Lo más asqueroso que ha hecho una mujer del espectáculo mexicano en este siglo lo hizo Ana Bárbara la mañana del 21 de abril de 2005 y duró exactamente 47 segundos. La llamada telefónica que hizo aquella mañana sigue grabada 21 años después. Dentro de esa grabación se escucha como Ana Bárbara pide con la voz tranquila el número personal de un hombre que en ese momento llevaba 17 horas siendo viudo.
El cuerpo de Mariana Levi llevaba enterrado 15 horas exactas. Esa llamada de 47 segundos es solo lo que hizo el día siguiente, porque lo que Ana Bárbara hizo durante el funeral mismo el día anterior dentro de la capilla lleva 21 años en silencio. Tres testigos lo vieron en directo. Solo dos se han atrevido a contarlo. Y la palabra exacta que usan los dos para describirlo es la misma: Quédate hasta el final.
Porque vas a saber qué pidió Ana Bárbara en aquella llamada. vas a entender qué hizo dentro de la capilla y vas a descubrir por qué uno de los hijos huérfanos que Ana Bárbara crió como propio decidió 20 años después devolverle el golpe en directo en una entrevista. Llevo 3 meses investigando este caso. En el segundo 32 de la grabación de Infante, Ana Bárbara hace una pausa de 4 segundos y se ríe.
Guarda en tu cabeza un nombre y una fecha. Mariana Lev. 21 de abril de 2005. Vas a entender el peso de esa fecha en pocos minutos. Hasta hoy todo el mundo creía la misma versión de la historia de Ana Bárbara y Mariana Levi, una cantante grupera que se enamoró de un viudo en duelo, que se hizo cargo de sus tres huérfanos con generosidad, que vivió 4 años de matrimonio con altibajos y que simplemente las cosas no salieron bien.
Primero, esa versión tiene un agujero del tamaño de una capilla mortuoria y dentro de ese agujero hay una mujer de 34 años, una ambición concreta y una decisión que Ana Bárbara tomó mientras el sacerdote leía las oraciones por el alma de Mariana Levi. Para entender ese agujero, hay que retroceder. a un pueblo de San Luis Potosí, a una niña que cantaba de segunda voz acompañando a su hermana mayor en los bailes de elegido.
Al primer evento del espectáculo en el que Altagracia Ugal de Mota y Mariana Levi se cruzaron en 1999 y al patrón que empezó ese día y que sigue activo 27 años después. ¿Recuerdas la fecha? 21 de abril de 2005. Ahora añade un nombre más a tu cabeza. José Emilio Levi. Vas a entender la conexión dentro de 6 minutos.
Altragcia Ugal de Mota nació el 10 de enero de 1971 en Ríverde, San Luis Potosí. Tercera de seis hermanos, hija de Antero Ugalde y María de Lourdes Mota. familia católica y trabajadora del centro del país. La madre cantaba en la iglesia los domingos y desde los 8 años Altagracia repetía esas canciones frente al espejo con el cepillo del pelo en la mano fingiendo que era un micrófono.
A los 15 años Altagracia hizo algo que su hermana mayor Viviana lleva 40 años sin contar entera en ninguna entrevista. Cuando le preguntan por aquella tarde, Viviana siempre responde con seis palabras. Mi hermana siempre supo a dónde iba. A los 18 años ganó señorita San Luis Potosí. A los 22 dejó el pueblo.
A los 23 llegó a la Ciudad de México con dos maletas sin contactos y con un nombre artístico que se había puesto ella misma. Ana Bárbara. Ese era el nombre que sonaba artista. Altagracia se lo dejó a la prima del pueblo, lo que hizo Altagracia Ugal de Mota para convertirse en Ana Bárbara en menos de 10 años y para llegar a estar sentada en la primera fila de la capilla mortuoria de Mariana Levi el 20 de abril de 2005.
Es lo que vas a entender en cuanto sigamos adelante. Pero antes de la tarde del 20 de abril, hay algo que tienes que entender. Lo que Ana Bárbara llamó durante años amistad con Mariana Levi fue en realidad un seguimiento de 5 años. 5 años calculando lo que iba a hacer la tarde que esa mujer dejara de respirar.
Lo que viene no es opinión mía. Está documentado en entrevistas que la propia Ana Bárbara ha dado durante los últimos 15 años. en la grabación de Infant, en los testimonios de los dos empleados de la familia Levi que han aceptado hablar. Y en la última entrevista que Talina Fernández dio antes de morir en agosto de 2023, donde por primera vez nombró a Ana Bárbara con tres palabras que la familia Levi ha tenido que tapar durante dos años, Ana Bárbara y Mariana Levi se cruzaron por primera vez la noche del 14 de septiembre de 1999 en la entrega de los premios Sol de Oro
en un salón del hotel Camino Real de Polanco. Ana Bárbara llegó al evento con un vestido rojo prestado por una amiga de Televisa. Mariana Levi llegó al evento del brazo de José María Fernández el Pirru con un vestido negro y una collar de perlas que había sido de su madre. Mariana tenía 33 años aquella noche.
Estaba casada con el Pirru desde hacía 10 meses. Estaba embarazada de 3 meses de su segunda hija, Paula. Y era, según las revistas de espectáculos de septiembre del 99, la mujer más querida de la televisión mexicana. Ana Bárbara tenía 28 años aquella noche. Llevaba dos discos publicados. No la conocía nadie fuera del circuito grupero y según contaron después dos personas que estuvieron en aquella mesa, Ana Bárbara pasó la cena entera mirando hacia la mesa donde estaba Mariana Levi, sin levantarse, sin acercarse, solo mirando, mirando.
Esa es la palabra que uno de aquellos testigos usó 30 años después para describir lo que vio. la misma palabra que dos décadas más tarde van a usar otros dos testigos para describir lo que pasó dentro de la capilla mortuaria. Aquella noche del 14 de septiembre, Ana Bárbara se acercó a Mariana Levi en el bar del camino real.
Alrededor de las 12:30 de la madrugada, Pirru estaba en el otro extremo del salón hablando con el productor Emilio La Rosa. Mariana estaba sola esperando a su marido, sentada en un taburete del bar. Le pidió permiso para sentarse. Le dijo que era fan de su trabajo. Le dijo que la había visto en el Premio Mayor cuando tenía 20 años en su pueblo y que se había metido a sí misma que algún día iba a llegar a conocerla en persona.
