Ayer, [música] desde una prisión en Texas, la mano derecha de Jeffre Epstein Gislane Maxwell pidió libertad [música] a cambio de hablar y hoy en el Congreso comenzaron a leerse nombres que llevaban años ocultos en los archivos de Epstein. Pero esta historia no empezó en Washington, empezó en el Caribe. Una niña de 15 años intentó escapar nadando de noche sola, porque prefería ahogarse [música] a quedarse un minuto más en esa isla.
La encontraron, le quitaron el pasaporte y la devolvieron a la habitación. La mujer que la había llevado hasta ahí no era un hombre, no era un criminal de barrio, era la hija de un magnate británico educada en Oxford, que vestía de Chanel y cenaba con príncipes. Su nombre era Gislane Maxwell y durante [música] más de una década se leccionó.
Ate preparó y entregó a cientos de niñas a Jeffrey Epstein y a los hombres más poderosos del planeta. Presidentes, príncipes, multimillonarios, directores de cine, científicos, el CEO de la empresa detrás de Victoria’s Secret. Uno de los seis nombres que se leyeron hoy en el congreso es Leslie Wexner, el multimillonario de Victoria Secret, que el FBI catalogó como coconspirador.
Otro es el CEO de Dubai Ports World. Los otros cuatro son hombres de los que casi nadie ha oído hablar hasta hoy. Este [música] caso se está destapando mientras tú ves este video. Hoy vas a descubrir cuatro cosas que cambian todo. Primero, como el padre de Gislane, Robert Maxwell, un magnate que trabajaba para los servicios secretos de Israel, cayó misteriosamente de su propio yate y dejó una herencia envenenada que explica cómo nació esta red o segundo.
Las palabras exactas que Gislin le dijo a Virginia Chufre, la víctima que destapó todo, la noche [música] que la entregó al príncipe Andrés de Inglaterra. Virginia tenía 17 años, Andrés tenía 41. Tercero, lo que pasó de verdad la noche que Jeffrey Epstein murió en su celda. Las cámaras que no grabaron, los guardias que dormían, la figura vestida de naranja que subió las escaleras hacia su celda [música] a las 10:39 de la noche y los 3 minutos que alguien eliminó del video.
Y cuarto, lo que Gislin Maxwell dijo [música] ayer ante el Congreso, ¿por qué se negó a hablar? y los seis nombres que un congresista reveló hoy en el pleno. Te voy a avisar cuando llegue cada revelación. Si te vas antes del final, te pierdes lo que más han intentado borrar. Pero antes de empezar, necesito que sepas que en esta historia van a aparecer cuatro objetos.
un uniforme escolar colocado sobre una cama, una foto enmarcada con un cheque firmado y las palabras one in a blue moon. Una libreta negra de 180 y una páginas con 1971 [música] nombres y un ramo de rosas enviado a una estudiante de secundaria. Cuando entiendas qué significan estos cuatro objetos, vas a [música] entender por qué este caso sigue abierto 30 años después.
Empecemos [música] por el principio, porque no se entiende a la hija sin entender al padre. Y la historia de Robert Maxwell es tan oscura que parece inventada. Nació en un pueblo miserable de Checoslovaquia, familia judía. No tenían casi [música] nada y después lo perdieron todo. En 1944, toda su familia fue enviada a Auschwitz. Madre, padre, [música] abuelo, tres hermanos, una hermana, todos murieron en las cámaras de gas.
Él sobrevivió porque estaba lejos de casa cuando los nazis se llevaron a los suyos. [música] Años después, ya multimillonario, dueño de un imperio de comunicaciones, su hijo Ian lo encontró una noche solo en su oficina. Estaba inclinado sobre una pantalla mirando grabaciones documentales de la llegada de prisioneros a Auschwitz. Con la voz quebrada le dijo, “Trato de ver si puedo identificar a mis padres.
El hombre más poderoso de la prensa británica. [música] reducido a un anciano buscando fantasmas en una pantalla. cambió su nombre, construyó un [música] imperio de medios, el Daily Mirror. Maxwell Communications, se codeaba con primeros ministros y presidentes, 1,90, una presencia que intimidaba a cualquiera, pero en su casa era un tirano.
Nueve hijos. los sometía a interrogatorios cada domingo. Si no respondían bien, los azotaba. Su esposa Betty dijo que los maltrataba [música] verbal, psicológica y físicamente. Y sin embargo, con una de sus hijas todo era diferente. Gislein [música] nació el día de Navidad de 1961, la [música] más pequeña de nueve.

Tres días después de su nacimiento, su hermano Michael, de 15 años se estrelló en un coche. Quedó en coma. Nunca despertó. Murió 7 años después. Otra hermana, Karine, falleció de leucemia a los 3 años. Gislin creció a la sombra de hermanos muertos y [música] de un padre incapaz de amar.
Y con apenas tres años le dijo a su madre algo que le heló la sangre. Mami, yo existo. Recuerda esa frase. Volveremos [música] a ella. Robert Maxwell hizo de Gislane su favorita. Le puso su nombre a su yate de 22 millones de dólares. El Lady Gislen. La envió a Oxford. Roy Greenslade, coeditor del Daily Mirror, presenció esa relación.
Una noche, Gisline entró a la oficina de su padre como un torbellino. Maxwell la regañó con furia, pero ella le habló con dulzura, desarmándolo con una sonrisa. Cuando salió, Maxwell se giró hacia Greenslate con orgullo. Ella es como yo. Ser como Robert Maxwell significaba ser encantadora por fuera y despiadada por dentro.
Significaba que las personas no son personas. [música] son instrumentos. Tal vez tú también conoces a alguien así, alguien que parece perfecto delante [música] de la gente y que detrás de la puerta cerrada se convierte en otra persona. El 5 de noviembre de 1991, Robert Maxwell desapareció de su yate frente a las Islas Canarias. Lo encontraron flotando [música] en el Atlántico.
La justicia dijo ahogamiento. Gislane siempre insistió. Fue asesinato y tenía razones [música] para creerlo, Moa. Como vas a descubrir en un momento. Lo que descubrieron después fue peor que su muerte. Maxwell había robado 460 [música] millones de libras del Fondo de Pensiones de sus propios empleados. Su imperio era un fraude.
De la noche a la mañana, el apellido Maxwell pasó de significar poder a significar infamia. [música] Gislan fue la única de los nueve hijos que viajó a recoger el cadáver. Ojos secos”, observó Greenslade tratando con la prensa de manera brillante. Mientras el mundo descubría que su padre era un estafador, ella mantenía la compostura perfecta.
