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MARIBEL GUARDIA REVELA la IRA de JOAN SEBASTIAN cuando salió a la luz lo que OCULTABA

Esa noche, Maribel Guardia cerró la puerta de su cuarto con llave y desde adentro se escuchaban sus soyozos ahogados contra la almohada. No era llanto de tristeza, era llanto de miedo, porque del otro lado de esa puerta, Joan Sebastián llevaba media hora destrozando lo que encontraba a su paso. Y ella había entendido en ese momento que el hombre [música] que amaba tenía una parte que nunca le había mostrado, una parte que llevaba años enterrada debajo de los sombreros, los caballos y las serenatas.

Pero para entender lo que pasó esa noche, hay que retroceder. Hay que entender quién era Joan Sebastian detrás de los reflectores. Porque el poeta del pueblo, el hombre que escribía canciones que te llegaban al alma, el que le cantaba a las mariposas y a los amores imposibles, ese mismo hombre tenía secretos que habrían sacudido a cualquiera.

Y Maribel Guardia, bella, elegante, siempre sonriente en público, había tardado años en descubrirlos todos. Pero cuando los descubrió, cuando finalmente supo la verdad completa, lo que hizo Joan Sebastian fue algo que ella no esperaba, algo que la marcó para siempre. Hay que empezar por el principio, porque esta historia no empieza con una traición ni con un grito, empieza con una mirada.

Con una de esas miradas que cruzan un salón lleno de gente y te congelan en el sitio. Era principios de los 90. Maribel Guardia llegó a un palenque en la ciudad de México. Venía de Costa Rica, de ser Miss Costa Rica, de haber pisado la alfombra de Miss Universo. Era una mujer que ya sabía lo que era brillar.

Pero esa noche, entre el olor a tierra mojada, el polvo del ruedo y los sombreros volando, fue ella la que se quedó mirando. Y el que estaba en ese ruedo, montado a caballo como si fuera el dueño del mundo, era Joan Sebastián. No era el tipo de hombre que ella había imaginado para su vida. Era ranchero, tosco en sus modales, directo hasta la grosería.

A veces tenía una exesposa, hijos, un pasado enredado, pero tenía algo que muy pocos hombres tienen, una forma de verte como si fueras lo único que existía en el mundo. Y a Maribel Guardia eso la desarmó completamente. Lo que vino después fue una historia que México siguió con los ojos muy abiertos. Joan Sebastian cortejó a Maribel Guardia.

con la misma intensidad con la que componía sus canciones, sin medias tintas, sin rodeos, le mandaba flores, le escribía versos, la llamaba a cualquier hora. Y ella, que tenía un compromiso con otro hombre, fue cediendo poco a poco, hasta que un día terminó ese compromiso y se entregó de lleno a esa relación que desde el principio tuvo la intensidad de una tormenta.

Porque Joan Sebastian no era un hombre de términos medios. O te amaba con todo o no te amaba. Y cuando amaba, amaba de una forma que podía ser lo más hermoso del mundo o lo más agotador. A veces las dos cosas al mismo tiempo, los primeros años fueron buenos. Maribel lo recuerda así con esa honestidad que la caracteriza.

Fue un hombre increíble en los buenos momentos, generoso, apasionado, presente cuando quería estar presente. Le dedicó canciones, le abrió las puertas de su mundo ranchero, un mundo que ella no conocía y que aprendió a amar. Juntos protagonizaron la telenovela Tú y Yo en 1996 y en pantalla se veían tan bien que la gente juraba que ese amor era para siempre.

Pero detrás de las cámaras las cosas eran mucho más complicadas porque Joan Sebastian tenía una debilidad, una debilidad que él mismo nunca negó del todo. Las mujeres, su propio hermano Federico lo decía sin tapujos. Mujeres de todas las edades lo buscaban y muchas le ofrecían de todo con tal de estar cerca de él.

Y Joan Sebastian, con esa naturaleza que tenía, con esa necesidad de sentirse querido que traía desde la infancia en las montañas de Guerrero, no siempre decía que no. Maribel lo sabía. No era tonta. Era una mujer inteligente, una mujer que había navegado el mundo del espectáculo con mucha astucia.

Y había señales, pequeñas señales que ella guardaba en algún rincón del corazón, convenciéndose de que eran exageraciones suyas, de que Joan la amaba de verdad y eso era lo que importaba. Pero llegó un momento en que las señales se hicieron demasiado grandes para ignorarlas y ese momento llegó de la manera más inesperada, de la manera más humillante, no en privado, no en una conversación entre los dos, sino frente a un televisor encendido con Joan Sebastian sentado a su lado en el sillón de su propia casa.

Era una tarde normal. Bueno, aparentemente normal. Maribel y Joan estaban viendo el programa Ventaneando, ese programa de espectáculos que nunca dejaban nada sin decir. Y de repente en pantalla apareció Pepillo Origel con esa cara que pone cuando va a soltar algo gordo. y soltó que había visto a Joan Sebastian bailando con Arlet Terán en una discoteca, que habían estado juntos toda la noche, que no se separaron en ningún momento.

Maribel sintió que el cuarto se le caía encima porque Joan Sebastián llevaba horas sin llegar a casa. Eran las 2 de la mañana y ella lo estaba esperando y ahí en la televisión le estaban contando dónde había estado su hombre toda la noche y con quién. Joan llegó a las 7 de la mañana. 7 de la mañana. Con esa cara de quien no ha dormido, con esa actitud de quien cree que puede explicar cualquier cosa con las palabras correctas.

Pero Maribel ya tenía una maleta empacada, ya había tomado su decisión y lo corrió de la casa sin escuchar ninguna explicación. ¿Lo negó él? Claro que lo negó. Hasta el último momento. Según palabras de la propia Maribel, Joan Sebastian le juró que no era verdad. Pero ella sabía. Maribel Guardia no es mujer que se engañe a sí misma.

Y años después, con la distancia que da el tiempo, lo dijo claramente. Obviamente era verdad. Y Arlet Terán, la actriz que en ese momento tenía apenas 19 años y estaba trabajando en la misma telenovela que Joan y Maribel, lo confirmó a su manera años después. dijo que había sido víctima de las circunstancias, que tenía 19 años y trabajaba día a día con un hombre acostumbrado a conquistar hasta a las escobas según sus propias palabras, que no supo cómo manejar esa situación.

Pero aquí viene lo que muy poca gente sabe, lo que casi nadie se atrevió a contar. Porque la historia de Arlet Terán, siendo grave, siendo humillante para Maribel, no era lo peor. Lo peor estaba escondido en otro lugar, en un secreto que Joan Sebastian llevaba guardando desde mucho antes de que Maribel apareciera en su vida.

un secreto que ella descubrió de la manera más brutal. ¿Y qué fue lo que desató la furia que esa noche sacudió las paredes de su casa? Para entender ese secreto, hay que hablar de dinero y de propiedades y de documentos que Joan Sebastian nunca quiso que Maribel viera, porque Joan Sebastian era un hombre que separaba muy bien su vida profesional de su vida personal.

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