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TEPIC EN ALERTA ROJA: PLAN DE VENGANZA del CJNG ES FILTRADO y CAEN 52 SICARIOS

Un documento filtrado, nombres, fechas, objetivos. Eso fue lo que llegó a manos de la inteligencia militar antes de que el CJN pudiera ejecutar lo que tenía planeado para Tepic, un plan de venganza concreto, detallado, con estructura de mando y recursos asignados. El tipo de documento que el cártel Jalisco Nueva Generación nunca debió perder y que las fuerzas de seguridad nunca esperaban encontrar.
Porque Tepic no es una ciudad cualquiera para el CJNG. Es una de sus plazas más importantes en todo el país. La capital de Nayarit es el corazón del corredor que conecta Jalisco con Sinaloa por el Pacífico. Es el punto donde se mueven precursores químicos, donde se lavan recursos, donde operadores financieros de alto nivel coordinan rutas que van desde Centroamérica hasta las calles de Estados Unidos.
Perder TEPC no es perder un municipio, es perder una arteria vital. Y cuando el CJ hacia sintió que esa arteria estaba amenazada, activó lo que sabe hacer mejor. Preparar una respuesta violenta, coordinada, diseñada para dejar un mensaje que nadie pudiera ignorar. Lo que no calcularon es que esa preparación fue interceptada antes de comenzar.


La filtración del plan cambió todo. En lugar de ser los atacantes, el CJ se convirtió en el atacado y el resultado fueron 52 sicarios caídos en una serie de operativos que desmantelaron la operación pieza por pieza o antes de que Tepic pudiera siquiera despertar con el sonido de los primeros disparos. Hoy vamos a reconstruir cómo ocurrió, quiénes eran estos hombres, qué planeaban hacer, por qué Nayarit se ha convertido en uno de los frentes más críticos de la guerra contra el CJNG en este momento.
¿Y qué nos dice esta filtración sobre las grietas que el cártel tiene hoy adentro? Porque cuando un plan de venganza se filtra, el problema no siempre viene de afuera, a veces viene de adentro. Hay ciudades en México que el crimen organizado disputa y hay ciudades que el crimen organizado considera propias. Tepic es de las segundas.
Para entender la magnitud de lo que ocurrió esta semana en la capital Nayarita, hay que entender primero qué representa esta ciudad dentro de la arquitectura criminal del CJNG, porque Tepic no aparece en los titulares con la frecuencia de Culiacán, de Guadalajara o de Ciudad Juárez. Es una ciudad que el narco prefiere que permanezca discreta, invisible e funcional.
Y esa discreción es precisamente su valor. Nayarit es uno de los tres bastiones históricos del cártel Jalisco Nueva Generación, junto con Jalisco y Colima. Así lo documentó la DEA en su reporte de evaluación nacional de amenazas de 2025. No es un estado periférico donde el cártel tiene presencia ocasional. Es territorio de operación central con estructura de mando propia y células establecidas y una red de corrupción institucional que el CJNg fue construyendo durante más de una década. Y el eje de todo eso es Tepic.
La capital Nayarita cumple una función que ningún otro punto geográfico puede reemplazar fácilmente. Es el nudo del corredor costero del Pacífico que conecta Jalisco con Sinaloa por tierra. Una ruta que no aparece en los mapas del narcotráfico con la visibilidad del puerto de Manzanillo o del aeropuerto de Guadalajara, pero que mueve toneladas de precursores químicos, droga procesada y dinero con una regularidad que los equipos de inteligencia llevan años documentando.
La importancia estratégica de este corredor quedó expuesta desde 2015, cuando en la carretera Guadalajara Tepic fueron interceptados 27,000 L de precursores químicos para la fabricación de drogas sintéticas en un solo decomiso. Un cargamento de esa magnitud no se mueve por casualidad, se mueve porque hay una estructura detrás que controla la ruta, los puntos de revisión, los funcionarios que miran para otro lado y los operadores que coordinan el traslado desde ambos extremos.
Esa estructura era y en gran parte sigue siendo del CJ. El cártel no llegó a Nayarit de manera pacífica, llegó con sangre. A finales de la década pasada, la entidad es

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