“Atención, porque aquí llega la primera de las cuatro revelaciones que casi nadie se atreve a contar. Robert Maxwell no solo era un magnate, según múltiples fuentes de inteligencia, trabajaba para el mosad israelí. Fue enterrado con honores de estado en el monte de los Olivos en Jerusalén. El primer ministro israelí Jits Shamir [música] dijo en su funeral, “Ha hecho más por Israel de lo que se puede decir hoy.
” Seis directores de los servicios secretos israelíes asistieron. Piensa en eso. ¿Qué hace un editor de periódicos recibiendo honores de seis jefes de espionaje? y Jeffrey Epstein [música] habría tenido conexiones similares. El exagente israelí Ari [música] Ben Menage declaró que la misión de Epstein era recopilar material comprometedor sobre personas poderosas, grabaciones, fotografías, videos [música] capturados con cámaras ocultas en sus mansiones.
Si era cierto, Epstein no solo abusaba de menores, lo hacía como parte de un [música] sistema diseñado para crear deuda. Deuda que no se paga con dinero, se paga con silencio, con favores, con protección [música] política. ¿Y quién conectó a Gislen con Epstein? Según Steven [música] Hoffenberg, exsocio de Epstein, fue Robert Maxwell.
Otras fuentes dicen que se conocieron en 1992 [música] en una fiesta en Nueva York. Lo que nadie discute es que Gislein encontró en Epstein exactamente lo que había perdido al morir su padre. Y lo que viene a continuación es la parte de esta historia que no te van a contar [música] en ningún otro lugar.
Porque cuando entiendes la relación entre Gislin y Epstein, entiendes que ella no fue una víctima más. Fue la pieza que hacía funcionar toda la máquina, un nuevo centro de gravedad, un nuevo hombre poderoso al que servir, un nuevo monstruo, porque Epstein era un calco de Robert Maxwell. Ambos nacieron pobres. Ambos se inventaron desde cero.
Ambos eran encantadores en público y brutales en privado, y ambos trataban a la gente como objetos descartables. Gisline se mudó a Nueva York [música] tras la muerte de su padre, sin dinero, sin el apellido que antes [música] le abría puertas. necesitaba reinventarse y Epstein le ofreció exactamente eso, un nuevo mundo de lujo, de poder, de acceso a la élite.
A cambio, [música] ella le ofreció lo que él no tenía, legitimidad social. Gislein conocía a todos, sabía moverse en cualquier círculo, tenía el acento británico perfecto, la educación de Oxford, los modales de la aristocracia. Era la llave que abría las puertas que el dinero solo no podía abrir. En 2003, Epstein la describió en un perfil de Vanity Fair como su mejor amiga, pero la realidad era más oscura.
Gislane no era solo una amiga, era la fachada respetable de una operación criminal. El periodista que escribió sobre ambos lo resumió así. No se puede entender la relación de Gislein con Epstein sin mirar la que tuvo con su padre. Pasó de estar bajo la influencia de un monstruo para estar bajo el poder de otro.
Y Maxwell no solo reclutaba víctimas para Epstein. Según las declaraciones de los fiscales, ella misma participaba. En el juicio, Jane [música] testificó que Maxwell a veces se unía a los masajes y les indicaba cómo hacerlo. Era la que normalizaba todo, la que hacía que el horror pareciera cotidiano. Parecía muy casual, como si fuera normal, [música] como si no fuera gran cosa testificó Annie Farmer.
Eso me hizo sentir confundida [música] porque no se sentía normal. Epstein había nacido en Brooklyn en 1953. Estudió brevemente en [música] Cooper Union. consiguió trabajo como profesor de matemáticas en la Dalton School y una escuela de élite en Manhattan sin tener título universitario. De ahí saltó a Bear Sterns y después [música] fundó una firma financiera tan opaca que nadie entendía cómo generaba tanto dinero.
Pero había [música] una conexión que lo explicaba todo. Esle Wexner, el multimillonario fundador de [música] El Brand, la empresa madre de Victoria Secret y Bath and Bodyworks. Wexner [música] le dio a Epstein un poder sin precedentes, control sobre su dinero, sus propiedades, sus aviones. [música] Le regaló la mansión de Manhattan, donde se cometieron gran parte de los abusos, la más grande [música] de la ciudad, valorada en 77 millones de dólares.
era su hombre de confianza, su asesor financiero, su confidente. María Farmer, la primera víctima conocida, fue agredida [música] por Epstein y Maxwell en una propiedad de Wexner en Ohio en 1996 y algunas de las víctimas [música] de Palm Beach fueron reclutadas con la promesa de convertirse en modelos de victorias Secret.
El detective Recarei lo confirmó en su deposición. Esa promesa, la de ser una ángel de victorias Secret, era el anzuelo perfecto para adolescentes de familias pobres. Y ayer un congresista reveló que el FBI catalogó a Weexner como [música] coconspirador en un documento interno de 2019 que estuvo oculto durante 7 [música] años.
Wexner ha negado cualquier participación y dice que cooperó con los investigadores, pero el documento [música] existía y alguien decidió esconderlo. La libreta negra de contactos de Epstein tenía [música] 1971 nombres, 181 [música] páginas. ¿Recuerdas que te mencioné una libreta al principio? Esta es el mayordomo de Epstein, Alfredo [música] Rodríguez, la llamó el Santo Grial.
Multimillonarios, apolíticos, príncipes, científicos. 18 números de teléfono solo para contactar al príncipe Andrés, incluyendo los de Buckingham Palace [música] y Balmoral, y secciones enteras dedicadas a masajistas en Florida, París, las Islas Vírgenes y el Reino Unido. En las [música] páginas de Florida había decenas de nombres de mujeres, casi todas [música] del área de Palm Beach, muchas eran menores, y tenía mansiones en Manhattan, Palm Beach, un rancho en Nuevo México, un departamento [música] en París y una isla privada en el
Caribe. Little [música] St. James, 72 acres, helipuerto, villas, piscinas, un edificio con una cúpula extraña en lo alto de una colina y un sistema de control total. Las víctimas la llamaban la isla de la pedofilia. Un controlador aéreo del aeropuerto de San Thomas declaró. En múltiples ocasiones vi a Epstein salir de su helicóptero, de apararse en la pista [música] a la vista de todos.
y abordar su avión privado con menores femeninas. Y la fiscal general de las Islas Vírgenes denunció que personal del aeropuerto vio a Epstein con niñas que parecían tener hasta 11 años. Epstein controlaba toda la comunicación y el transporte. [música] La fiscal general Denise George lo explicó así.
