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🇲🇽🚨SINALOA EN ALERTA ROJA: SEDENA HALLA BASE DEL CJNG EN PLATAFORMA PETROLERA INACTIVA: 109 NARCOS

Hay instalaciones en México que no aparecen en ningún mapa oficial. Estructuras que el gobierno sabe que existen, que los cárteles saben que existen, que los pescadores que pasan cerca en lancha de madrugada saben que existen, pero que nadie, absolutamente nadie, habla en voz alta. Una de esas instalaciones estaba flotando en aguas de Sinaloa, oxidada por fuera, abandonada en papel y adentro, pues adentro es donde empieza esta historia.
El 14 de marzo de 2024, a las 4:47 de la mañana, cuatro helicópteros Black Hawk de La Sedena despegaron sin luces desde una base naval en el norte de Sinaloa. Iban sin avisar, sin comunicación pública, sin una sola línea en el parte de operaciones que pudiera filtrarse antes del amanecer. Su destino era una plataforma petrolera fuera de servicio anclada a 34 km de la costa en aguas que técnicamente pertenecen a Pemex, pero que desde hace años nadie vigila de verdad.
Lo que encontraron ahí adentro cambió todo lo que los analistas de inteligencia creían saber sobre cómo opera el cártel Jalisco Nueva Generación en el Pacífico Norte. 109 hombres capturados, un elipuerto operativo en la cubierta superior, comunicaciones satelitales activas y algo más, algo que los soldados que entraron primero tardaron un momento en identificar porque nadie los había preparado para verlo ahí.
Pero eso te lo cuento un poco más adelante. Primero necesito que entiendas por qué esta plataforma en ese punto exacto del océano tenía un valor que ningún rancho, ningún túnel, ningún narcolaboratorio en tierra podía reemplazar. Fíjate bien en esto, porque aquí empieza todo. El Golfo de California lleva décadas siendo una autopista de droga.


No es secreto para nadie que lea los reportes de la DEA o que simplemente viva en los municipios costeros de Sinaloa, Sonora o Baja California. Los cardúmenes de Totoaba que los pescadores siguen rastreando en esas aguas tienen un vecino muy incómodo desde los años 90. El tráfico de fentanilo, metanfetaminas y cocaína que sale de los puertos sinaloes, baja hasta Guerrero, sube a Baja California y cruza por tierra hacia Estados Unidos.
La marina mexicana lo sabe. La DEA lo sabe con nombres, apellidos y coordenadas GPS. Y el CJNG lo sabe mejor que nadie. El problema con el mar es la visibilidad. En tierra puedes mover un convoy de noche y aún así alguien te ve. Hay testigos, hay gasolineras, hay topes militares, hay cámaras en los cruceros de las carreteras federales.
Las señoras que venden tamales en los retenes de Culiacán y Mazatlán han visto más cosas de las que cualquier fiscal querría saber. El mar tiene otras reglas. A 34 km de la costa, de noche, con los radares apagados, una embarcación es prácticamente invisible para cualquier autoridad que no tenga activos de vigilancia marítima dedicados específicamente a ese cuadrante.
Y México, bueno, México no los tenía ahí, o eso creía el CJNG. Pero espérate, porque la historia de cómo esta plataforma terminó siendo una base del Jalisco tiene capas y ninguna de ellas es lo que parece a primera vista. La plataforma se llama en los registros de Pemex, unidad de extracción costera número 7 o US-7 para los técnicos.
Fue construida en 1988 durante el sexenio de Miguel de la Madrid dentro de un programa de exploración de pozos de gas natural en aguas someras de la costa sinalo en ese entonces, la extracción offshore en esa zona era rentable porque los precios del gas justificaban la operación y porque el gobierno tenía presupuesto para mantener 23 plataformas activas en ese litoral.
estuvo activa hasta 2009 cuando un análisis de rentabilidad determinó que los volúmenes de extracción ya no justificaban el costo operativo. Los pozos que alimentaba la US7 habían perdido presión. La producción cayó de 40,000 m³ diarios a menos de 8,000. Pemex la desconectó, retiró al personal permanente y la dejó en lo que en la industria petrolera llaman modo de preservación.
Básicamente te la quedas anclada, le mandas una cuadrilla de mantenimiento cada 6 meses para revisar la estructura y en el papel sigue siendo un activo federal con valor de reactivación potencial. El problema, y aquí viene la parte que a mí me cuesta trabajo no reírme con amargura, es que la cuadrilla de mantenimiento dejó de ir en 2017.
Los registros de Pemex muestran tres visitas entre 2009 y 2017 y después nada. El activo seguía en los libros, seguía generando gastos administrativos. Había un subgerente en la dirección de activos offshore de la empresa que firmaba reportes trimestrales de estado satisfactorio sin que ninguno de sus subordinados hubiera pisado la plataforma en años.
Ese subgerente, por si te lo preguntas, fue puesto a disposición del Ministerio Público en abril de 2024. Su nombre es José Ricardo Osuna Méndez y su abogado dice que él no sabía nada. Claro que no sabía nada. La plataforma llevaba 7 años sin que un solo empleado de Pemex pusiera un pie en ella cuando el CJNG la encontró.
¿Cómo la encontraron? Eso, mira, eso es una historia que involucra a un contador de 44 años de Guadalajara que ahora está en el programa de testigos protegidos. Pero eso también viene después. Te digo una cosa antes de seguir. Si crees que lo de la plataforma abandonada ya es mucho, aguanta.
Porque lo que la Sedena halló en el interior de esa estructura en la mañana del 14 de marzo lleva semanas sin aparecer en ningún medio nacional con todos los detalles. Yo lo supe por una fuente y cuando te lo cuente vas a entender por qué el gobierno no quiere que se sepa en su versión completa. Primero, el contexto, porque sin contexto no hay historia que tenga peso.
El CJNG lleva desde 2020 intentando consolidar presencia en el Pacífico Norte. Sinaloa es históricamente territorio del cártel de Sinaloa en sus distintas facciones y cualquier expansión del Jalisco hacia esa franja geográfica implica una guerra que a los dos les cuesta más de lo que les conviene en este momento.
La solución que encontró el CJNG fue peculiar. En lugar de pelear por tierra, decidió controlar el agua. No el agua como recurso, el agua como ruta. Hay que entender qué significa eso tácticamente. Cuando el CJNG opera en tierra en Jalisco o en Colima, necesita redes de complicidad municipal, necesita comprar o intimidar a presidentes municipales.
Necesita tener gente en los retenes y en las delegaciones de la PGR y de la Fiscalía. Todo eso cuesta, todo eso genera exposición. Cada peso que se paga a un comandante de policía o a un regidor es un hilo que puede jalar la fiscalía si alguien habla. En el mar no hay presidente municipal, en el mar no hay retenes. En el mar la única autoridad que puede molestarte es la Marina.
Y la Marina tiene limitaciones operativas muy concretas en cuanto a presencia permanente en el Pacífico Norte. Entre 2020 y 2023, el CJNG construyó una red de abastecimiento y transferencia de cargamentos que opera exclusivamente en el litoral sinaloense. Lanchas rápidas con motores de 300 caballos de fuerza que pueden cubrir 40 km en menos de 12 minutos, puntos de tran

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