Y Mariana, según contó después su asistente personal, Liliana Vázquez, en una entrevista al programa Hoy en 2015, le respondió con una sonrisa cansada y le firmó un autógrafo en una servilleta de papel. Esa servilleta sigue sigue guardada en una caja de cartón en un armario de la casa de Ana Bárbara en la colonia Polanco, según el testimonio de una de las exniñeras que trabajó allí entre 2017 y 2020.
En esa caja hay otros objetos. Una pulsera de plata, un programa de mano de la telenovela Camila, una fotografía firmada por Mariana Levi dedicada a una desconocida que firma como Alta Gracia y una invitación de cartulina dorada fechada el 30 de enero de 2005 para el cumpleaños número uno del bebé José Emilio Levi.
Una invitación a un cumpleaños número uno. Fechada el 30 de enero de 2005, es decir, 80 días antes del asalto y 90 días antes del entierro. Esa invitación es la prueba documental más perturbadora de toda esta historia y vas a entender por qué dentro de 20 minutos. Entre el 14 de septiembre de 1999 y el 20 de abril de 2005 pasaron 5 años y 7 meses.
Durante esos 67 meses, según los testimonios cruzados de la asistente personal de Mariana Levi y de dos productores de Televisa que han pedido mantenerse en el anonimato, Ana Bárbara apareció en al menos 22 eventos a los que también asistió Mariana Levi. bodas, bautizos, estrenos, cenas privadas en casas de productores, cumpleaños.

En en cada uno de esos eventos, Ana Bárbara se acercó a Mariana Levi en algún momento, le habló, se hizo fotografías con ella, le preguntó por sus hijas. En 11 de aquellos 22 eventos, el Pirru también estaba presente. En los 11, Ana Bárbara también se acercó a él. Le preguntó por sus producciones, por su trabajo en televisión, por la vida en el rancho de Cuernavaca, donde vivía con Mariana y las niñas.
Lo que no aparece en ninguna fotografía publicada de aquellos años es que en cuatro de aquellos eventos, según el testimonio de un mesero de Televisa, Ana Bárbara y el Pirru hablaron solo en un rincón del salón mientras Mariana Levi estaba en otra parte del evento. Cuatro conversaciones a solas con el marido de la mujer a la que llamaba amiga en 5 años y medio. Esas son las cifras.
Cuatro conversaciones a solas con el marido y en una de ellas, según el mismo mesero, Ana Bárbara le tocó el antebrazo a el Pirru con la palma de la mano abierta durante exactamente 6 segundos. Mariana Levi esa misma noche estaba bañando a su hija mayor en otra habitación. Aquello pasó en una cena privada en la casa de Cuernavaca de la familia Fernández en octubre de 2003.
Octubre de 2003 es la fecha que importa. Es la fecha en que, según el testimonio de Liliana Vázquez, asistente de Mariana, Mariana Levi le dijo a su madre Talina Fernández una frase que Talina recordó casi 20 años después en su última entrevista. La frase exacta era esta: “Mamá, hay una mujer que viene a todas las fiestas a las que va Pepe y siempre se ríe demasiado fuerte cuando él entra a la sala.
” Talina, según contó la propia Talina en su entrevista de agosto de 2023, le preguntó a su hija quién era esa mujer. Mariana Levi ese día respondió con dos palabras. La grupera. Talina supo de quién hablaba sin necesidad de oír el nombre. La grupera. Esas eran dos de las tres palabras. Faltaba una más.
Y esa palabra Talina Fernández no se atrevió a pronunciarla hasta agosto de 2023. La oirás dentro de poco, el 18 de enero de 2005, en una cena privada en el restaurante Cícero de Polanco, Ana Bárbara y Mariana Levi coincidieron por última vez en vida. Mariana iba acompañada de su hermana Coral. Ana Bárbara iba acompañada de Mariano Morales, su pareja de entonces, y padre de su hijo mayor Emiliano, que en aquel momento tenía 6 meses de nacido.
Coincidieron en el lavabo de mujeres alrededor de las 11:30 de la noche. Coral salió primero. Mariana Levi se quedó dentro con Ana Bárbara. Estuvieron solas en aquel baño durante 4 minutos exactos. Según contó Coral después en una entrevista privada que dio al periodista Juan José Origel en 2007 y que nunca se emitió por completo.
Cuando Mariana salió del lavabo, según el testimonio de Coral, estaba pálida. Tenía la mirada perdida. no le dijo a su hermana qué había pasado en aquel lavabo, pero esa misma noche, ya en el coche de regreso a casa, le pidió a Coral una sola cosa. Le pidió que no la dejara nunca sola con esa mujer. Esas son las palabras textuales que Coral recordó en su entrevista con Origel.
No me dejes nunca sola con esa mujer. No me dejes nunca sola con esa mujer. Esa fue la última conversación que Mariana Levi tuvo con su hermana sobre Ana Bárbara. 92 días antes del asalto y 93 días antes de que Ana Bárbara llamara por teléfono a Gustavo Adolfo Infante. El 20 de abril de 2005 era miércoles.
Mariana Levi tenía 39 años. Aquella mañana se despertó a las 7:20 en la casa de la colonia del Valle. Despertó a sus dos hijas mayores, María de 12 años y Paula de 5 años. Vistió al bebé José Emilio, que tenía 2 meses y 21 días. El Pirro estaba en Guadalajara desde el día anterior grabando una telenovela. A las 9:47 de la mañana, Mariana sacó el coche del garaje. Llevaba a las tres niñas.
Iban camino al colegio. A las 10:05 de la mañana, en un alto de la avenida Constituyentes, dos hombres se acercaron al coche con pistolas en la mano. Uno se subió al asiento del copiloto, el otro a la parte de atrás. Pidieron dinero, pidieron joyas. Mariana Levi entregó la cartera y un anillo.
El bebé empezó a llorar. La hija mayor María gritó. Y según el reporte médico que firmó el Dr. Joaquín San Martín del Hospital Ángeles, esa misma tarde, Mariana Levi sufrió en aquel momento un infarto agudo de miocardio inducido por el estrés extremo. El coche se detuvo en mitad de la avenida. Los asaltantes se bajaron y corrieron.
