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¡SALINAS PLIEGO EXPLOTA DE RABIA! SHEINBAUM LO EXHIBE Y LO DEJA EN RIDÍCULO TOTAL

Lo humilló en vivo. Así, sin anestesia, frente a las cámaras de Palacio Nacional y frente a millones de mexicanos. Claudia Shan Bound mandó a encender la pantalla del salón tesorería. proyectó una conversación privada de Ricardo Salinas Pliego, el dueño de TV Azteca, el hombre más poderoso de la televisión mexicana, y lo dejó en ridículo total, exhibido con sus propias palabras, sin manera de defenderse.

 Y dicen que al empresario por dentro le hervía la sangre, porque eso que se suponía que era una plática en confianza, una traición de su propio mundo que quedó al descubierto, terminó leída en voz alta. A dos días de que México abra el mundial, frente a los ojos del planeta entero, hay una frase ahí dentro, apenas unas cuantas palabras, que la presidenta leyó despacio y que la mayoría de ustedes todavía no ha visto completa.

 La mañanera entera está en el canal oficial de Presidencia. La captura de ese chat se regó por las redes en cuestión de horas y más de 15 medios nacionales la repitieron palabra por palabra y aún así esa frase exacta sigue siendo la pieza que lo cambió todo. Porque en el segundo en que Shane Baum terminó de leerla al hombre más rico de la pantalla mexicana se le acabó el discurso.

 Si a ti también se te llena el pecho de orgullo al ver a una presidenta que no se agacha ante el dueño de una televisora, este es tu canal. Suscríbete y acompáñame hasta el final porque lo que se proyectó en esa pantalla apenas es el principio de esta historia. Y déjame ponerte en escena porque el detalle importa muchísimo.

 No fue un comentario al pasar ni una respuesta improvisada a un reportero necio. Fue algo preparado, pensado, montado para que el país entero lo viera. La presidenta llegó al salón tesorería, pidió que encendieran la pantalla y puso ante las cámaras una conversación del propio Salinas Pliego con la periodista Adela Micha.

 Ahí delante de todos quedó expuesto lo que se dijo en privado, lo que se suponía que nadie de fuera iba a escuchar jamás. Y uno se queda pensando con un nudo en el estómago, ¿cuántas veces se habrá dicho algo así en corto creyendo que nunca iba a salir a la luz? porque el momento no podía ser más delicado y eso es justo lo que hace que todo esto pese tanto.

 Faltan dos días, nada más dos, para que México abra la Copa del Mundo el 11 de junio. México contra Sudáfrica con la audiencia más grande que este país ha tenido en toda su historia mirando hacia acá. Imagínate lo que significa eso. Millones y millones de ojos en todo el planeta listos para juzgar qué imagen da México. Y justo en ese instante, según lo que mostró la presidenta, alguien estaría empujando una narrativa de caos, de violencia, de un país que arde y por qué precisamente ahora a dos días del partido con todo el mundo viendo hacia acá. Hay una razón

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detrás de ese calendario y cuando entiendas de dónde salió esa conversación que se proyectó, todo te va a empezar a encajar. Y aquí hay que decir bien claro de quién estamos hablando, porque no es cualquiera. Ricardo Salinas Pliego, no es un señor que nada más opina en redes. Es el dueño de TV Azteca, una de las dos televisoras más grandes del país.

 El hombre que durante años ha tenido un micrófono y una pantalla nacional para decir lo que se le pegue la gana. es de esos personajes que crecieron, se hicieron inmensamente ricos y se acostumbraron a que nadie, absolutamente nadie, les pusiera un alto. Y a uno, francamente le mueve algo por dentro al ver el contraste.

 Por un lado, el hombre de las antenas, los aviones y los lujos. por el otro, el pueblo de a pie que solo quiere que el mundial salga bonito. No te vayas todavía, porque ahora vamos a ver de qué iba exactamente esa conversación con Adela Micha y por qué pega tan fuerte que haya salido precisamente de ahí de una plática en confianza.

 Y es que lo que se proyectó esa mañana no salió de una entrevista pública cuidada al milímetro ni de un programa de televisión con luces y maquillaje. Salió de una conversación entre Salinas Pliego y Adela Micha. Una de esas pláticas donde la gente baja la guardia y dice lo que de verdad piensa, sin filtro y sin asesor de imagen al lado.

 Y precisamente por eso golpea tan duro, porque ahí no hay manera de decir, “Me sacaron de contexto” cuando las palabras están completas en su orden escritas de puño y letra. Eso es lo que convirtió esto en un terremoto y no en una nota más. Mientras todo esto ocurría en Palacio Nacional, en las calles de la Ciudad de México, las cosas tampoco estaban tranquilas.

 Había movilizaciones de la CNTE, protestas, bloqueos y algunos de esos actos, según se ha reportado, terminaron en violencia. La presidenta fue clarísima en una cosa. Para ella las manifestaciones legítimas son una cosa y los actos violentos que aparecen justo ahora, a unos días del mundial son otra muy distinta.

 Lo que ella ve”, dijo, “es provocación armada para mandarle al mundo el mensaje de, “Miren qué mal está México y cómo fue que la presidenta unió esos puntos en pleno escenario frente a las cámaras sin titubiar.” Eso es justo lo que vamos a ver enseguida y la manera en que lo hizo dice mucho de quién manda en este país, porque lo que adoptó Shane Bound frente a todo esto fue una postura que a muchos los dejó pensando.

 En lugar de amenazar, en lugar de prometer mano dura, hizo justo lo contrario. Garantizó que el mundial se va a disfrutar, que la inauguración va conforme a lo planeado y que su gobierno no va a reprimir absolutamente ninguna protesta. un gobierno de puertas abiertas, dijo. Y ahí está el contraste que a tanta gente le movió algo por dentro.

 De un lado, una voz que según lo proyectado, pedía pasar a algo más rudo. Del otro una presidenta diciendo que no va a haber represión, que nadie va a salir golpeado. Y hubo una frase de la presidenta que se quedó dando vueltas en la cabeza de medio país. Los extremos se juntan. Lo dijo señalando por un lado a ciertos sectores que ella llama de ultraderecha y por el otro a grupos supuestamente muy radicalizados metidos en algunas de estas protestas.

 La idea que dejó en el aire es inquietante, que gente que parecería no tener nada que ver entre sí podría estar coincidiendo, cada quien por su lado, en el mismo objetivo de proyectar un México en llamas justo cuando el mundo voltea a vernos. Quédate porque falta un detalle que la propia presidenta soltó y que cambia el tono de toda la historia.

 lo que ella misma reconoció que no puede afirmar y porque eso lejos de debilitarla la hizo verse más fuerte. Y aquí viene el punto que mucha gente pasó por alto, pero que a mí me parece de lo más importante de toda la mañanera. La presidenta con todo y que proyectó la conversación y acusó el llamado a la violencia fue honesta en algo enorme.

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