Es dueño de una isla entera. No era una situación donde una niña pudiera simplemente escapar corriendo a la estación de policía [música] más cercana. Cuando en julio de 2018 un equipo de investigadores de las islas vírgenes acompañado de marshalls federales, intentó entrar a Little St. James, Epstein los detuvo en el muelle.
Les dijo que el muelle era su puerta principal y que no tenían derecho a pasar. Se fueron sin entrar y la isla seguía funcionando. Y las víctimas describieron Little St. James como un lugar donde escapar se sentía imposible. 70 empleados mantenían la fachada de un paraíso tropical mientras detrás de las puertas cerradas se cometían crímenes contra menores.
Epstein exigía discreción absoluta. Los empleados tenían instrucciones de no ver, no oír, no decir. Cuando las fotos del interior se publicaron en diciembre de 2025, lo que encontraron el o la sangre, una habitación con lo que parecía una silla de dentista y máscaras en las paredes, teléfonos con listas de marcación rápida, un pizarrón con anotaciones ilegibles y un cartel de prohibido el paso en [carraspeo] la playa.
Las fotos eran de 2020, tomadas por las autoridades de las Islas Vírgenes y revelaban dormitorios, duchas y espacios que parecían diseñados para algo mucho peor que unas vacaciones. Por el congresista Robert García, dijo, “Estas imágenes son una mirada perturbadora al mundo de Jeffre Epstein y su isla. No había teléfonos accesibles para las víctimas.
No había forma de salir sin permiso de Epstein. Una víctima declaró a CBS News. Me violó. Tenía una pistola atada al poste de [música] su cama. No podía irme. La única forma de salir era en helicóptero o en bote. Y un empleado de la mansión de Palm Beach le contó al FBI algo que revela la rutina diaria de este monstruo. Entre sus funciones estaba [música] ventilar billetes de $ sobre una mesa junto a la cama de Epstein, colocar una pistola entre sus colchones [música] y limpiar después de los masajes con chicas jóvenes.
Lo que encontraba después no dejaba lugar a dudas sobre lo que ocurría en esas habitaciones. Ese mismo empleado declaró que Epstein lo envió una vez a comprar flores [música] y entregarlas a una estudiante de la escuela secundaria, Royal Palm Beach, para felicitarla por su actuación en una obra de teatro escolar, Flores para una estudiante de secundaria, enviadas por un depredador sexual convicto a través de un empleado que sabía exactamente [música] lo que pasaba en esa casa y que durante años no dijo nada, porque en el mundo de Epstein
hablar significaba desaparecer. Y aquí hay algo que necesitas entender antes de que sigamos, porque es tentador pensar que esto solo le pasa a otras personas, a gente lejana, a familias que no se parecen a la tuya. Pero las víctimas de Epstein no eran niñas de otro planeta, eran estudiantes [música] de secundaria en Palm Beach.
Hijas de familias trabajadoras, niñas que soñaban con ser modelos, artistas, masajistas, a niñas [música] que necesitaban que confiaron en una mujer elegante que les dijo que las iba a ayudar. Podrían haber sido tus hijas, tus nietas, tus sobrinas. Eso es lo que hace que esta historia [música] sea insoportable.
No es que pasara en una isla lejana, es que podría haber pasado en cualquier lugar donde hubiera una niña vulnerable y un adulto dispuesto a explotarla. Pero Gislain Maxwell no fue una novia ingenua, no fue una espectadora pasiva. Los fiscales la describieron como una mujer peligrosa [música] que engañó a niñas para que Epstein abusara de ellas.
Su prima Cristina Oxenberg la llamó la [música] reencarnación del [ __ ] Ella era la arquitecta. Juan Alesi, el mayordomo que trabajó 12 años para Epstein en Palm Beach, testificó en el juicio de Maxwell. Describió reglas estrictas [música] que Gislen imponía a todo el personal. “Nunca debes mirar a Epstein a los ojos”, le ordenó [música] cuando empezó.
solo mira a otra parte de la habitación y responde. En la mansión había un manual de servicio que decía no ver nada, no oír nada, no decir nada. Alessi [música] testificó que al final de sus 12 años Epstein recibía tres citas de masaje al día. El 98% de las masajistas [música] eran mujeres. Cuando Epstein o Maxwell no organizaban las citas, Alessi tenía que llamar a los números de un Rolodex para confirmar que alguien vendría a la mansión y después de los masajes limpiaba lo que encontraba en las habitaciones.
Lo que describió en el estrado dejó al jurado en silencio. No hace falta que te lo repita. Lo que importa es que todo se guardaba en una canasta en el armario de Maxwell. Ella sabía exactamente lo que pasaba. Ai [música] también testificó que vio como Maxwell recogió a Virginia Roberts en la [música] puerta de Mar a Lago.
Dijo que Maxwell había visitado todos los spas de lujo del condado de Palm Beach ese día y cuando volvió traía a una adolescente vestida con uniforme blanco. A lo mejor tú también has conocido a alguien que te prometió algo maravilloso, un trabajo, una oportunidad. Y cuando cruzaste esa puerta descubriste que lo que había detrás no se parecía en nada a lo que te [música] habían prometido.
Eso fue lo que le pasó a Virginia Yufre. Y aquí viene la segunda revelación. Lo que vas a escuchar ahora fue leído en voz alta en un tribunal [música] federal bajo juramento delante de un jurado y cada palabra fue verificada. Verano del año 2000. Virginia Roberts tenía 16 años. Trabajaba en el spa de Maralago, el resort de Trump [música] en Palm Beach o la hora.
Venía de un hogar destrozado. En su libro póstumo Nobody’s Girl, publicado en octubre de 2025, [música] lo contó sin filtros. Su propio padre había abusado de ella desde los 7 años. Virginia creció creyendo que eso era lo que le tocaba vivir. Había sido fugitiva. [música] Había vivido en la calle. A los 16 intentaba reconstruir su vida.
Y un día, durante un descanso, mientras leía un libro sobre masajes, una mujer [música] elegante se le acercó. Gislane Maxwell. Noté el libro que estabas leyendo. ¿Te interesa el masaje? Conozco a alguien que busca una masajista. No necesitas experiencia. Virginia aceptó. Cuando llegó a la mansión de Epstein, lo que encontró no se parecía en nada a un masaje profesional.
Maxwell le explicó qué hacer. Parecían buenas personas. Les dije que lo había pasado muy mal, a que había sufrido abusos. Eso fue lo peor que pude haberles dicho, porque ahora sabían lo vulnerable que era. Maxwell no la eligió al azar, la eligió porque estaba rota. Ese era el perfil, ese era el método, chicas jóvenes, de familias destruidas, sin protección.