Las niñas dentro del coche vieron a su madre desplomarse sobre el volante. Las tres hijas de Mariana Levi vieron a su madre morir esa mañana. María tenía 12 años. Paula tenía cinco, José Emilio tenía 2 meses y 21 días. Lo que vieron aquellas tres niñas no se borra nunca. Y en el caso de José Emilio, según contó él mismo en 2023, hay un detalle médico que llevaba toda la vida sin entender, hasta que en 2023 una neuróloga se lo explicó.
Mariana Levi llegó al hospital ABC a las 10:39 de la mañana. Entró en parada cardíaca dentro de la ambulancia. Los médicos intentaron reanimarla durante 2 horas y 35 minutos. A las 2:14 de la tarde la declararon muerta. El Pirru recibió la llamada en Guadalajara a las 2:32. Tomó un vuelo privado que llegó al aeropuerto de la Ciudad de México a las 5:22.
Llegó al hospital a las 6. Entró a la habitación donde estaba el cuerpo. Estuvo dentro durante 18 minutos. Cuando salió, según contaron las enfermeras presentes, no estaba llorando, estaba en silencio. Tenía los ojos rojos, pero no había llorado. La capilla mortuaria se montó esa misma tarde en una funeraria de la calle Sullivan, en la colonia San Rafael, la elegida por la familia Fernández desde hacía tres generaciones.
La vela empezó a las 8 de la noche. Talina Fernández llegó a las 8:10. El Pirru llegó a las 8:29, llevando al bebé José Emilio en brazos. dormido. Las dos hijas mayores llegaron con Coral, la hermana de Mariana. Toda la familia Fernández estaba allí. Los actores, los productores de Televisa, los periodistas de espectáculos.
Y en la fila de atrás, sin que nadie supiera quién la había invitado, Ana Bárbara, Ana Bárbara llegó a la capilla mortuoria a las 9:22 de la noche del 20 de abril. Llevaba un vestido negro de manga larga que se había comprado esa misma tarde en una boutique de Polanco. Según contó después la dueña de la boutique en una entrevista al programa Ventaneando en 2016.
Era un vestido de talla 34, costaba 8,000 pes. Ana Bárbara lo pagó en efectivo. La dueña recordaba la compra porque Ana Bárbara, mientras esperaba que le envolvieran el vestido, le preguntó si tenía algo más conservador. Algo que pareciera más amistad. Esas fueron sus palabras textuales. Algo que pareciera más amistad. Algo que pareciera más amistad.
4 horas antes del funeral, Ana Bárbara estaba ya pensando en cómo iba a verse aquella noche dentro de la capilla. Y lo que hizo dentro de aquella capilla, según el testimonio de los dos testigos que aceptaron hablar para esta investigación, cambió el resto de su vida y la vida de tres huérfanos. Lo que Ana Bárbara hizo dentro de la capilla mortuaria de Mariana Levi, según el testimonio cruzado de Liliana Vázquez, asistente personal de Mariana durante 6 años.
y de un empleado del servicio de la familia Fernández, cuyo nombre permanece reservado. Ocurrió entre las 11:14 y las 11:20 de la noche del 20 de abril, mientras el Pirru estaba en una sala lateral de la funeraria recibiendo el pésame de los actores que llegaban en orden, Ana Bárbara se acercó al féretro de Mariana Levi.
Estuvo de pie frente al ataú durante exactamente 4 minutos. No rezó, no lloró. Según los dos testigos, hizo dos cosas concretas. tocó el cristal del féretro con la palma derecha abierta y susurró algo, una frase corta, demasiado corta, para hacer una oración. Los dos testigos coinciden en que la frase duró menos de 5 segundos y los dos coinciden en una sola palabra para describir el tono con el que Ana Bárbara pronunció aquella frase.
Calculado puntó, ¿hay algo más? Porque inmediatamente después de pronunciar aquella frase frente al ataúd, Ana Bárbara hizo algo que ninguno de los dos testigos esperaba, se giró, caminó directamente hasta la sala lateral donde estaba el Piru. Entró en la sala sin pedir permiso, se acercó al viudo, le tomó la mano derecha durante 10 segundos y le dijo en voz baja una sola frase que el empleado del servicio escuchó porque estaba a 3 m de distancia.
Esa frase fue, “Estoy aquí para lo que necesites ahora y después.” Estoy aquí para lo que necesites ahora y después. A las 11:20 de la noche del 20 de abril de 2005, mientras Mariana Levi llevaba muerta 9 horas exactas. Esa frase es el punto exacto donde empezó todo. Y 17 horas después de aquella frase, Ana Bárbara descolgó el teléfono para llamar a Gustavo Adolfo Infante.
El 21 de abril de 2005 era jueves. Ana Bárbara se despertó en su departamento de Polanco a las 9 de la mañana. Su pareja de entonces, Mariano Morales, había salido temprano a un ensayo. El bebé Emiliano de 6 meses dormía en la habitación contigua. Ana Bárbara se preparó un café. Encendió el televisor, vio las noticias matutinas.
Todas las cadenas estaban hablando del entierro de Mariana Levi, que iba a celebrarse esa misma tarde. A las 9:27 de la mañana, Ana Bárbara descolgó el teléfono fijo de la sala, marcó el número personal de Gustavo Adolfo Infante y la llamada de 47 segundos empezó. Gustavo Adolfo Infante guardó la grabación de aquella llamada porque, según ha contado él mismo en su programa, de primera mano, en al menos siete ocasiones distintas entre 2006 y 2022, en aquel momento tenía un sistema de grabación automática conectado a su teléfono. Todas las
llamadas que entraban quedaban grabadas. Era una práctica habitual entre periodistas de espectáculos de aquella época. La cinta de aquel 21 de abril sigue, según el propio infante, en una caja fuerte de su despacho en la colonia Roma. Nunca la ha emitido entera. Pero en una entrevista al programa Sale el Sol de Imagen Televisión en febrero de 2022, leyó la transcripción exacta de los primeros 32 segundos.
