mandos del socialismo, como Santos Cerdán, evidencian un modus operandi dantesco. Se acusa directamente al exministro de intentar colar facturas falsas, manipuladas y troceadas por sus colaboradores de confianza, desviando pagos de restaurantes y hoteles de lujo tanto a las cuentas del partido como a las arcas del Gobierno. La inmoralidad alcanza su punto álgido cuando se relatan episodios en Gran Canaria, en plena crisis de cayucos en el muelle de Arguineguín; mientras se gestionaba una emergencia humanitaria dramática recordada incluso por el Papa, el entonces ministro solicitaba presuntamente masajes y champán en su hotel con cargo a fondos institucionales o partidistas.

Pero el entramado no se limita a la caída de un ministro; sus ramificaciones trepan hasta la cúspide de la pirámide de poder internacional. Aquí es donde entra en juego el asalto a la presidencia de la Internacional Socialista por parte de Pedro Sánchez en noviembre de 2022. Las declaraciones judiciales del comisionista Víctor de Aldama han arrojado luz sobre las maniobras en la sombra que posibilitaron este ascenso. Según consta en las investigaciones y testimonios, Zapatero habría intermediado de manera agresiva y directa, colaborando mano a mano con la eurodiputada Hana Jalloul, para asegurar este trono internacional para Sánchez.

La gravedad del asunto radica en la financiación de dicha operación. Aldama relata cómo se necesitaba financiación urgente para sostener la maquinaria de la Internacional Socialista y la candidatura del presidente español. La solución presunta: utilizar los inmensos recursos provenientes de los cupos de petróleo que ofrecían entes controlados en ese momento en Venezuela. Se habla de una aportación de 10 millones de euros en concepto de comisión obtenida por rescates corporativos polémicos, dinero que habría servido para engrasar la maquinaria de poder global. Aunque algunas de estas pruebas documentales aún están siendo procesadas y entregadas por Aldama, la Fiscalía Anticorrupción de España, y presuntamente también la administración judicial de Estados Unidos —que sigue su propia investigación por blanqueo de capitales a nivel internacional—, valoran esta información como oro puro.

La colaboración de testigos clave y comisionistas arrepentidos está acelerando las investigaciones a un ritmo vertiginoso. Han salido a la luz intentos desesperados de compra de voluntades y silencios. Empresarios y abogadas han revelado ante la prensa y la justicia cómo emisarios vinculados directamente al PSOE han ofrecido pactos inverosímiles, sumas de 250.000 euros e incluso el pago íntegro de suntuosas bodas familiares, todo ello a cambio de alterar testimonios sobre entregas millonarias de dinero negro en efectivo en la mismísima sede central de Ferraz.

Y mientras todo este fango sale a la superficie, la figura de Pedro Sánchez se encuentra más expuesta que nunca. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil está estrechando el cerco sobre el actual presidente del Gobierno a una velocidad y con una precisión que ha dejado sin aliento a sus defensores. El hallazgo de las iniciales “PS” en los dispositivos móviles, agendas y documentos incautados a los cabecillas de la trama ha confirmado los peores presagios: dichas iniciales corresponden indudablemente a Pedro Sánchez. En los ámbitos magistrales y jurídicos ya se debate sin tapujos la posibilidad, antes inimaginable, de la imputación formal de un presidente del Gobierno de España en pleno ejercicio de sus funciones.

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