Y el sistema era una pirámide industrial de explotación. A cada víctima se le pagaban $200 en billetes de 100. Si traía amigas, recibía comisión. Una víctima que tenía 14 años cuando empezó, conocida en el juicio como Caroline, explicó la mecánica con una claridad que estremeció al jurado. Cuanto más permitieras, más ganabas.
Si no, te rebajaban a [música] traer chicas y ganar dinero así. Caroline llevó entre siete y 10 chicas a la casa de Epstein, incluyendo una de [música] 23 años. Cuando Epstein la vio, o le dijo que era demasiado vieja y que no la trajera de vuelta, [música] casi todas las demás tenían entre 16 y 18 años. Una tenía 14.
Caroline testificó que Maxwell la examinó físicamente cuando tenía 14 años, como si estuviera evaluando mercancía. y le dijo algo que revela exactamente lo que era esta mujer. Tienes un cuerpo perfecto para Epstein y sus amigos. Para Epstein y sus amigos. No solo para Epstein, para sus amigos. El detective Joseph Recarey de Palm Beach investigó el caso en 2005.
Entrevistó a unas 30 chicas. Solo una tenía experiencia en masajes, la mayoría eran menores de 18 años. Algunas habían sido reclutadas con la promesa de convertirse en modelos de Victoria’s Secret. Durante dos años y medio, Virginia fue transportada [música] entre Palm Beach, Manhattan, Nuevo México y las Islas Vírgenes, o viajó en el avión privado de Epstein, el que los medios bautizaron como el Lolita [música] Express.
Me pasaban de mano en mano como una bandeja de fruta, declaró ante la BBC. Y las instrucciones de Maxwell antes de entregarla al príncipe Andrés fueron escalofriantes. Marzo de 2001, Londres. Maxwell despertó a Virginia y le dijo, “Hoy vas a ser como Cenicienta. Vas a conocer a un príncipe de verdad.” [música] Virginia tenía 17.
Andrés tenía 41. Cuando se conocieron, el príncipe adivinó su edad. Mis hijas son un poco más jóvenes que tú. Maxwell sonríó. Supongo que tendremos que cambiarla pronto. Después de [música] una discoteca de vuelta en la casa de Maxwell, la orden. Tienes que hacer por Andrés lo que yo hago por Jeffrey. Mami, yo existo. Lo dijo una niña de 3 años pidiendo ser vista.
Y ahora esa [música] misma mujer decidía quién vería a quién, quién sería entregada a quién, quién existiría solo para satisfacer a otro. Virginia escribió, era lo suficientemente [música] amable, pero seguía sintiéndose con derecho, como si creyera que tener relaciones conmigo era su derecho [música] de nacimiento. Quizá tú también sabes lo que es sentirse atrapada cuando alguien con más poder decide por ti.
Cuando tu voz no cuenta, cuando el mundo mira hacia otro lado, porque el que te hace daño [música] es demasiado importante. Virginia también reclutó a otras chicas, lo llamó lo peor que hice [música] en mi vida. Y después de que un agente del FBUN le preguntara a una víctima qué le dijo Maxwell tras su primera vez, la respuesta fue escalofriante.
Maxwell la llamó y le dijo, “Bueno, ¿no eres una chica lista?” Jeffrey quedó [música] muy impresionado. La víctima tenía 14 años y una vez que cumplió los 18, Maxwell [música] le mostró una habitación. Sobre la cama había un uniforme escolar. ¿Recuerdas que te mencioné ese uniforme al principio? Aquí está.
Maxwell le dijo, “Pensé que sería adorable si le llevaras el té a Jeffrey con esto puesto.” La víctima se lo puso. Lo que pasó después no necesita descripción. El uniforme fue recuperado por el FBI en la mansión de Manhattan en 2019. seguía ahí después de todo ese tiempo. La agente del FBI que escuchó ese relato, dijo que la mujer lloraba mientras lo contaba.
Guarda ese momento, porque lo que te voy a contar ahora hizo que un jurado de 12 personas se quedara en silencio durante 5 minutos. En 2005, los padres de una niña de 14 años en Palm Beach denunciaron a Epstein. La policía investigó. El detective Recarrey reunió pruebas aplastantes, testimonios de decenas de víctimas, evidencia física de la mansión, el rolo dex con nombres de adolescentes.
Pero cuando el caso llegó al nivel federal, algo se torció. En 2008, el fiscal federal Alexander Acosta, el mismo que después sería secretario de trabajo de Trump, ofreció un acuerdo que avergüenza a cualquier democracia. En vez de tráfico sexual de menores, un cargo federal que podría haberle dado cadena perpetua, Epstein se declaró culpable de un cargo estatal menor, solicitar prostitución.
La palabra prostitución aplicada a una niña de 14 años, como si una niña [música] pudiera consentir la sentencia 13 meses en una cárcel de mínima [música] seguridad del condado de Palm Beach. Con permiso para salir 12 horas al día, 6 [música] días a la semana para ir a su oficina. Podía ir a trabajar o podía recibir visitas.
Sus víctimas ni siquiera fueron notificadas del acuerdo violando la Ley Federal de Derechos de [música] las Víctimas. Y lo peor, el acuerdo incluía una cláusula de inmunidad para cualquier coconspirador potencial, mencionados o no mencionados. Una cláusula diseñada para proteger a todos los hombres que habían participado, [música] a todos.
El abogado Brad Edwards, que representó a 65 víctimas, lo dijo sin rodeos. Posiblemente el depredador sexual más peligroso en la historia de [música] Estados Unidos. 13 meses por más de 500 [música] víctimas. Y el mayordomo que conocía todos los secretos, Alfredo Rodríguez, intentó vender la libreta negra de Epstein a los abogados [música] de las víctimas.
La llamó el Santo Grial, pero un agente encubierto lo atrapó primero. Rodríguez [música] fue sentenciado a 18 meses de cárcel y poco después de salir murió. El hombre que sabía demasiado no vivió para contarlo. Epstein [música] siguió operando hasta 2018. Los controladores aéreos seguían viéndolo con menores hasta que el Miami Herald publicó Perversión de la justicia y reactivó el caso.
El 6 de julio de 2019 fue arrestado. Agentes del FBI encontraron en su mansión de Manhattan cientos de fotografías comprometedoras de menores en cajas fuertes cerradas con llave. Enfrentaba 45 años. 35 días después [música] estaba muerto. Y ahora sí, la tercera revelación. Y te advierto, lo que viene a continuación [música] no es una teoría de conspiración.