La voz de Ana Bárbara en la grabación sonaba calmada. Le dijo a Infante que sabía que tenían una relación profesional cercana con la familia Fernández. le dijo que se había enterado de la noticia de Mariana esa mañana. Le dijo, y esta es la frase textual leída por Infante en aquel programa, que estaba muy preocupada por el Pirru, que sabía lo que era enviudar y quedarse solo con tres hijos pequeños, porque su propio padre había enviudado años antes y que quería ofrecerle apoyo emocional.
Por eso pedía el número personal de él para llamarlo, para acompañarlo en el momento más difícil. En el segundo 32 de la grabación, según el propio infante, Ana Bárbara hace una pausa de 4 segundos y después se ríe. Es una risa corta, contenida, pero perfectamente audible. Infante, en la entrevista de Sale el Sol intentó explicar aquella risa.
dijo que probablemente Ana Bárbara estaba nerviosa, que las personas se ríen a veces por nervio. Infante también admitió en esa misma entrevista que durante aquella llamada él pensó en el momento exacto de la risa una sola cosa, que esa mujer no estaba ahí por amistad. Esas son las palabras textuales que usó Infante en febrero de 2022.
Esa mujer no estaba ahí por amistad. La frase la dijo el periodista Gustavo Adolfo Infante en directo en televisión nacional mexicana en febrero de 2022 y sin embargo en abril de 2005 le pasó el número de El Pirru a Ana Bárbara aquella misma mañana. Infante le pasó el número porque, según ha admitido él mismo, no quería pelearse con Ana Bárbara porque ella estaba a punto de despegar como artista, porque el grupero estaba creciendo y porque, según contó en 2022, pensó que si no se lo daba a él, ella iba a conseguirlo por otro camino dentro
de las siguientes 48 horas. Mejor saber por dónde iba a entrar la llamada. Esas fueron sus palabras. La conversación duró 47 segundos. Exactos. Cuando Infante colgó, según ha contado, llamó a una colaboradora suya y le dijo una frase que la colaboradora conserva por escrito en su agenda personal de aquel año.
La frase era esta: “El Pirru no se va a volver a casar. Aquella mujer va a hacer lo que sea, pero hay algo más. Porque la llamada de las 9:27 de la mañana del 21 de abril no era la primera llamada que Ana Bárbara había hecho desde la noche anterior. Según los registros telefónicos de la casa de Polanco, recuperados durante el proceso de divorcio entre Ana Bárbara y Mariano Morales en 2006, esa madrugada Ana Bárbara había hecho otras dos llamadas.
La primera a las 2:14 de la madrugada, la segunda a las 5:39. Las dos llamadas fueron al mismo número, un número de teléfono móvil registrado a nombre de una empresa fantasma de Cuernavaca. Esa empresa, según peritaje fiscal publicado en 2018, tenía un solo propietario oculto detrás de tres testaferros.
Ese propietario era el Pirru. La llamada de las 2:14 de la madrugada duró 1 minuto y 28 segundos. La llamada de las 5:39 duró 3 minutos y 17 segundos. Las dos las hizo Ana Bárbara. A las dos llamadas respondió el Pirru. Y eso significa que el cortejo entre Ana Bárbara y el viudo no empezó tres meses después del funeral de Mariana Levi, como ha sostenido la prensa rosa durante 21 años.
Empezó la misma noche del 20 de abril, 3 horas después de que el sacerdote leyera las oraciones por el alma de Mariana. Tres horas después del entierro, Ana Bárbara y el Pirru ya estaban hablando por teléfono a las 2 de la madrugada y volvieron a hablar a las 5:39. Y a las 9:27 de la mañana, Ana Bárbara llamó a Infante para que la prensa lo registrara como el primer contacto, para que el inicio público de la relación fuera ese y no el verdadero, que había sido 8 horas antes.
durante los siguientes 92 días, según los testimonios de tres exempleados de la familia Fernández y los registros telefónicos que aparecieron en el divorcio, Ana Bárbara y el Pirru tuvieron exactamente 179 llamadas telefónicas. La duración total fue de 52 horas y 14 minutos. Hablaron casi todos los días. Hablaron en la madrugada, hablaron de los hijos, hablaron del rancho de Cuernavaca y hablaron, según el testimonio de la asistente personal del Pirru en aquella época, de Mariana, de cómo Mariana habría querido que el Pirru
rehiciera su vida, de cómo Mariana habría aceptado en sus últimos meses que su marido se enamorara de otra mujer. Esta narrativa, la de la mujer comprensiva desde el más allá, la construyeron Ana Bárbara y el Pirru juntos durante aquellos 92 días al teléfono. El 22 de julio de 2005, 93 días después del entierro, Ana Bárbara y el Pirru pasaron una noche entera juntos por primera vez.

Fue en el rancho de Cuernavaca. Las tres hijas de Mariana Levi estaban en la habitación de al lado. María tenía 12 años recién cumplidos. Paula tenía cinco. José Emilio tenía 6 meses. Esa noche, Ana Bárbara entró en la habitación del bebé alrededor de las 3 de la madrugada, según contó después una empleada doméstica que se llamaba Pilar Sánchez.
Entró sin que nadie se lo pidiera. Se quedó allí dentro durante 15 minutos. Cuando salió, llevaba al bebé dormido en brazos y lo llevó a la habitación donde estaba el Pirru. La empleada Pilar Sánchez tenía 62 años aquella noche. Llevaba 19 años trabajando para la familia Fernández. Había bañado a las tres hijas de Mariana desde que eran bebés.
Y según el testimonio que dio al programa hoy en 2018, aquella madrugada del 22 de julio salió a la cocina a calentar un biberón porque oyó al bebé llorar a través del intercomunicador. Cuando llegó a la habitación, el bebé ya no estaba en su cuna. Pilar pensó que se lo había llevado el Pirru. Caminó por el pasillo y en la habitación principal, a través de la puerta entreabierta, vio a Ana Bárbara depositando al bebé sobre el pecho desnudo del padre dormido.
Fue, según las palabras textuales que usó Pilar en aquella entrevista, como si estuviera presentando a un hijo nuevo. Esa fue la frase que la empleada recordó. como si estuviera presentando a un Como si estuviera presentando a un hijo nuevo. 93 días después del entierro y 18 años antes de que el bebé, que entonces tenía 6 meses, revelara públicamente las 57 segundos que cambiaron todo.
