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🇲🇽 CHIHUAHUA EN SHOCK: MURCIÉLAGOS HALLAN MINA DE PLATA RECONVERTIDA: CJNG LABORATORIO Y 84 SICARIOS

Este, esto es lo que ningún operativo previo en México había documentado de esta forma. Un laboratorio de síntesis en el tercer nivel de una mina activa con 84 guardias armados viviendo literalmente encima. El CJNG no solo usaba la mina como escondite, la usaba como fábrica. Ahora quiero que te quedes en esta idea un momento, porque sus implicaciones van mucho más allá del operativo en sí.

Si el cártel Jalisco tiene la capacidad de montar una operación química subterránea en la sierra de Chihuahua, eso significa varias cosas al mismo tiempo y ninguna de ellas es cómoda. Primera, tienen acceso a químicos precursores en cantidades industriales. Esos químicos no llegan solos a una mina en la montaña.

llegan por una cadena logística que implica proveedores, transportistas, puntos de almacenamiento intermedios y gente que mira para otro lado en aduanas o en carreteras. Esa cadena existe, funcionó durante tiempo suficiente para montar y operar el laboratorio y probablemente sigue existiendo en otras formas, aunque este eslabón específico haya caído.

Segunda, la elección de una mina abandonada como ubicación no fue improvisada. Alguien conocimiento técnico evaluó ese sitio. Revisó la geología, el sistema de ventilación natural, la profundidad que protege de la detección aérea por calor, la distancia a rutas de acceso. Hay un ingeniero en esta historia o varios personas que saben lo que hacen y que probablemente no son originarias de la región.

Y tercera, si esto funcionó aquí durante el tiempo que funcionó, la pregunta obvia es, ¿cuántos sitios similares hay? No en Chihuahua específicamente, sino en cualquier estado con geografía compleja y patrimonio minero abandonado. Hidalgo tiene minas, Durango tiene minas, Zacatecas, Guerrero, Oaxaca. El catálogo minero de México tiene registradas más de 50,000 concesiones solo en los últimos 30 años y una fracción significativa de ellas pertenece a yacimientos que ya no se explotan.

Ahora ya tienes todo el cuadro completo. Déjame decirte lo que esto significa de verdad para el tablero de seguridad en el norte. El CJNG lleva años ejecutando una estrategia de expansión que tiene una lógica que no siempre se lee bien desde Ciudad de México. Jalisco no busca solamente controlar rutas de tránsito, busca controlar producción.

La diferencia entre un cártel que mueve droga y un cártel que además la produce en su propio territorio es enorme en términos de autonomía, de margen de ganancia, de resiliencia ante de comisos. Si tienes tu propia fábrica en la montaña, un golpe a tu cadena de distribución no te destruye. Te duele, pero te recuperas.

Eso es lo que estaban construyendo en esa mina. Autonomía. Chihuahua era el lugar estratégico para hacerlo por varias razones que se apilan una encima de la otra. La frontera con Estados Unidos más larga de cualquier estado mexicano. Corredores históricos hacia Ciudad Juárez que llevan décadas siendo los más productivos del continente en términos de tránsito de sustancias.

Una sierra que da cobertura natural y un estado donde las disputas entre grupos locales y la presión del cártel de Sinaloa habían creado exactamente el tipo de vacío de poder que el CJNG necesita para entrar. Fíjate en el patrón. Esto no es la primera vez que el cártel Jalisco entra a un territorio en disputa y llega con infraestructura, no con improvisación.

En Michoacán hicieron lo mismo. En Guanajuato también. La diferencia en Chihuahua es la escala subterránea del proyecto. Eso sí es nuevo. Ahora, seamos honestos sobre lo que no sabemos todavía, porque hay varios cabos sin atar que merecen atención. Primero, ¿cuánto tiempo llevaba operando esa instalación? Los reportes hablan de varios meses, pero hay quien calcula que la infraestructura eléctrica dentro de la mina, que incluía generadores, cableado y puntos de luz en los cuatro niveles, requirió un tiempo de

instalación que difícilmente cabe en menos de un año. Si eso es correcto, estamos hablando de que esta operación arrancó probablemente a finales de 2024 o antes, lo que implica que los sistemas de inteligencia tardaron ese tiempo en detectarla. Segundo, ¿quién era el responsable de la operación adentro? De los 84 detenidos, los rangos son variados.

Hay sicarios de tropa, hay mandos medios, pero los análisis preliminares que circulan entre periodistas de seguridad sugieren que al menos dos de los detenidos tienen perfil de coordinación operativa, no de simple guardia. Eso se va a saber con más claridad en los días que vienen, cuando el proceso de identificación avance.

Tercero, y esto es lo que más debería preocuparle a cualquiera que analice esto con frialdad, cuánto del producto que se estaba fabricando en ese laboratorio ya salió. La instalación estaba activa, el laboratorio estaba operando. Lo que no se sabe es cuántos ciclos de producción completó antes del operativo y hacia dónde fue ese producto. No es una pregunta académica.

tiene consecuencias directas en términos de flujo de sustancias hacia el mercado norteamericano. Y el gobierno que dice, “Hasta ahora la versión oficial es la de éxito operativo y en términos estrictamente militares sí fue un éxito. 84 detenidos en una sola operación sin bajas confirmadas entre los murciélagos es un resultado notable.

Pero hay preguntas que la narrativa del triunfo tiende a tapar. ¿Por qué tardó tanto la inteligencia en detectar la instalación? ¿Había complicidades locales que facilitaron que la mina se adaptara sin que nadie hablara antes? ¿Qué pasó con la cadena de suministro de químicos que alimentaba el laboratorio? A ver, no es que el ejército hiciera mal su trabajo.

Lo que hicieron adentro de esa mina en la oscuridad contra 84 combatientes que conocían el terreno mejor que ellos, merecía todo el reconocimiento que recibió. Pero una cosa es el operativo táctico y otra es la pregunta estructural de cómo llegamos a este punto. Esas no son la misma conversación.

Los 84 detenidos van a pasar por el sistema judicial. Algunos ya están bajo arraigo, proceso que permite hasta 80 días de investigación antes de que se formalice la situación legal. El CJNG va a intentar presionar donde pueda, ya sea amenazando testigos, moviendo abogados o buscando grietas en el proceso.

Si los dos coordinadores que identificamos antes tienen información relevante sobre la cadena de mando y la red de suministro, esa información vale más que cualquier decomiso físico y extraerla sin que se pierda en el proceso judicial es otro reto completamente distinto. Bueno, la sierra de Chihuahua no va a calmarse de un día para otro.

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