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Fernando Colunga: El Audio que DESTAPÓ el TERRIBLE Secreto que Ocultó por 30 Años

La cara que iba a vender la iba a vender Televisa, el  cuerpo, la sonrisa, la imagen pública del soltero codiciado cuando hiciera falta. Todo formaba parte del paquete. Él aceptó. Dos años después, en 1993, firmó su primer contrato de exclusividad.  Tenía 27 años y desde ese momento todo  lo que el público iba a ver de Fernando Colunga durante las siguientes tres décadas pasó por un filtro que él no controlaba.

Ese papel con cláusulas que jamás se han publicado completas. Es la pieza desde la que se entiende todo lo demás. Vamos a volver a él más adelante cuando los hechos te muestren por qué ese contrato le costó la vida entera. Empezó como segundón en Madres egoístas en 1991. Luego Más  allá del puente en 1993. En 1995 vino el papel que lo cambió todo, María la del Barrio. Junto a Talía.

La novela se vendió a más de 180 países. La química entre ambos era tan brutal que durante años se insistió en que tenían un romance real. Él lo negó. Ella lo negó. Pero los rumores no se apagaron. Se ajustaron al patrón que se repetiría después una y otra vez. Cada coprotagonista mujer durante 30 años terminó vinculada a él en titulares y desmentida en entrevistas.

Talía, Adela Noriega, Edit González, Susana González, Lucero, Aracel Arámbula, Silvia Navarro, Blanca Soto. La lista se hizo larga, demasiado larga para hacer coincidencia. ¿Cuántas veces puede repetirse la misma negación antes de que alguien empiece a hacer preguntas reales? En 1997, Esmeralda lo consagró como el galán número uno del consorcio.

Compartió pantalla con Leticia Calderón en una de las telenovelas más vistas en la historia de Televisa, con récords de rating en horario estelar durante meses. Lo que el público no vio  fue lo que ocurría detrás de cámara. Leticia Calderón llegó a pedir, según contó ella misma en una entrevista con la periodista Mara Patricia Castañeda en 2019, que su personaje no terminara con el de Colunga al final de la historia.

La producción no lo aceptó, los productores la presionaron. Tuvieron que actuar el cierre romántico cuando, según fuentes de la propia producción que filtraron a TV Notas años después, no se hablaban fuera de cámara desde el episodio 20. Calderón nunca quiso volver a trabajar con él y nunca lo hizo.

Lo curioso de esa pelea fue que jamás se supo el motivo exacto. Calderón nunca lo dijo. Colunga nunca lo desmintió. Y en el silencio entre los dos, la prensa de espectáculos llenó el vacío con todas las teorías posibles. Una de esas teorías, sostenida  durante años por la conductora Gloria Trevi, fue que Calderón descubrió algo en el set que no podía olvidar, algo que cambió la forma en que lo miraba, pero esa versión nunca fue confirmada.

Y aquí, como en todo lo que rodea a este hombre, lo que falta confirmar termina pesando más que lo confirmado. Hubo un episodio menor durante la grabación de Esmeralda que también vale la pena soltar. La actriz Ana Martín, que interpretaba a la nana del personaje principal, contó en una entrevista años después al programa de Primera Mano, que ella y Colunga tuvieron varios roces continuos durante la producción.

El motivo  era el cigarro. Ana Martín fumaba dentro y fuera del set. Colunga, fanático del entrenamiento y del cuidado físico extremo, llegó a tomarle los cigarros de la mano y romper la cajetilla. Ana Martín contó la anécdota con humor, pero también con una observación incómoda.

Dijo que esa obsesión de Colunga, por controlar todo, hasta el aire que respiraban los demás, era el síntoma de algo más grande. “Es un príncipe, pero tuvimos muchos pleitos”, fue la frase exacta que ella usó. y dejó implícito que la palabra príncipe en su boca no era solo elogio. Esa fue la primera vez que una compañera de Set le cerró la puerta para siempre.

No fue la última. A esta altura tienes que detenerte un momento porque hay algo que necesito que guardes en la cabeza para más adelante. Existe una grabación, una grabación real de aproximadamente 4 minutos que se filtró el 1 de agosto de 2025 a través del canal Cadri Paparasi y se viralizó en TikTok, X y Facebook en cuestión de horas.

En esa grabación, Nicola Porcella,  en una conversación que él dice fue privada y descontextualizada, hace tres afirmaciones que conviene tener presentes desde ahora. La primera, que Colunga tiene la novela más exitosa de Televisa en este momento. La segunda, una cifra.

La tercera, una frase de tres palabras sobre su vida íntima. Esa frase la voy a entregar más adelante, cuando todo lo que viene encaje  en su sitio. Recuerda esta grabación. Vamos a volver a ella. A partir de Esmeralda, la carrera de Fernando Colunga entró en una fase de crucero imparable, la usurpadora en 1998 con Gabriela Spanic.

Alborada en 2005, una superproducción de época. Pasión en 2007 junto a Susana González en pleno apogeo de su poder. Soy tu dueña  en 2010 con Lucero. Mañana es para siempre en medio con Silvia Navarro porque el amor manda en 2012 con Blanca Soto. Era el galán número uno del consorcio sin discusión. Las giras internacionales lo llevaron a Brasil, a Rusia, a Filipinas, a Indonesia, donde lo recibían en aeropuertos con guardia presidencial.

El sueldo, según una nota publicada por El Universal en 2009, llegó a tocar los 750,000 pesos por capítulo en sus picos más altos. por capítulo. En una telenovela estándar de 180 episodios, las cuentas dan vértigo, pero el éxito tenía una contraparte. Cada vez que un periodista preguntaba por su vida personal, Colunga respondía con la misma frase entrenada: “Mi vida privada es mía.

” Nunca daba detalles, nunca mostraba pareja, nunca aparecía del brazo de nadie en una alfombra roja. Cuando le insistían, sonreía. Cuando insistían demasiado, cambiaba el tema con una gentileza calculada que dejaba al periodista sin saber por dónde entrar de nuevo. Era el mejor cuidado del medio en sostener una imagen sin contradecirla.

Y él fue el mejor de su generación en ese arte. Esa fachada empezó a costarle algo, algo que él mismo confesó después, casi sin querer, en una entrevista que casi nadie destacó. En 2022, en una conversación con la revista Caras, soltó una frase que pasó desapercibida en su momento, pero que hoy, leída con calma, lo dice todo.

Yo tenía una muy buena relación, me iba muy bien. El día que se hizo pública se volvió un desastre. Entonces aprendí de esa manera. Esa frase, 30 palabras exactas, dice más de lo que parece. Dice que hubo alguien, dice que esa relación se rompió por la exposición pública. Dice que aprendió a esconderse, pero no dice quién era esa persona.

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