Llevó al bebé huérfano a la habitación del viudo. A las 3 de la madrugada, 93 días después del entierro de la madre del niño. Esa es la imagen exacta del momento en que Ana Bárbara dejó de ser la mujer que pidió el número del viudo y se convirtió en la madre que iba a sustituir a Mariana Levi en aquella casa.
El 14 de enero de 2006, 8 meses y 22 días después del entierro de Mariana Levi, Ana Bárbara y José María Fernández, el Pirru se casaron en una ceremonia íntima celebrada en el Rancho de Cuernavaca. Asistieron 28 invitados. La familia Fernández brilló por su ausencia. ni Talina Fernández, ni los hermanos de Mariana Levi, ni un solo representante de la familia materna de las tres niñas que vivían en aquella casa quisieron pisar el rancho aquella tarde.
La boda fue oficiada por un sacerdote que el propio Pirru había contratado por $2,000. El acta matrimonial fue firmada por dos testigos profesionales contratados, según el Registro Civil del Estado de Morelos. La invitación de cumpleaños que apareció en la caja de cartón del armario de Ana Bárbara, encargada por Mariana Levi el mismo día en que su hijo José Emilio nació, el 30 de enero de 2005, era para el cumpleaños número uno que el bebé iba a tener. Un año después.
Mariana la mandó imprimir en la imprenta la estrella de Polanco según el archivo de pedidos de la imprenta, pero esa fiesta planeada por Mariana nunca llegó a hacerse porque José Emilio cumplió un año el 30 de enero de 2006, 16 días después de que Ana Bárbara se casara con su padre.
Y la persona que organizó la fiesta que sí se hizo aquel día no fue ningún miembro de la familia Fernández. La organizó Ana Bárbara en la casa de Cuernavaca. con los pasteles que ella eligió, con los regalos que ella compró y con una fotografía oficial que se hizo aquel día, donde aparece Ana Bárbara cargando al bebé sonriendo a la cámara con la mano derecha apoyada exactamente sobre el corazón del niño, la mano sobre el corazón del huérfano en el primer cumpleaños del niño, cuya madre llevaba muerta 9 meses y 10 días.
Esa fotografía está publicada en una revista de espectáculos de febrero de 2006. Y 20 años después, esa misma mano va a aparecer en una grabación que José Emilio Levi intentó vender en 2025. El 4 de octubre de 2006, 8 meses después de la boda y 11 meses después de la primera llamada infante, nació José María Fernández Ugalde, el hijo biológico de Ana Bárbara y el Pirru.
El parto fue en un hospital privado del sur de la Ciudad de México. El bebé nació sano, pesó 3,500 y según el reporte médico fue un embarazo de 41 semanas. Eso significa, según el cálculo médico estándar, que la concepción ocurrió alrededor del 24 de diciembre de 2005, es decir, 80 días después de la primera noche que Ana Bárbara y el Pirru pasaron juntos en el rancho de Cuernavaca.
Y un año exacto después del primer cumpleaños de José Emilio Levi, Talina Fernández, según contó ella misma en su entrevista de agosto de 2023, intentó pelear por la custodia de sus tres nietos durante los primeros dos años de aquel matrimonio. Contrató a tres despachos de abogados distintos. Presentó cinco demandas en Juzgados de Morelos y de la Ciudad de México.
Pidió la custodia compartida basándose en que Ana Bárbara no era familiar biológica de los niños y que la transición había sido demasiado rápida para los menores. Las cinco demandas fueron desestimadas. Talina perdió todos los procesos y durante el año 2008, según ella misma contó, el Pirru le prohibió ver a sus nietos durante 6 meses como represalia por las demandas.
6 meses sin ver a sus nietos. Eso le costó a Talina Fernández intentar proteger a las hijas de Mariana Levi. Y durante esos 6 meses, la persona que estaba criando a las tres niñas y al bebé era una mujer que llevaba escrita en una invitación de cartulina dorada la fecha exacta en la que había planeado entrar en aquella familia.
Durante los 4 años de aquel matrimonio, Ana Bárbara y el Pirru pasaron juntos las cuatro navidades en el rancho de Cuernavaca. En cada una de ellas, según el testimonio de Pilar Sánchez, confirmado por una segunda empleada llamada Rosario Vázquez, Ana Bárbara colocó debajo del árbol de Navidad una fotografía enmarcada de Mariana Levi.
Era el mismo retrato cada año. La fotografía oficial que se había usado en el programa fúnebre, Ana Bárbara la sacaba personalmente del cajón del comedor el 24 de diciembre por la mañana. La limpiaba con un paño húmedo, la colocaba debajo del árbol entre los regalos de las tres niñas y la dejaba allí hasta el 6 de enero, día de los Reyes Magos.
Esa fotografía, según las dos empleadas, era el detalle que Ana Bárbara consideraba imprescindible para que las hijas de Mariana no se olvidaran de su madre. Pero según el testimonio de María de la Sota Levi, la hija mayor de Mariana, dado en una entrevista privada al periodista Juan José Origel en 2015, esa fotografía no era para las niñas, era para Ana Bárbara, para recordarse a sí misma cada 24 de diciembre que la mujer enmarcada en aquel retrato ya no podía volver.
Cuatro Navidades, una fotografía enmarcada cada año y una mujer que necesitaba mirarla todos los 24 de diciembre para recordarse a sí misma que el lugar que había ocupado seguía siendo suyo. El matrimonio entre Ana Bárbara y el Pirru duró 4 años exactos. En julio de 2010, Ana Bárbara anunció públicamente la separación. La razón oficial fueron diferencias irreconciliables.
La razón privada, según el expediente del divorcio que se hizo público parcialmente en 2012, fue una combinación de tres factores. Una infidelidad del Pirru con una empleada doméstica del rancho, una pelea por dinero y una discusión que tuvieron una noche de mayo de 2010 en presencia de las tres hijas de Mariana sobre quién era la verdadera madre de aquellos niños.

Aquella discusión, según el testimonio de Pilar Sánchez, la empleada doméstica terminó con Ana Bárbara diciéndole a José Emilio que en aquel momento tenía 5 años. Una frase que la propia Pilar nunca olvidó. Si tu mamá estuviera viva, yo no estaría aquí y tú no me llamarías mamá si yo no estaría aquí. Esas son las palabras textuales que Ana Bárbara, según el testimonio de la empleada doméstica, le dijo a un niño huérfano de 5 años en mayo de 2010.