Son hechos documentados por el inspector general del Departamento de Justicia, por registros del FBI publicados hace días y por los guardias que admitieron bajo juramento lo que [música] hicieron esa noche por 10 de agosto de 2019, 6:30 de la [música] mañana. El guardia Michael Thomas encontró a Jeffrey Epstein colgando de su litera en [música] el centro correccional metropolitano de Nueva York, soga fabricada con una sábana naranja.
La noche anterior hizo una llamada telefónica no supervisada. Dijo que llamaba a su madre, pero su madre llevaba años muerta. Dos días antes había firmado un Nuevo Testamento de 21 páginas. transfiriendo toda su fortuna a un fideicomiso [música] llamado 1953 Trust. La forense dictaminó suicidio, pero cada detalle [música] de esa noche desafía la lógica.
Dos semanas antes había intentado quitarse la vida. Lo vigilaron 31 horas. Después le quitaron la vigilancia. Su compañero de celda fue transferido el día anterior. Nadie lo reemplazó. Tenía sábanas de más para fabricar sogas. Las cámaras frente a su celda no grabaron. A los guardias Tobanoel y Michael Thomas admitieron que estaban dormidos comprando por internet y que falsificaron los registros.
Thomas, al ver el cuerpo, vamos a [música] tener muchos problemas. Pero el detalle que emergió con los nuevos documentos [música] es devastador. A las 10:39 de la noche, una figura vestida de naranja fue captada subiendo las escaleras hacia la celda de Epstein. El FBI [música] la describió como posiblemente un recluso.
TV SNS consultó analistas independientes que concluyeron que el movimiento era consistente con una persona real y la revista Wired descubrió que al video le eliminaron casi 3 minutos. Michael Francese, exjefe mafioso que estuvo preso en esa misma celda durante 7 meses, declaró en televisión, “No hay forma de que te puedas colgar ahí.
No hay nada del techo, no hay nada de la cama. Y en julio de 2025, [música] mu el departamento de justicia publicó el video de la cárcel, tanto en versión original como mejorada, afirmando que nadie entró a la celda. El FBI y el DOJ concluyeron en un memorando [música] filtrado por Axios que no había evidencia de que Epstein chantajeara a figuras poderosas, que mantuviera una lista de clientes, ni de que fuera asesinado.
Pero piensa en esto. El hombre que tenía los secretos de presidentes, príncipes, multimillonarios y directores de cine, murió en una cárcel federal donde las cámaras no funcionaron, los guardias dormían, el compañero de celda fue removido y a la forense que dictaminó suicidio le llovieron críticas de otros expertos que dijeron que las fracturas en el cuello de Epstein eran más consistentes con estrangulamiento.
que con ahorcamiento. Y ninguno de los hombres poderosos que visitaron su isla, a que volaron en su avión, que recibieron masajes en sus mansiones, fue jamás acusado formalmente. Maxwell es la única persona condenada. En 30 años de investigaciones con más de 1000 víctimas identificadas por el FBI, una sola persona fue a la cárcel por ayudar a Epstein.
Una. Epstein se llevó sus secretos o alguien se los arrancó. Quizá tú también has sentido esa impotencia. Cuando el sistema que debería proteger a los débiles [música] es el mismo que protege a los poderosos, cuando la justicia no es ciega, sino que tiene un ojo abierto mirando quién tiene más dinero.
Pero las víctimas no se rindieron. En 1996, María Farmer denunció ante el FBum que Epstein y Maxwell la habían agredido. Descubrió que su hermana de 16 años también había sido abusada. Un documento del FB Umme de 1996 [música] registra que Farmer denunció que Estein había robado fotografías íntimas de sus hermanas menores de edad. El FBM no investigó.
El abuso continuó dos décadas más. La mujer conocida como Jane en el juicio testífico que conoció a Maxwell y Epstein en 1994 cuando tenía 14 años en un campamento de verano donde Epstein [música] era benefactor. Maxwell a veces participaba en los masajes. Jane lloró en el estrado cuando la fiscal le preguntó si habría cambiado el dinero que [música] recibió del fondo de compensación por nunca haber sido abusada.
Tardó un minuto en recomponerse. Ojalá nunca hubiera recibido ese dinero por lo que me pasó. Annie Farmer, la única [música] víctima que testificó con su nombre real, declaró que en 1996, a los 16 años, Oepstein la invitó a su rancho en Nuevo México, prometiéndole [música] que habría 20 estudiantes. Cuando llegó era la única adolescente.
Maxwell le ordenó desvestirse [música] para un masaje y la tocó de forma inapropiada. Esa misma noche, Epstein entró a su habitación sin permiso. Annie se levantó y se escondió en el baño. Cuando volvió a casa, [música] su madre la encontró callada, retraída. Años después, su madre recordó lo único que Annie dijo.
No quiero hablar de eso y no voy a dejar que arruine mi vida. Pero lo que más [música] impactó al jurado fue lo que Annie dijo al final de su testimonio. Creo que todo era un patrón [música] de ellos, trabajando para confundir mis límites, hacerme cuestionar qué estaba bien y que no, con el objetivo final de abusar sexualmente de mí.
Virginia Jufre demandó al príncipe Andrés en 2021, que lo que siguió fue un espectáculo de arrogancia y cobardía que reveló todo lo que estaba podrido. En este caso, el príncipe [música] se refugió en el castillo de Valmoral para evitar ser notificado legalmente. Mandó a un guardaespaldas pagado con dinero público [música] a investigar la vida de Virginia.
buscando su número de seguro social para desacreditarla. Se atrincheró detrás del prestigio de la corona británica, pero la evidencia era aplastante. Existía una fotografía tomada en la casa de Maxwell en Londres, donde Andrés [música] aparecía sonriendo con el brazo alrededor de la cintura de Virginia. Ella tenía 17 años.
Maxwell [música] estaba al fondo también sonriendo. En febrero de 2022, [música] el príncipe pagó. Según el Daily Telegraph, fueron 13 millones de dólares. Nunca [música] admitió culpa y su comunicado decía que lamentaba su asociación con Epstein y elogiaba la valentía de [música] la señora Yufre. Pero no dijo perdón, no dijo lo que le hicieron estuvo mal.
solo pagó para que dejaran de hablar. La libreta negra de Epstein tenía 18 números de teléfono solo para contactar a Andrés, incluyéndolos de Buckingham Palace. Y según exemple de la isla, el príncipe visitó Little St. James varias veces. En octubre de 2025, tras la publicación del libro de Virginia, Andrés renunció a su título de duque de York.
