Posted in

MURCIÉLAGOS ABATEN a SICARIOS del “GUANO” en DURANGO: TOPÓN en PLENA PLAZA SE PROLONGÓ 4 HORAS

4 horas de combate cerrado, 32 icarios abatidos, un líder histórico del cártel de Sinaloa caído en la sierra de Durango. La madrugada del 15 de diciembre de 2025, en las montañas del triángulo dorado entre Durango y Sinaloa, los murciélagos, el cuerpo de élite más letal del ejército mexicano, ejecutaron la operación más importante del sexenio, el abatimiento de Aureliano, el Guano Guzmán Loera, hermano mayor de Joaquín el Chapo Guzmán y uno de los últimos capos históricos del cártel de Sinaloa.

Mientras el municipio de Tamazula dormía, cinco helicópteros Black Hawk de la Secretaría de Marina descendieron sobre la comunidad del Durazno. Francotiradores con rifles Barret calibre50 establecieron perímetros. Operadores de fuerzas especiales con visión nocturna avanzaron por terreno montañoso y a las 03:47 horas, cuando la vanguardia de los murciélagos llegó al rancho fortificado, donde el guano se refugiaba, comenzó el enfrentamiento más intenso que la sierra duranguense ha visto en años.

La gente del guano, la célula de sicarios de élite que protegía al hermano del Chapo, no se rindió. respondieron con fuego de ametralladoras M249, lanzagranadas y rifles de asalto. Transformaron el rancho en una fortaleza improvisada y durante 4 horas completas, 32 sicarios pelearon hasta el último cartucho contra la unidad más entrenada de México, pero esta vez el terreno montañoso que siempre le dio ventaja el Guano jugó en su contra.

Los murciélagos tienen un subcentro de entrenamiento especializado en combate de montaña, precisamente en Durango. Conocen cada táctica de guerrilla serrana. Y cuando el sol comenzó a salir sobre el triángulo dorado, el último bastión de la vieja guardia del cártel de Sinaloa había caído. Aureliano, el guano guzmán lo era, el hombre que eludió capturas durante más de 30 años.

El verdadero señor de la sierra, el hermano que quedó al mando cuando el Chapo fue extraditado, murió en un intercambio de disparos con fuerzas federales y con él cayó uno de los últimos eslabones con la época dorada del cártel de Sinaloa. Lo que sucedió en la sierra de Durango el 15 de diciembre no es solo la noticia de un capo abatido, es el fin de una era.

Es la confirmación de que incluso los narcos experimentados, los que conocen la sierra como la palma de su mano, los que construyeron imperios durante décadas, ya no tienen donde esconderse cuando los murciélagos los ponen en la mira. Hoy vamos a reconstruir minuto a minuto cómo se desarrolló este operativo.

Vamos a entender quién era realmente el guano y por qué su muerte representa un golpe devastador para el cártel de Sinaloa. Y vamos a analizar las capacidades tácticas de los murciélagos, la unidad de élite que México necesita para enfrentar al crimen organizado. Porque cuando las fuerzas especiales del ejército mexicano entran en acción, los narcos aprenden que no hay sierra lo suficientemente alta, ni búnker lo suficientemente fortificado para escapar de la justicia.

El operativo que culminaría con la muerte del Guano no comenzó el 15 de diciembre, comenzó meses atrás cuando la Secretaría de Marina intensificó labores de inteligencia en el triángulo dorado tras detectar movimientos inusuales de la gente del Guano en la zona serrana entre Durango, Sinaloa y Chihuahua.

Pero el quiebre definitivo llegó el lunes 8 de julio de 2024, cuando en un operativo previo en los límites de Badirahuato y el Durazno, fuerzas federales capturaron a Luis N. El R8, jefe de seguridad de Aureliano, Guzmán Loera, la captura del R8 no solo eliminó la primera línea de defensa del Guano, también proporcionó información crítica sobre los movimientos del capo y las ubicaciones de sus refugios en la sierra.

Durante 5 meses, unidades de inteligencia de la Marina rastrearon patrones de comunicación, movimientos de vehículos y reportes de pobladores en la zona. Y el viernes 12 de diciembre interceptaron comunicaciones que confirmaron la presencia del Guano en un rancho fortificado cerca de la comunidad del Durazno, Tamazula, Durango.

La orden de Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, fue clara. movilizar a los murciélagos, no negociar, no permitir que escape. Esta era la mejor oportunidad en años de capturar o neutralizar a uno de los capos más buscados de México. A las 19:30 horas del domingo, cinco helicópteros Black Hawk despegaron desde la base aérea militar número 10.

A bordo viajaban 120 operadores de los murciélagos, francotiradores, especialistas en explosivos, operadores de reconocimiento y un equipo médico táctico. No hubo comunicados de prensa, no se alertó a autoridades locales de Durango. El elemento sorpresa era fundamental. Los murciélagos habían estudiado los intentos fallidos anteriores de capturar a el guano y todos tenían un denominador común.

La información se filtraba horas antes, permitiendo que el capo escapara por rutas de montaña que solo él y sus hombres conocían. Esta vez sería diferente. Los helicópteros no aterrizaron directamente en el durazno. Se posicionaron en zonas elevadas a 3 km del objetivo, desplegando a los operadores en puntos estratégicos que bloqueaban las cuatro principales rutas de escape que la inteligencia había identificado.

Mientras un grupo avanzaba frontalmente hacia el rancho, otros equipos se infiltraban por los flancos con órdenes de establecer emboscadas en caso de que el Guano intentara huir. A las 23:15 horas, todos los equipos reportaron posiciones establecidas. El cerco estaba completo y durante las siguientes 4 horas y media los murciélagos se mantuvieron en silencio absoluto, esperando la orden de avanzar.

La madrugada estaba helada. En la sierra duranguense, las temperaturas nocturnas de diciembre descienden hasta 0 ºC, pero los tontos murciélagos están entrenados para operar en cualquier condición climática, con equipamiento térmico bajo sus uniformes tácticos y visión nocturna de tercera generación.

La oscuridad era su mayor aliada. A las 0347 horas, el equipo de vanguardia, 12 operadores avanzando en formación táctica, llegó al perímetro exterior del rancho. Lo que encontraron confirmó los reportes de inteligencia. El guano no estaba solo. 32 sicarios de la gente del guano protegían el rancho, armados con equipo de grado militar y organizados en posiciones defensivas que evidenciaban entrenamiento profesional.

Los primeros disparos no los hicieron los murciélagos, los hicieron los vigías del guano, que detectaron movimiento en el perímetro y abrieron fuego con AK47 hacia las sombras. Pero disparar contra los murciélagos en la oscuridad es como disparar contra fantasmas. Los operadores de fuerzas especiales se dispersaron, establecieron cobertura y respondieron con precisión quirúrgica.

En los primeros 7 minutos del enfrentamiento, cuatro sicarios cayeron abatidos por disparos de francotiradores que operaban desde posiciones elevadas a más de 300 m de distancia, disparos certeros, un tiro, un caído. Los murciélagos no desperdician munición. Al darse cuenta de que enfrentaban fuerzas federales de élite, los sicarios del guano, ejecutaron un protocolo de defensa que habían ensayado durante años, transformar el rancho en una fortaleza improvisada.

Read More