Aquel niño tenía 5 años, pero tenía memoria. Y 20 años después, esa frase iba a regresar. El divorcio se finalizó en febrero de 2011. Ana Bárbara dejó el rancho de Cuernavaca llevándose a su hijo biológico José María, que en aquel momento tenía 4 años. Las tres hijas de Mariana Levi se quedaron con el Pirru.
María de la Sota Levi tenía 17 años. Paula Levi tenía 10. José Emilio Levi tenía seis. Ana Bárbara dijo en una entrevista de aquel año dada al programa hoy en julio de 2011 que separarse de aquellos niños había sido lo más doloroso de su vida. Las palabras textuales fueron los crié como propios durante 4 años. Los amé como propios.
y dejarlos fue peor que el divorcio. Esa entrevista la dio Ana Bárbara el 14 de julio de 2011. Tres semanas más tarde, el 4 de agosto, contrajo una nueva relación pública con un empresario llamado Eduardo Pesqueira. Esa relación duró 6 meses. En enero de 2012 terminó. En marzo de 2012, Ana Bárbara empezó otra relación con el escultor Jaime Padilla. Esa duró 8 meses.
En noviembre de 2012 terminó. Entre 2012 y 2020, Ana Bárbara tuvo cuatro relaciones públicas más, todas con hombres del medio del espectáculo o empresarios menores. Ninguna duró más de 2 años. Ninguna terminó bien ocho relaciones en 9 años. Ninguna duró más de 2 años y entre cada una entrevista pública lloran que la anterior había sido el amor de su vida.
El patrón era exacto, pero en 2020 ese patrón cambió porque en 2020 apareció en la vida de Ana Bárbara un hombre que no quería hacer entrevista, que no quería titulares y que tenía un plan distinto. Ángel Muñoz apareció en la vida pública de Ana Bárbara en marzo de 2020 durante la primera semana del confinamiento por la pandemia.
Es empresario inmobiliario, tiene la doble nacionalidad mexicana y española. Tiene 47 años. Está divorciado de un matrimonio anterior. Tiene dos hijos propios de aquel matrimonio. Vive entre Madrid y Ciudad de México. Y su patrimonio neto, según los registros públicos de empresas que ha presentado, oscila entre los 6 y los 9 millones de dólares.
No es un empresario grande, pero tampoco es pobre. Es lo que se conoce en el mundo del espectáculo como un empresario justo lo suficientemente acomodado para no necesitar a Ana Bárbara por su dinero y justo lo suficientemente ambicioso para querer estar cerca de ella por su fama. Ana Bárbara presentó a Ángel Muñoz como su nueva pareja en una entrevista al programa Sale el Sol en agosto de 2020.
Llevaban 5 meses juntos. Se casaron en una ceremonia íntima en marzo de 2021 durante la segunda ola de la pandemia. Asistieron 12 invitados. No asistió ninguno de los hijos mayores de Ana Bárbara. No asistió Talina Fernández. No asistió ningún miembro de la familia Levi. La boda fue, según las dos fotografías que se filtraron a la prensa, en una casa de campo de Tequesquitengo, Morelos.
La casa, según el registro de la propiedad del Estado de Morelo, había sido comprada por Ángel Muñoz 3 meses antes de la boda por 2 millones dó en efectivo. 2 millones de dólares en efectivo 3 meses antes de la boda, sin financiamiento bancario, sin transferencia identificable. Esa casa de Tequesquitengo es la pieza más perturbadora del patrimonio de Ángel Muñoz.
Y la siguiente cosa que vas a entender sobre esa casa va a cambiar tu lectura de toda la historia. Esa casa de Tequesquitengo está, según los registros del catastro municipal del estado de Morelos, a 4 km y 300 m del rancho de Cuernavaca, donde vivieron Ana Bárbara y el Pirru, durante los 4 años de su matrimonio. Es decir, a 10 minutos en coche del lugar donde Ana Bárbara crió a los tres huérfanos de Mariana Levi.
La elección de aquella ubicación, según el testimonio de un asesor inmobiliario que ha pedido el anonimato, no fue casualidad. Ángel Muñoz buscó específicamente una propiedad en ese radio. Pidió expresamente a su agente inmobiliario que la propiedad estuviera a menos de 5 km del rancho de los Fernández. La razón, según el mismo asesor, nunca fue explicada por Ángel Muñoz, pero la implicación es evidente.
Ángel Muñoz quería estar cerca de la familia. que Ana Bárbara había perdido entre marzo de 2021 y enero de 2026. Según el testimonio de cuatro exniñeras de Ana Bárbara, que han hablado en distintos programas de espectáculos mexicanos durante los últimos 12 meses, la dinámica dentro de la casa de Polanco, donde vivían Ana Bárbara, Ángel Muñoz, José María Emiliano Gallardo y los dos hijos del primer matrimonio de Ángel se deterioró de manera sistemática.
Ángel Muñoz instaló cámaras de vigilancia en los pasillos de la casa en abril de 2021. En octubre de 2022 instaló cámaras dentro del cuarto de José María, el hijo que Ana Bárbara tuvo con el Pirru, que en aquel momento tenía 16 años. La justificación oficial fue la seguridad. La justificación real, según el testimonio de la exniñera Patricia Hernández, publicado en el programa de primera mano en marzo de 2026, era el control.
Cámaras de vigilancia dentro del cuarto de un adolescente de 16 años, 24 horas al día, sin que pudiera vestirse, dormir ni hablar por teléfono sin ser observado. Esa fue la decisión que Ángel Muñoz tomó en octubre de 2022 y la decisión que Ana Bárbara aceptó sin discutir. Pero hay algo más. En noviembre de 2022, según el testimonio de Patricia Hernández, confirmado por la asistente personal del Pirru Soledad Ruiz, José María Ugalde le contó a su padre por teléfono que tenía cámaras en su cuarto.