[música] La monarquía británica lo apartó definitivamente. Jean-Luke Brunell, el [música] agente de modelos francés acusado de traer niñas de hasta 12 años a Estados Unidos para Epstein, fue arrestado en París [música] en 2020. En los archivos desclasificados apareció [música] como parte del círculo interno de Epstein, que en un diagrama del FB UMU, que mostraba la estructura de la organización, Epstein en el centro, Maxwell como su mano derecha y alrededor un anillo de abogados, [música] contadores, pilotos, chefs y reclutadores como Brunel.
En febrero de 2022, Brunel apareció ahorcado en su celda de la prisión de la santé en París, igual que [música] Epstein. Las cámaras de seguridad de la prisión tampoco proporcionaron imágenes claras. Otro muerto conveniente, otro silencio permanente. Sara Kellen, [música] la asistente personal de Epstein, fue quien reemplazó a Maxwell en la tarea diaria de llamar a las chicas para programar los masajes.
Caroline testificó que hubo un quiebre claro. Primero la llamaba Maxwell, después Kellen. Pero Maxwell seguía presente en la mansión [música] cuando Caroline llegaba. Ken nunca fue procesada penalmente o su portavoz dijo en [música] 2020 que ella misma había sido abusada sexual y psicológicamente por Epstein durante años.
Y ese es quizás el detalle más retorcido de todo el sistema. Las víctimas se convertían en cómplices. Las cómplices habían sido víctimas y los verdaderos responsables, los hombres que llegaban a las mansiones y a la isla, los que pagaban y participaban, siguieron viviendo sus vidas como si nada hubiera pasado. Islain Maxwell fue arrestada el 2 de julio de 2020, escondida en una mansión de millón de dólares en New Hampshire.
que había comprado en efectivo a través de una empresa fantasma. Llevaba meses prófuga. El FBI la encontró gracias a rastreo de comunicaciones. El juicio comenzó el 29 de noviembre de 2021 en Manhattan. Los fiscales presentaron un caso metódico. El piloto personal [música] de Epstein, Larry Bisowski, contestificó que voló a Maxwell y [música] Epstein durante años y que vio adolescentes abordar el avión.
El mayordomo Juan Alexi detalló las reglas de la casa y las cuatro víctimas, una tras otra, [música] contaron lo mismo. Maxwell las seleccionó, las preparó y las entregó. La defensa de Maxwell [música] intentó desacreditar a cada víctima. Señalaron inconsistencias [música] en declaraciones previas.
Sugirieron que buscaban dinero. Preguntaron por las compensaciones millonarias del Fondo de Víctimas de Epstein. Pero el jurado no compró esa estrategia. El 29 de diciembre de 2021, después de 5 días de deliberaciones, el veredicto, culpable [música] de cinco de seis cargos, conspiración para transportar menores con fines de actividad sexual ilegal, tráfico sexual de una menor y conspiración para cometer tráfico sexual.
[música] En junio de 2022, 20 años de prisión y $50,000 [música] de multa. En octubre de 2025, el Tribunal Supremo rechazó su último recurso de apelación. La jueza Alison Nathan. El comportamiento de Maxwell fue atroz y depredador. Los fiscales escribieron. Maxwell se hizo amiga de sus víctimas. ganó su confianza, derrumbó sus límites poco a poco y normalizó el abuso sexual.
Era clave para toda la operación. Epstein no habría podido cometer estos crímenes sin ella. Y cuando Maxwell habló brevemente en la sentencia, dijo que empatizaba profundamente con todas las víctimas y que conocer a Epstein fue su mayor arrepentimiento. Annie Farmer respondió desde el estrado, “Le pido al tribunal que considere el sufrimiento continuo de las muchas mujeres a las que abuso.
En su negativa a reconocer sus crímenes y sus mentiras repetidas sobre las víctimas, nos obligaron a luchar por justicia durante demasiado [música] tiempo. Teresa Helm, otra víctima, le habló directamente a Maxwell. Tenía [música] 22 años cuando descarrilaste la trayectoria de mi vida. Me viste como un [música] objeto cuyo único propósito era ser manipulado, usado, [música] abusado, tratado como basura. y devuelto de donde vine.
Me preparaste meticulosamente [música] con tu encanto engañoso y después me enviaste a otro monstruo. Mami, yo existo. Esa frase [música] que Gislane dijo con 3 años cobra ahora un peso insoportable. Pasó toda su vida buscando que alguien la viera, [música] primero en su padre, después en Epstein.
Y el precio de esa necesidad desesperada de existir lo pagaron cientos de niñas que también necesitaban que alguien las protegiera. Y [música] en vez de protección te encontraron a Gislin. A lo mejor tú también sabes lo que es cargar con algo que nadie ve, algo que llevas dentro y que nunca le has contado a nadie. Pero lo que diferencia a las víctimas de los verdugos es lo que hacen con ese dolor.
Virginia eligió hablar, Kislein eligió destruir. Y ahora llegamos a la cuarta y última revelación, la que te prometí al principio. Lo que viene pasó ayer y hoy. No hace un año, no hace un mes, ayer [música] y hoy. Si has llegado hasta aquí, esto es para ti. 30 de enero de 2026, [música] el Departamento de Justicia liberó más de 3 millones de páginas, 180,000 imágenes y 2000 vídeos.
La mayor desclasificación de archivos criminales en la historia moderna de Estados Unidos. Y lo que salió fue demoledor, una foto de Epstein sosteniendo un cheque gigante con la firma de Trump o enmarcada con las palabras Onina Blue Moon repetidas en el borde. ¿Recuerdas la foto enmarcada que te mencioné al principio? Aquí está.
Nadie sabe cuándo ni dónde fue tomada, pero estaba exhibida en las propiedades de Epstein como un trofeo. Un mensaje en el álbum de cumpleaños de Epstein, preparado por Maxwell para su cumpleaños 50 en 2003, de un miembro de Maralago que bromeaba sobre vender una mujer completamente depreciada a Trump por $22,500. Fotos de Kevin Spacey junto a Epstein y otros hombres.
Una foto de Bill Clinton [música] en una piscina junto a alguien cuyo rostro está censurado. Fotos de Epstein con Fidel [música] Castro con el expresidente colombiano Andrés Pastrana. Correos de Steve Bannon presumiéndole sus logros políticos. Agendas diarias que mencionaban a Elon Musk, Peter Till [música] o Sergei Brin de Google. Los registros muestran que Mask contactó a Epstein al menos dos veces para planificar visitas a la [música] isla del Caribe.
Mask dice que rechazó las invitaciones. Howard Ludnick, actual secretario de comercio [música] de Trump, fue invitado a almorzar en la isla en diciembre de 2012 y su esposa aceptó diciendo [música] que llegarían en yate con sus hijos. Y entre los documentos más perturbadores, una transcripción de una entrevista policial con una víctima que describió cómo fue reclutada para dar masajes siendo menor.
