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Chalino Sánchez: La NOTA de Mu3rt3 y el Pacto de S4NGR3… La Verdad Prohibida de su última noche…

A los 15 años disparó contra un hombre por lo que le hizo a su hermana. A los 31 recibió una nota mientras cantaba frente a cientos de personas. La leyó, palideció [música] y siguió cantando. Esa misma noche desapareció. Al día siguiente, su cuerpo apareció junto a un canal en las afueras de Culiacán, con las manos atadas.

Su nombre era Rosalino Sánchez Félix. Pero el mundo lo conoció como Chalino Sánchez, el rey de los corridos prohibidos. Y lo que el crimen organizado le hizo la noche del 15 de mayo de 1992 fue un crimen que nadie pagó porque nadie canta gratis para la muerte. Esta es la investigación que las autoridades de Sinaloa y la industria del regional mexicano dejaron sepultada durante más de 30 años.

Hoy vas a descubrir cuatro cosas que cambian todo lo que creías saber sobre el hombre que convirtió el narco corrido en el género más peligroso de México. Primero, [música] lo que Chalino hizo a los 15 años en Sinaloa y por qué ese único acto de violencia juvenil determinó cada decisión que tomó el resto de su vida. Segundo, los corridos que escribía por encargo para hombres, a los que era imposible decirles que no.

[música] Y qué pasaba cuando alguien del bajo mundo quedaba insatisfecho con lo que Chalino había cantado sobre él. Tercero, el testimonio de Maricela Vallejos Félix sobre lo que pasó la noche del 15 de mayo de 1992 en el salón Bugambilias de Culiacán. La nota, el cambio en su cara, las cuatro teorías sobre quién ordenó acabarlo.

Ninguna probada oficialmente. Y cuarto, lo que le pasó a Adán Sánchez, su hijo, 12 años después. El accidente del 27 de marzo de 2004. Las 10,000 personas que lloraron en Los Ángeles a un muchacho de 19 años. Porque en esta familia nadie canta gratis para la muerte. [música] Te voy a avisar cuando llegue cada una.

Si te vas antes del final, te pierdes la parte que las autoridades de Sinaloa llevan décadas sin poder o sin querer explicar. Pero antes de contarte cómo murió, necesitas entender cómo nació. [música] Porque el infierno de Chalino Sánchez no comenzó en un escenario ni en un callejón de los Ángeles. Comenzó en un rancho sin electricidad, sin agua corriente y sin padre.

[música] En un lugar donde nadie, absolutamente nadie, canta gratis para la muerte. 30 de agosto de 1960. Las flechas, el Guayabo, Culiacán, Sinaloa. En los ranchos del norte de Sinaloa, el milagro económico mexicano no llegó nunca. Las flechas es un lugar de tierra, calor y silencio. [música] Casas de adobe, caminos de polvo, familias numerosas que sobreviven con lo que da la tierra.

Ahí nace Rosalino Sánchez Félix, octavo de nueve hijos de Santos Sánchez. Una familia tan numerosa que el espacio, la comida y la atención son cosas que se reparten entre muchos y no alcanzan para todos. Y entonces Santos Sánchez fallece. Chalino, tienes 6 años. Imagínate eso. La edad en que un niño todavía cree que su papá puede con todo y de repente ese papá no está.

Hay una madre sola con nueve hijos en un rancho de Sinaloa y hay que sobrevivir de alguna manera. La cena cuando hay [música] es lo básico. Frijoles, tortillas, lo que alcance. La ropa de un hermano pasa al siguiente sin que nadie lo considere extraordinario. No hay cuarto para cada quien, no hay plato para cada quien.

Sabes lo que es crecer sabiendo que eres una boca más en una mesa donde no alcanza. Eso forma un carácter de una manera muy específica. O te aplasta o te endurece hasta que ya no se rompe fácilmente. Chalino se endureció. La figura que llena parcialmente el vacío del padre es su tío Bautista Villegas, un hombre del norte de Sinaloa de los años 60, donde las armas no son símbolo, sino herramienta, donde los hombres resuelven sus problemas entre ellos, sin policías ni jueces, porque los policías y los jueces están demasiado lejos o [música]

están comprados. El pequeño Rosalino lo observa, aprende, absorbe, no porque Bautista [música] lo instruya formalmente, porque un niño sin padre busca modelos masculinos donde los encuentra. Chalino crece con eso, [música] no como algo excepcional, como algo normal. La adolescencia de Rosalino no tiene fecha exacta de quiebre, pero tiene un evento.

Su hermana Juana, una agresión, [música] un hombre del rancho al que nadie en las flechas se atrevía a confrontar. Nadie excepto Chalino. La versión que Maricela Vallejos contó en entrevistas [música] es que Rosalino tenía alrededor de 15 años cuando tomó la única decisión que en ese mundo, con esas reglas, un hombre podía tomar cuando alguien dañaba a su hermana y nadie hacía nada. Disparó.

Distintas versiones difieren en si el hombre murió o sobrevivió. Lo que no tiene versión distinta es la consecuencia. Rosalino Sánchez Félix tiene que irse esa misma noche o los días inmediatos. Se va de [música] las flechas, se va de Sinaloa, se va a Los Ángeles. Imagínate eso. 15 años has hecho algo que en tu mundo era lo correcto y ahora tienes que dejar a tu madre, a tus hermanos, el único lugar que conoces, y huir hacia un futuro que no existe todavía.

Eso es lo que le pasa a Chalino en 1975 y lo que aprende en ese momento grabado en algún lugar profundo de su manera de entender el mundo, [música] es que proteger a los tuyos tiene un precio. Que hacer lo correcto según las reglas del lugar donde creciste te puede costar todo. Nadie [música] canta gratis para la muerte.

Chalino ya lo sabía a los 15 años, aunque todavía no lo cantara. 1975, Los Ángeles, California. Rosalino llega como llegan miles de jóvenes sinaloenses en esa época, sin papeles, sin contactos, sin dinero, trabaja en lo que encuentra, pisca en el campo, lava [música] platos, carga cajas, pero hay algo que las flechas le dio que Los Ángeles no puede quitarle.

Una memoria llena de corridos. Las historias que se cantaban en el rancho, hombres valientes, mujeres abandonadas, caballos y pistolas y fronteras cruzadas. Y en Los Ángeles, en la comunidad de [música] migrantes sinaloenses, Chalino descubre que sabe contar esas historias con naturalidad, con el lenguaje de la gente, con los detalles que hacen que alguien diga, “Sí, así fue, así es, así pasa.

” empieza a escribir corridos primero para él, después para conocidos, después para desconocidos que le pagan porque quieren que su historia quede en una canción. Alguien en esos años le dice algo que Chalino nunca olvida, que su voz no es la voz de un artista, es la voz de un hombre de verdad. Eso [música] es todo. Eso es suficiente.

Nadie canta gratis para la muerte. Pero Chalino todavía no sabe lo cara que se pondrá la cuenta. A los 24 años, Chalino recibe el golpe que termina de definirlo. En julio de 1984 le quitan la vida a su hermano Armando Sánchez en Tijuana y Chalino no puede hacer nada. No puede vengar a Armando, no puede volver a Sinaloa.

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