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VALENTÍN ELIZABLE: 18 Años Creímos Esa Versión. El Cuerpo de Su Primo Cuenta Otra Historia

Dejó de oír al padre afinar los acordes con esa voz quebrada de cantinas viejas. Dejó [música] en realidad todo lo que un niño deja cuando se queda sin papá. El ejemplo, [música] el techo simbólico, la mano grande que decide. Doña Camila quedó con cinco bocas que alimentar. Sin [música] pensión musical, sin disquera, sin ahorros.

La familia tuvo que reorganizarse. [música] La casa de Hiton Hueca se hizo más pequeña, aunque no cambiara de tamaño, [música] porque el dinero ya no entraba con la misma facilidad. Y los hermanos se repartieron la responsabilidad, como suelen hacer los hermanos pobres del [música] norte de México.

El mayor agarró trabajo, el siguiente lo [música] siguió y los pequeños cargaron el peso emocional sin saber que lo cargaban. Después de la muerte del padre, [música] la familia se mueve a Guasabe, Sinaloa. Ahí Valentín se forma como cantante. Ahí [música] conoce a la banda Hasabeña, la agrupación que lo va a acompañar el resto de su [música] carrera.

Ahí firma su primer disco y ahí también conoce el otro lado del regional mexicano, [música] el palenque, el patrocinio, la mano del que paga. Si nunca has estado en un palenque, [música] déjame que te lo describa. No es un teatro, no es un auditorio, es una arena circular originalmente diseñada para peleas de gallos, donde el escenario está al centro y el público te rodea por todos lados.

[música] El cantante actúa girando, dándole la cara a cada sección del público durante un par de minutos antes de girar al siguiente. Hace calor, hay humo de cigarro, hay alcohol [música] fuerte, tequila en mesa, cerveza en lata, whisky para los palcos del fondo. y en los palcos del fondo, los que pagan más, los que la organización cuida más, [música] los que nadie te dice quiénes son, pero todos saben quiénes son.

Esos palcos [música] del fondo decidieron durante décadas qué cantantes subían y qué [música] cantantes bajaban. Esa es la realidad de la industria del regional mexicano que la prensa rosa nunca explicó. Cuando tú [música] escuchabas en la radio a una nueva voz, esa voz no llegó por talento solo, llegó porque alguien la patrocinó y ese alguien muchas veces no tenía cara pública.

1999, Valentín [música] tiene 20 años. Saca su primer disco. Regresan los mafiosos. [música] El nombre ya entonces te dice algo. La cumbia la playa [música] empieza a sonar fuerte en Sonora y ese mismo año, el 7 de enero, se casa con una muchacha de Ciudad Obregón llamada [música] Gabriela Sabag. Recuerda ese nombre, [música] Gabriela Sabag.

Lo vas a necesitar para entender el [música] final. Gabriela tenía 19 años cuando se casó con Valentín. Estudiaba psicología. Era la novia formal, la que aguantaba las giras, la que esperaba a un cantante que cada fin de semana volvía con olor a salón ajeno. Tuvieron una hija juntos, también llamada Gabriela, en 2000. Imagina lo que es esa vida.

Una mujer de 19 años, recién casada, embarazada al poco tiempo [música] en una casa de Ciudad Obregón, mientras su esposo se va a tocar a Mazatlán, a Hermosillo, a Tijuana, [música] a Los Ángeles. Las llamadas por teléfono en una época donde los celulares [música] todavía costaban una fortuna y había que esperar al teléfono fijo del hotel.

Las fotografías [música] que llegan a destiempo, los rumores que llegan antes que las fotografías. Esa fue la vida de Gabriela Sabag entre [música] 1999 y 2003. Pero el matrimonio no duró. Se divorciaron en 2003. ¿Por qué? [resoplido] Las versiones cercanas a la familia hablan de infidelidades, [música] de una vida de palenque no permite la calma de una casa, de una mujer joven que no quiso seguir aceptando lo que veía.

[música] Y aquí entra otro nombre, Blanca Vianei Durán Brambila, la que sería la siguiente compañera de Valentín, madre de su segunda hija Valeria, la que aparece en los videos musicales de aquellos años. Y por si fuera poco, una tercera [música] mujer. A su cena, Rincón Avilés, madre de [música] Valentina Elisalde, la hija menor del cantante.

Tres mujeres, tres hijas, [música] cada una con su propia historia, su propia rabia, su propia parte del legado. [música] Y todas ellas, dentro de unos años van a estar peleadas entre sí, mientras un hombre que nadie esperaba se casa con la primera. Tú que has visto pasar décadas de novelas y de familias reales del espectáculo mexicano, [música] sabes perfectamente lo que pasa cuando un hombre famoso deja tres hijas de tres mujeres distintas y se muere joven.

Lo que pasa no es un duelo, es una guerra por el apellido, [música] por las regalías, por el nombre en un sello discográfico. Y a Valentín Elisalde [música] le tocó esa guerra, aún estando ya en un mausoleo de Wasabe. Pero antes de morir, Valentín explotó. [música] 2003, el sencillo Vete ya llega al puesto número nueve del Billboard Regional Mexicano.

Para que te hagas una idea de lo que eso significa, [música] ese chart lo dominaban los Tigres del Norte, los tucanes, [música] los grandes nombres con 15 años de carrera. y un muchacho de Hiton Hueca acababa de meterse al top 10. Vinieron la más deseada, cómo me duele, te quiero [música] así. En 2006, su disco Vencedor puso en circulación [música] la canción que iba a marcar todo a mis enemigos.

Te recuerdo la letra que importa. Sigan chillando culebras. Las quitaré del camino. Y a los que en verdad me aprecian aquí tienen a [música] un amigo, ya les canté este corrido a todos mis enemigos. Una canción que en cualquier otro contexto sería una brabata más del género. [música] Pero en 2006, en el norte de México, en plena guerra entre el cártel de Sinaloa y Los [música] Setas, esa letra dejó de ser metáfora.

Para que entiendas lo [música] que estaba pasando en México en esos meses, déjame ponerte el calendario. En diciembre de 2006, [música] apenas un mes después de la muerte de Valentín, el presidente Felipe Calderón iba [música] a iniciar la llamada guerra contra el narcotráfico, mandando al ejército a Michoacán.

Pero la guerra en realidad ya estaba pasando antes. Los setas se habían separado del cártel del Golfo. El cártel de Sinaloa intentaba ocupar Tamaulipas, [música] territorio Z. La frontera con Texas estaba prendida. Cualquier cantante que pareciera tomar bando voluntaria o involuntariamente se convertía en blanco. [música] Y aquí empieza el mundo que mató a Valentín.

El palenque mexicano nunca fue solo un escenario. [música] Fue durante décadas el negocio donde la música regional se cruzaba con dinero que no se podía justificar en una declaración fiscal. El que pagaba la fecha decidía qué se cantaba, [música] a qué hora se tocaba y a quién se le dedicaba la canción. El cantante firmaba un contrato [música] y a partir de ahí ya no era dueño de su agenda.

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