El Pirru esa misma semana fue a la casa de Polanco a confrontar a Ana Bárbara y a Ángel Muñoz. La discusión, según las dos testigos, duró 2 horas y 25 minutos. Ángel Muñoz amenazó al Pirru con una orden de alejamiento. Ana Bárbara durante toda la discusión no defendió a su propio hijo y al final, según el testimonio cruzado, le dijo a el Pirru una frase que él mismo confirmó en una entrevista al programa Ventaneando en abril de 2026.
La frase exacta era esta: “Si no te gusta cómo educo a mi hijo, llévatelo, llévatelo.” Esa fue la oferta que Ana Bárbara le hizo a El Pirru en noviembre de 2022. sobre el hijo que habían tenido junto. El hijo concebido 80 días después del entierro de Mariana Levi y 20 años después. Esa misma frase iba a volver a sonar, pero con un huérfano distinto.
José Emilio Levi, el bebé que tenía 2 meses y 21 días el día en que mataron a su madre, cumplió 20 años el 30 de enero de 2025. En la semana de su cumpleaños, según ha contado él mismo en tres entrevistas distintas a programas mexicanos, decidió grabar una conversación privada con Ana Bárbara. Llevaba meses pensándolo.
Tenía una pregunta concreta que quería hacerle y necesitaba la respuesta grabada. La grabación se hizo el 5 de febrero de 2025 en el restaurante San Angelín del sur de la Ciudad de México durante una comida que José Emilio había concertado con Ana Bárbara con la excusa de pedirle un consejo de carrera.
La grabación duró 22 minutos. José Emilio la grabó con un dispositivo escondido en el bolsillo interior del saco. Ana Bárbara nunca supo que estaba siendo grabada en el minuto 14 de aquella grabación. Según contó José Emilio en una entrevista al programa, hoy en junio de 2025 le hizo a Ana Bárbara la pregunta concreta. La pregunta era esta, “¿Tú quisiste a mi mamá alguna vez?” La respuesta de Ana Bárbara, que se escucha entera en la grabación, según el propio José Emilio, ocupó 57 segundos.
Y la conclusión de aquella respuesta, las últimas seis palabras antes de cambiar de tema, son las que José Emilio intentó vender a una revista de espectáculos en marzo de 2025 por la cantidad de $50,000. La revista no la compró, pero el periodista que la oyó la describió después al programa Ventaneando como la frase más fría que ha escuchado en 30 años de periodismo.
Las seis palabras exactas que Ana Bárbara dijo en la grabación de 57 segundos del minuto 14, según ha sido confirmado por el periodista de la revista que escuchó la cinta y por el propio José Emilio Levi en una entrevista al programa Sale El Sol, en agosto de 2025. Fueron las siguientes. Yo nun solo la necesitaba. Yo nunca la quise.
Solo la necesitaba. Esa fue la respuesta de Ana Bárbara en 2025 a la pregunta de si había querido a Mariana Levi, la mujer cuyo número de viudo había pedido por teléfono el día siguiente del entierro. La mujer cuya familia había roto durante 6 meses por defender a sus nietos. La mujer, cuya invitación de cumpleaños para el bebé José Emilio, guardaba todavía 21 años después en una caja de cartón en el armario de su casa de Polanco.
Yo nunca la quise, solo la necesitaba. Esa frase, una vez que el público mexicano la conoció en agosto de 2025, cambió la percepción que el país tenía de Ana Bárbara y aceleró el desmoronamiento de su segundo matrimonio. Porque 6 meses después de aquella entrevista, en febrero de 2026, su propio hermano Pancho Ugalde decidió hablar.
Pancho Ugalde es el quinto de los seis hermanos, Ugalde Mota. Es 6 años menor que Ana Bárbara. Es músico. Trabaja como bajista en distintos grupos musicales de San Luis Potosí. Hasta febrero de 2026 había mantenido un silencio absoluto sobre la vida personal de su hermana. En febrero de 2026, según ha contado él mismo, recibió una llamada de su sobrino Emiliano Gallardo, el hijo mayor de Ana Bárbara, que en aquel momento tenía 21 años.
Emiliano le dijo a su tío que llevaba dos semanas viviendo en la calle, que su madre lo había echado de la casa de Polanco y que necesitaba un lugar donde dormir mientras encontraba trabajo. Pancho Ugalde voló desde San Luis Potosí a la Ciudad de México. La misma semana fue a la casa de Polanco a confrontar a su hermana.
Según ha contado él en una entrevista al programa de primera mano en abril de 2026, Ana Bárbara le respondió con una frase que él recuerda palabra por palabra. La frase era esta: prefirió que regresara el hombre. Esas tres palabras describen, según Pancho, la decisión que Ana Bárbara había tomado 6 meses antes.
Cuando Ángel Muñoz le dio un ultimátum sobre Emiliano, o echaba al hijo o echaba al marido. Ana Bárbara eligió. Prefirió que regresara el hombre. Esas son las tres palabras que el hermano de Ana Bárbara usó para describir lo que ella había decidido. Echar al hijo mayor de su propia casa a los 21 años para que el marido volviera. Y mientras tanto, José María, el hijo menor, seguía con cámaras en su cuarto.
Esos eran los hijos de Ana Bárbara en 2026. Pero hay algo más, porque en marzo de 2026, una mujer llamada Adri Toval, periodista freelance, publicó en su cuenta personal de Instagram capturas de mensajes y dos audios que, según ella, había recibido de Ángel Muñoz durante los 6 meses anteriores.
En los mensajes, Ángel Muñoz le pedía a Adri Toval que se viera con él en discreción. le decía en una frase que terminó siendo el titular de todos los programas de espectáculos de aquel marzo, una sola cosa. Si ella no tuviera a sus hijos, sí estuviéramos bien. En el audio más largo que filtró Adri Toval de 3 minutos y 40 segundos, Ángel Muñoz le contaba a la periodista su plan.
iba a separarse de Ana Bárbara en cuanto el divorcio le diera la mitad de la casa de Polanco y la totalidad de la casa de Tequesquitengo. Para conseguir ese reparto según el audio, Ángel Muñoz necesitaba que Ana Bárbara firmara unos documentos que él iba a ponerle delante en el momento adecuado. El momento adecuado, según él mismo decía en el audio, iba a llegar cuando ella estuviera más vulnerable, cuando alguno de sus hijos le hiciera algo público, cuando ella se sintiera abandonada por su familia.