Páginas escaneadas del libro Massage for Damis encontrado en la mansión y [música] aquella nota manuscrita que te mencioné al principio, el ramo de rosas para una estudiante [música] de secundaria. Ahí estaba. mezclada entre recados cotidianos, comprar leche, recoger la tintorería, enviar flores a una menor, como si fuera un trámite más.
También se reveló que el DOJ publicó por error docenas de imágenes íntimas sin censurar de mujeres jóvenes con los rostros visibles. El New York Times alertó al departamento y las retiraron. Una revisión del Wall Street Journal encontró que al menos 43 nombres [música] completos de víctimas fueron expuestos, incluyendo más de dos docenas que eran menores cuando fueron [música] abusadas.
Algunos nombres aparecían más de 100 veces con direcciones de domicilio visibles. Los nombres de Trump y Clinton aparecen más de 1000 veces en los documentos. Y ayer, 9 de febrero de 2026, dos cosas sacudieron Washington. Primero, Gisline Maxwell compareció por videoconferencia ante el comité de supervisión del Congreso.
Desde su prisión en Texas, con los ojos bajos, invocó [música] la quinta enmienda de Pero su abogado, David Ócar Marcus lanzó la bomba. Maxwell está dispuesta a hablar plena [música] y honestamente si el presidente Trump le concede clemencia. Dijo que Trump y Clinton [música] son inocentes y que solo Maxwell puede explicar por qué.
Pero un analista de Alzira lo interpretó así. Dijo brevemente que nunca vio evidencia de que Trump o Clinton [música] estuvieran involucrados en nada ilegal. Fue una maniobra deliberada. está diciendo, “Compren mi silencio, pero quiero clemencia.” Apela a ambos partidos. Y el congresista demócrata Rocana señaló la contradicción.
Es inconsistente con su conducta previa, ya que no [música] invocó la quinta cuando habló con el fiscal general adjunto Tod Blanch, el mismo que fue abogado personal de Trump. La reacción [música] fue bipartidista y feroz. La republicana Ana Paulina Luna. Cero clemencia, monstruo. La demócrata Melanie Stansbury [música] está haciendo campaña por su libertad.
Hoy la Casa Blanca confirmó no es prioridad. Y segundo, ese mismo día, los congresistas Masi [música] y Kana revisaron los archivos sin censura. En dos horas descubrieron que el 70 a 80% seguía censurado y encontraron seis nombres [música] ocultos sin justificación legal. Hoy 10 de febrero, Kana leyó esos nombres en el Congreso.
Salvatore Nuara, Zurap Mikelatze, Leonic Leonov, Nicola Caputo, exmiembro del Parlamento Europeo, Sultán [música] Ahmed Bin Sulayem, CEO de Dubai Ports World, el hombre a quien Epstein envió un correo diciendo, “Me encantó el video de tortura.” y Leslie Wexner, el multimillonario de Victorias Secret, catalogado por el FBUI como coconspirador en un documento de 2019 que llevaba 7 años escondido, Ukanna fue demoledor.
Si encontramos seis hombres [música] que estaban ocultando en dos horas, imaginen cuántos más están protegiendo en esos 3 millones de archivos. Jaie Raskin. Vi nombres censurados por razones incomprensibles, facilitadores y cooperadores. Y añadió, “Miren, Gran Bretaña, la monarquía tiene que responder.
[música] En nuestro país no hemos tenido ese ajuste de cuentas.” En Gran Bretaña las consecuencias fueron sísmicas. [música] Peter Mandelson, uno de los políticos más poderosos del país, par del reino y aliado cercano del primer ministro Kir Starmer, renunció al Partido laborista el 1 de febrero para no causar más vergüenza. Dos días después renunció a su escaño en la Cámara de los Lores.
Ese mismo día, la Policía Metropolitana de Londres anunció que habría una investigación criminal contra él. Morgan Maxwini, jefe de gabinete de Downing Street, también renunció por haber recomendado a Mandelson como embajador. El primer ministro Starmer está bajo presión masiva por las conexiones de su gobierno con Epstein.
En Eslovaquia, el asesor de seguridad nacional, Miroslav Lavichak, dimitió tras aparecer en Correos con Epstein. reconoció que la comunicación fue un error inaceptable y dijo, “Cuando leo esos mensajes hoy, me siento como un idiota.” Turquía, Lituania, Letonia y Noruega abrieron investigaciones propias. Los Clinton han sido citados para declarar a finales de este mes bajo amenaza de cargos por desacato al Congreso.
El presidente del comité, James Comer, insiste en que las deposiciones de Bill y Hillary Clinton serán a puerta cerrada, pero publicará las transcripciones [música] y el video después. Y Virginia Yufre ya no está aquí para verlo. Murió en abril de 2025 en su granja de Australia. 41 años, tres hijos, insuficiencia renal, dolor crónico y el peso de haber cargado sola lo que los poderosos se negaron a reconocer.
Su hermano dijo que la lucha más dura de Virginia no fue contra Epstein ni contra Maxwell, fue [música] dentro de su propia casa, contra un matrimonio que la lastimaba. Su padre y su abogada pidieron una investigación independiente porque dudaban de las circunstancias. María Farmer, la primera víctima que denunció en 1996, escribió en su declaración de impacto en la sentencia [música] de Maxwell.
Gislen empezó a amenazar mi vida y a destruir mi medio de sustento después de lo que me hizo. No le bastó con destruir mi carrera. también se aseguró de que mi futuro quedara destruido. 30 años después sigue esperando justicia completa. En diciembre de 2025, Yan Annie Farmer escribió al tribunal pidiendo que se publicaran todos los archivos del Gran Jurado, expresando su decepción, porque el gobierno no ha tomado acciones contra otros cómplices cruciales del círculo interno de Epstein.
El libro [música] póstumo de Virginia, Nobody’s Girl, se convirtió en número uno del New York Times. La [música] última línea que dejó para el mundo fue esta. No se dejen engañar por los que dicen que no sabían lo que Epstein hacía. Cualquiera [música] que pasara tiempo significativo con él lo veía tocando a chicas de formas en las que no querrías que un hombre tocara a tu hija.
Pueden decir que no sabían, pero no eran ciegos. Y la familia de Virginia en la carta leída ayer ante el Congreso le dijo a Maxwell, “No fuiste una espectadora, no te engañaron. H fuiste [carraspeo] una actriz central y deliberada en un sistema construido para encontrar niñas, aislarlas, prepararlas y entregarlas al abuso.
