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¡HARFUCH PERFORÓ A CÉLULA del CÁRTEL en NUEVO LEÓN; SE ARMÓ TOPON VS S1CAR1OS en LINARES!

Calculó que con el armamento que cargaban podían romper el cordón policial, forzar una apertura y huir hacia la sierra. Esa evaluación tenía una falla que no podía ver desde adentro. Las patrullas del frente no eran el operativo, eran el anzuelo. El grueso de los elementos de fuerza civil ya estaba posicionado en los flos, quieto, esperando exactamente esa reacción.

Atacar de frente no fue valentía, fue entrar al embudo. Ese tercer error fue lo último que calcularon mal, porque esa madrugada Harfuch ya tenía todo lo que necesitaba. Las 3:15 de la madrugada, Linares duerme en elegido La Estrella. A una hora del centro del municipio, los cuatro hombres de la célula todavía no saben que la decisión de quedarse quietos acaba de convertirse en la peor que tomaron en su vida.

Están junto a la camioneta, hay botellas sobre el cofre, el monte está oscuro y el silencio de la zona citrícola hace que todo parezca normal. No lo es. A esa hora, el dron del operativo Muralla lleva 42 minutos sobrevolando elegido en círculos silenciosos a 300 m de altura. La cámara térmica del aparato tiene a los cuatro hombres marcados como puntos de calor en una pantalla.

que alguien está mirando en tiempo real desde una sala de operaciones. Cada movimiento registrado, cada desplazamiento ninguno. Están quietos y eso para Fuerza Civil es la confirmación que necesitaban. El comandante del operativo, identificado internamente como unidad grifo, recibe la orden a las 3:22 cerrar los accesos sin sirenas, sin luces, sin comunicación en frecuencias abiertas.

Todo el despliegue se coordina en Canal Cifrado, protocolo muralla roja reservado para operativos de contención en zona rural con objetivo armado confirmado. Pero la pregunta que nadie está respondiendo es esta: ¿cómo se cierra un ejido rural en la oscuridad sin que nadie dentro lo note? Con tres grupos simultáneos que se mueven por separado.

El primer grupo se mente seis elementos con equipo de visión nocturna. Toma posición en el acceso norte, la brecha entre los Naranjales a las 3:41 de la madrugada. El segundo grupo, cuatro elementos con vehículo sin identificación, bloquea el paso del arroyo al oriente a las 3:53. El tercer grupo, el más numeroso nueve elemento se despliega a lo largo del camino principal desde la carretera, pero no avanza.

Espera, ese tercer grupo es el anzuelo para las 4:10 de la madrugada. Elegido. La estrella tiene los tres accesos bloqueados. La célula está adentro. No hay salida al norte, no hay salida al oriente y la única ruta visible, el camino principal, está controlada por elementos que parecen una patrulla de rutina aproximándose despacio.

El dron registra que uno de los cuatro hombres se pone de pie a las 4:14, camina hacia la camioneta, abre la puerta del copiloto, saca algo, la cámara térmica no puede identificar el objeto, pero el operador en la sala sabe lo que probablemente es. Transmite por Canal cifrado. Objetivo activo. Posición confirmada en espera de orden.

Lo que encontraron después no estaba en ningún reporte previo. La orden no llega de inmediato. Hay un protocolo que se cumple incluso cuando el cerco ya está cerrado, porque el objetivo de Fuerza Civil no es el enfrentamiento, es la contención. Si existe alguna posibilidad de rendición o dispersión sin violencia, el protocolo obliga a explorarla primero.

A las 4:19, el comandante Unidad Grifo autoriza el avance lento del grupo del camino principal. Luces bajas, velocidad mínima, la señal visible de presencia institucional que en teoría debería producir una de dos reacciones: rendición o fuga hacia el monte. Lo que nadie en esa sala esperaba era la tercera opción. El dron registra el momento exacto, 4:23 de la madrugada.

Los cuatro hombres se mueven al mismo tiempo hacia la parte trasera de la camioneta. Uno de ellos, el que había caminado antes hacia el copiloto, levanta un arma larga y apunta hacia el camino principal. En la sala de operaciones alguien dice en voz baja, “Van a atacar.” Afuera todo parecía normal. Adentro ya era demasiado tarde.

La primera detonación viene de la célula, no de Fuerza Civil. 4:23 de la madrugada. Ejido, La Estrella Linares, Nuevo León. El primer disparo rompe el silencio de la zona citrícola como una fractura. Después vienen más rápidos continuos dirigidos hacia las luces del camino principal. La célula del CDN acaba de tomar la peor decisión táctica de su vida y lo ha hecho con la certeza equivocada de que todavía tenían una salida. No la tenían.

Los primeros 4 minutos fueron de fuego cruzado y posicionamiento. Los elementos del camino principal responden de inmediato. Entrenados, cubiertos, sin retroceder. El intercambio de disparos es intenso, armas largas de ambos lados, detonaciones que los vecinos cercanos a elegido escuchan con claridad desde sus casas y que en segundos lo sacan de sus camas.

El dron sigue grabando desde arriba, los cuatro puntos de calor de la célula moviéndose alrededor de la camioneta, buscando ángulos, buscando una apertura que no existe porque los flancos ya están cerrados y ellos todavía no lo saben. El comandante Unidad Grifo transmite por canal cifrado a los grupos norte y oriente. Activen, contengan, no dejen salida al monte.

Dale like si llegaste hasta aquí porque esto apenas comienza. Los siguientes 5 minutos fueron de cierre y colapso. Cuando el grupo norte y el grupo del arroyo empiezan a hacer presencia desde sus posiciones, la geometría del enfrentamiento cambia por completo. La célula, que había apostado todo a romper el cordón del frente, de pronto recibe fuego desde tres ángulos simultáneos.

El líder, el mismo que tomó la decisión de atacar, intenta reorganizar la defensa. Ordena a uno de los suyos moverse hacia el flanco norte, buscando el Naranjal como cobertura. El elemento de fuerza civil en esa posición lo contiene antes de que llegue a 10 m de la brecha. Hay un momento captado por el dron registrado en el video de la operación en que los cuatro hombres están completamente rodeados y ninguno de ellos ha procesado todavía que la única decisión posible ya fue tomada por Fuerza Civil desde horas antes. Siguen

disparando, siguen moviéndose, siguen creyendo que hay una salida. No la hay. Y aquí es donde la historia cambia de dirección completamente. Los últimos 3 minutos fueron de silencio progresivo, no el silencio de una rendición, el silencio de un fuego que se va apagando porque quienes lo sostenían ya no pueden sostenerlo.

El primer hombre cae junto a la parte trasera de la camioneta, el segundo a unos metros cerca del paso hacia el arroyo, el tercero intenta una última maniobra hacia el monte norte y no llega. El cuarto, el líder, el que dio la orden de atacar, el que calculó mal cada paso desde días antes, cae a menos de 15 m de la camioneta que los trajo hasta aquí. 12 minutos.

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