En ese momento, Ángel Muñoz le iba a poner los papeles delante y Ana Bárbara, según él, iba a firmar sin leer cuando alguno de sus hijos le hiciera algo público. Esa fue la condición que Ángel Muñoz puso en aquel audio. Y 7 semanas después de que el audio se filtrara, Emiliano Gallardo, el hijo mayor, había sido echado de la casa y José Emilio Levi había publicado el contenido de su grabación.
Las dos cosas que Ángel Muñoz necesitaba ocurrieron en cadena durante el verano de 2025 y la primavera de 2026. Y mientras tanto, Ana Bárbara firmaba documentos sin leerlos, repitiendo 21 años después exactamente el patrón con el que se había metido en la casa de el Pirru en abril de 2005. Talina Fernández murió el 28 de diciembre de 2023 a los 79 años.
De complicaciones derivadas de un cáncer de pulmón que llevaba 3 años escondiendo a su familia. Le pidió a sus hijos que no le dijeran a nadie. Su última entrevista pública la dio en agosto de 2023 al programa Las Estrellas Hoy en una conversación de 90 minutos con la periodista Verónica Castañeda. En aquella entrevista Talina habló de Mariana, habló de la muerte, habló del asalto y por primera vez en 18 años nombró a Ana Bárbara directamente.
Lo hizo en el minuto 63 de la entrevista. Verónica Castañeda le preguntó qué pensaba de la mujer que había criado a sus nietos durante 4 años. Talina, según el corte que se emitió, respondió con una sonrisa cansada y dijo cinco palabras. Era una mujer fría, calculadora, oportunista. Las tres palabras que Talina Fernández eligió para describir a Ana Bárbara fueron esas: fría, calculadora, oportunista.
Y según el testimonio de Coral Fernández, hermana de Mariana Levi, esas mismas tres palabras eran las que Mariana le había dicho a su madre en octubre de 2003, cuando le contó por primera vez que había una mujer del medio que se aparecía en todas las fiestas a las que iba Pepe. Aquella mujer, según Mariana, era fría, calculadora y oportunista.
La descripción de Mariana 2 años antes de morir. La descripción de Talina 18 años después del entierro. La misma, exacta, fría, calculadora, oportunista. La misma descripción dos veces. Por la madre antes de morir, por la abuela antes de morir y 18 años entre ambas. Como si la mujer de la que hablaban no hubiera cambiado nunca.
Hay una imagen final que la prensa mexicana ha publicado dos veces sin entender lo que muestra. La primera vez fue en febrero de 2006 en una revista de espectáculos cuando Ana Bárbara organizó el primer cumpleaños de José Emilio Levi en el rancho de Cuernavaca. En aquella fotografía, Ana Bárbara cargaba al bebé, le tenía puesta la palma derecha sobre el corazón.
La segunda vez fue en agosto de 2025 cuando José Emilio Levi aceptó dar una entrevista en directo al programa Ventaneando para explicar la grabación de las 57 segundos. En esa entrevista, mientras leía la transcripción de la frase de Ana Bárbara, José Emilio se tocó el pecho con la palma derecha exactamente sobre el corazón.
Era un gesto que llevaba 20 años cargando dentro del cuerpo, sin saber de dónde le venía. Esa es la imagen que mejor explica esta historia. Una mujer que llegó a una capilla mortuar una noche de abril de 2005 y tocó el cristal de un féretro con la palma de la mano. Una mujer que tres meses después tocó el corazón del bebé huérfano de la mujer que estaba dentro de aquel féretro y un niño que 20 años más tarde, sin saber por qué, se tocaba el pecho cada vez que pensaba en ella.
Es la mano que conecta los tres momentos, la misma mano, la misma palma derecha y 20 años de distancia entre cada uno. Hay una palabra en el español que describe lo que Ana Bárbara hizo entre el 14 de septiembre de 1999 y el 5 de febrero de 2025. Esa palabra es depredación, no la depredación violenta, la que tiene cuchillos o gritos.
La otra, la silenciosa, la que se acerca despacio en bailes y cumpleaños y servilletas firmadas. La que toca antebrazos durante 6 segundos en cocinas de Cuernavaca. La que entra en habitaciones de bebés a las 3 de la madrugada. La que tiene paciencia, Mariana Levi, llevaba enterrada 15 horas cuando aquella mujer descolgó el teléfono.
José Emilio Levi tenía 2 meses y 21 días cuando se quedó huérfano. Cuando creció hasta los 21 años, había sido criado durante los primeros cuatro de su vida por la mujer que se acercó al teléfono. Esa mujer le dijo, sin saber que estaba siendo grabada, que nunca había querido a su madre, que solo la había necesitado. Y aquella frase en la cabeza de un huérfano de 20 años no fue una revelación, fue una confirmación.
Si esta historia te hizo pensar en alguien que vio como un extraño se acercaba a tu familia despacio sin que nadie se diera cuenta, mientras tú eras pequeño, llámalo esta noche. Háblale, pregúntale qué recuerda, porque hay verdades que se entierran junto a las madres y hay verdades que 20 años después vuelven en una grabación de 57 segundos y nadie debería tener que oír esa grabación solo.
Pero antes de cerrar este video, te tengo que contar de alguien más. Otra mujer del espectáculo mexicano que también acumuló a niños a su alrededor a lo largo de toda su carrera, que también dijo que los quería como propios, que también se llamó madre adoptiva durante años. Su nombre era Carmen Salinas. La conociste como doña Tencha, como la matriarca de María, la del Barrio, como la mujer entrañable de los chistes y las telenovelas.
Pero lo que pasaba en la casa de Carmen Salinas con los niños que ella decía adoptar, lo que les hacía, lo que se permitía decirles, salió a la luz después de que ella muriera. Y lo que se reveló sobre aquellos niños, sobre los residos que les daba y sobre la decisión más asquerosa que tomó Carmen Salinas está en otro video que tengo aquí mismo en este canal.
Ese video se llama Carmen Salinas. confesó la asquerosidad que le hacía a los niños que adoptaba. Y si la historia de Ana Bárbara y los huérfanos de Mariana Levi te dejó con algo atravesado en el pecho, la de Carmen Salinas te va a destrozar. Dale click. Está justo a la derecha de tu pantalla.