Usaste la confianza como un arma, apuntaste a [música] la vulnerabilidad y la convertiste en acceso. Eso no es un error, eso es depredación. Kanna [música] también denunció algo más desde el podio del Congreso. El FBI de Trump limpió estos archivos en marzo, meses antes de que aprobáramos el acta de transparencia. Y Jie Raskin calculó que revisar los 3 millones de páginas con los cuatro computadores disponibles de 9 de la mañana a 6 de la tarde, de lunes a viernes les tomaría a los congresistas 7 años y medio.
El abogado de las víctimas, Brad Edwards, [música] dijo algo que resume tres décadas de impunidad. Epstein [música] abusó de más de 500 mujeres con la ayuda de Maxwell. Ella alimentó a [música] un monstruo y para hacer eso tienes que ser otro monstruo. Pero lo que está pasando ahora mismo va más allá de Maxwell y es información que casi nadie tiene todavía en español.
Presta atención porque lo que viene es de las últimas horas. La policía británica confirmó hoy que está investigando al exprcipe Andrés por algo nuevo, no por el abuso, por traición. Los archivos de Epstein revelaron que en 2010, [música] mientras servía como enviado comercial del Reino Unido, Andrés recibió informes confidenciales de sus viajes oficiales a Asia y los reenvió a Epstein a los 5 minutos de recibirlos.
informes clasificados del gobierno británico en manos de un depredador sexual convicto. Pero eso no es todo. En Nochebuena de ese año, Andrés le envió a Epstein [música] un informe confidencial sobre oportunidades de inversión en la reconstrucción de Afganistán, [música] con donde había tropas británicas luchando y muriendo.
le dijo, “Me interesarían mucho tus comentarios sobre a quién más podría mostrarle esto.” El rey Carlos respondió hoy. Un portavoz de Buckingham Palace declaró que el rey tiene profunda preocupación por las acusaciones contra su hermano. Fíjate, ya no le [música] llama el duque ni el príncipe. Le llama por su nombre civil.
y añadió que si la policía se acerca, el palacio está listo para cooperar. El príncipe William, [música] heredero al trono, también se desmarcó públicamente. Andrés [música] ya fue obligado a mudarse de su mansión en Winsor a una propiedad modesta. El hombre que cenaba con [música] Epstein ahora vive como un exiliado dentro de su propia familia y la onda expansiva [música] no se detiene en Gran Bretaña.
En Europa, una exembajadora fue acusada formalmente de corrupción por su relación con Epstein y es la primera persona procesada penalmente como resultado directo de los archivos. En Londres, la policía allanó propiedades de un ex embajador británico, buscando evidencia de que compartió información del gobierno con Epstein.
Hay investigaciones abiertas en Noruega, Turquía, Lituania, Letonia, renuncias, allanamientos, carreras destruidas en cuestión de días y las supervivientes no se quedaron calladas. El domingo, justo antes del Super Bowl, lanzaron un anuncio frente a 120 millones de personas, mujeres reales mirando a cámara, repitiendo las mismas palabras, porque todas merecemos la verdad.
El anuncio terminaba con una petición pidiendo que se publiquen todos los archivos. Una de ellas, que conoció a Epstein cuando tenía 14 años, dijo entre lágrimas, “Sé que era solo una niña, pero a veces sigo sintiendo que fue mi culpa.” 14 años y 30 [música] años después sigue sintiéndose culpable, mientras los [música] hombres que abusaron de ella siguen libres.
Y aquí está la parte que más cuesta aceptar. Porque cuando la gente oye [música] Epstein, piensa en un monstruo aislado, un caso extremo, algo lejano. Pero lo que muestran los testimonios es otra cosa, un sistema. [música] Un sistema que empieza con una chica vulnerable y una promesa pequeña. Solo es un masaje y termina con una red donde cada adulto alrededor decide [música] día tras día mirar hacia otro lado.
El piloto que despega, el mayordomo que limpia, el abogado que redacta el acuerdo, el funcionario que archiva un [música] papel, el guardia que se queda dormido. Y la pieza más peligrosa no es el monstruo, es la persona elegante que te sonríe o te habla con dulzura y te guía hacia la puerta, porque esa puerta no se abre con violencia, se abre con confianza.
Y por eso este caso sigue vivo, porque no fue un crimen, fue una maquinaria. Y cuando una maquinaria funciona tantos años, no es por casualidad. Es porque [música] alguien arriba la protegió. Gislin Maxwell cumple su condena en una prisión de baja seguridad en Texas. Tiene 64 años. Sale en 2037 cuando tenga 75.
Si Trump no la libera antes, si nadie le ofrece lo que ella siempre buscó, que alguien la vea. Mami, yo existo. Lo dijo una niña de 3 años que solo quería que alguien la viera. Lo dijo Virginia Yufre cada vez que la llamaron mentirosa. Lo dijo Annie Farmer cuando habló con su nombre real, mientras las demás se escondían detrás de pseudónimos.

Y lo dijo Teresa Helm cuando miró a Maxwell a los ojos. Me preparaste [música] y después me enviaste a otro monstruo. Lo dijo Jena Lisa Jones, que a los 14 años conoció al [ __ ] [música] y 30 años después sigue culpándose. Lo dijo María Farmer, que denunció en 1996 y tuvo que esperar [música] 25 años para que alguien le creyera. Yo existo.
Lo que me hicieron [música] fue real. Hoy, mientras tú ves este video, hay congresistas leyendo archivos en una habitación del Departamento [música] de Justicia. Hay nombres debajo de barras negras que aún no conocemos. Hay hombres que caminan libres sabiendo que su nombre está en esos documentos. Y hay mujeres [música] que llevan 30 años esperando que el mundo las escuche.
Quizás es hora de que existan de verdad para todas. Y una última cosa antes de irte, porque esto pasó hace exactamente 3 horas, mientras yo preparaba este video, la portavoz de la Casa Blanca dijo que perdonar a Maxwell no es algo que el presidente esté considerando. Pero recordemos, Trump también dijo que tendría que mirar cualquier solicitud que Maxwell presentara y ya perdonó a 15 personas del 6 de enero, al expresidente de Honduras condenado por narcotráfico, al fundador de Binance.
Si mañana Maxwell aparece libre, recuerda que hoy te lo conté aquí. Si quieres que más personas conozcan esta historia, suscríbete y comparte este vídeo. Cada vez que alguien lo ve, la voz de estas mujeres se hace un poco más fuerte. La próxima semana, la historia que nadie se ha atrevido a contar sobre la mujer que controló a un país entero desde las sombras.
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