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Humberto mariles: el HÉROE que MATÓ por un CLAXON… la PUDRE de los 60 KILOS de HEROÍNA

Y Humberto Mariles fue en muchos sentidos el producto de ese ambiente. un hombre que cuando tenía una meta no reconocía obstáculos entre él y esa meta, independientemente de lo que el obstáculo fuera o de las consecuencias que la remoción de ese obstáculo pudiera tener. En los próximos minutos vas a conocer cuatro cosas que el deporte mexicano no pone juntas con suficiente claridad.

Primera, ¿quién era Humberto Mariles antes de Londres 1948? su formación [música] militar, su relación con los caballos, el caballo tuerto que el destino puso en su camino y la rebelión que lo llevó a competir en los Juegos Olímpicos en contra de las órdenes directas del presidente de la República. segunda, lo que pasó el 14 de agosto de 1948 en el estadio Ecuestre de los Juegos Olímpicos de Londres, lo que ese oro significó para México y lo que la gloria hizo con un hombre que ya tenía la semilla del temperamento que lo destruiría. [música] Tercera agosto de

    El periférico, El disparo, la muerte de Jesús Velázquez, la huida a Texas, los años en Lecumberry y lo que pasó con su condena de 20 años que terminó siendo siete cuarta. Noviembre de 1972. París, la detención, la heroína. El 5 de diciembre, la conversación con el abogado que tenía los documentos.

El 6 de diciembre, la celda de la santé. Y la pregunta que la familia de Mariles lleva más de 50 años haciendo sin obtener una respuesta que cierre el expediente de manera definitiva. Te voy a avisar cuando llegue cada una. Si te vas antes del final, te pierdes lo más importante. Entender que la historia de Humberto Mariles no es la historia de un héroe que cayó por mala suerte, es la historia de un hombre extraordinario en una cosa que permitió que las otras partes de sí mismo crecieran sin control.

hasta destruirlo. Y esa dualidad, la del genio y el monstruo en el mismo ser, es la más perturbadora que el deporte puede producir. Grábate esto antes de que sigamos. Hidalgo del Parral, 1913. México [música] está en la mitad de la revolución. Francisco Madero ha caído. Victoriano Huerta está en el poder. El norte del país es el escenario de las batallas que van a definir lo que México va a hacer en el resto del siglo.

En ese contexto de convulsión nacional nace Humberto Mariles Cortés y pierde a su madre cuando tiene 11 años. Ese detalle, la pérdida temprana de la madre, aparecen varias crónicas sobre su vida, como el punto de inflexión que cambió la dirección que su infancia había tenido. El padre, ante la situación de un hijo de 11 años sin madre en el México de los años 20, tomó la decisión que tomaban muchos padres de esa época cuando había un hijo que criar solo y pocos recursos para hacerlo con todo lo que requería.

Lo inscribió en el heroico colegio militar. El heroico colegio militar en Popotla, Ciudad de México, en la segunda mitad de los años [música] 20, no era solo una institución educativa, era una estructura total, una manera de vivir donde la disciplina, la jerarquía, el honor y el servicio eran los ejes alrededor de los cuales toda la vida del cadete giraba.

Y para un muchacho de 14 o 15 años que venía del norte del país sin madre y con un padre que había depositado en esa institución la responsabilidad de darle forma, el colegio militar era el mundo entero. Ahí Humberto Mariles descubrió los caballos o más precisamente ahí los caballos lo descubrieron a él. La escuela de caballería del colegio militar tenía sus propios [música] establos, sus propias tradiciones, sus propios rituales de formación de jinetes [música] que venían de décadas de historia del ejército mexicano. Y el joven Mariles,

que llegó como cadete y que fue asignado a ese entorno por las decisiones administrativas que los colegios militares toman sobre sus estudiantes, encontró en el caballo algo que nada de lo que había encontrado antes podía compararse. La equitación tiene una dimensión que otros deportes no tienen. Requiere que el atleta y el animal sean simultáneamente dos seres distintos [música] y una sola unidad de movimiento.

No es como el atletismo, donde el cuerpo del atleta es el único [música] instrumento. No es como la natación, donde el agua es el medio, pero no el compañero. En la equitación, el caballo tiene su propia voluntad, su propio miedo, sus propias fortalezas y debilidades. Y el jinete que llega al nivel de élite no es el que domina el caballo por la fuerza, es el que aprende el idioma del animal y logra que ese idioma coincida con lo que el jinete necesita que el animal haga.

Mariles aprendió ese idioma de una manera que sus compañeros en la escuela de caballería identificaron desde temprano como excepcional. No era solo que montara bien, era que los caballos respondían de manera diferente cuando él estaba en la silla, que la comunicación entre el jinete y el animal tenía una fluidez que en otros tardaba años en construirse y que en él parecía natural desde los primeros meses de entrenamiento. Escucha esto.

En la Escuela Militar de Aplicación, donde Mariles continuó su formación después del colegio, coincidió con hombres que después también formarían parte del equipo olímpico de 1948. José María Inchaustegui, Joaquín Solano Chagoya, Ramiro Rodríguez Pala Fox, una generación entera de jinetes militares mexicanos que se formaron juntos y que construyeron entre sí la competencia y la camaradería que los llevaría a Londres.

Y en los años 30 y 40, antes de los Juegos Olímpicos, Mariles ya era una figura conocida en los circuitos de equitación internacionales. [música] Compitió en el Madison Square Garden de Nueva York, donde la alta sociedad americana que seguía el deporte lo vio montar y quedó impresionada. viajó a Europa, acumuló victorias en competencias que no eran los Juegos Olímpicos, pero que eran el tipo de preparación que los Juegos requieren.

[música] Exposición al nivel de competencia internacional, a los estilos de los jinetes de otras escuelas, a los obstáculos y las condiciones que los organizadores europeos consideraban desafíos adecuados para los mejores del mundo. También fundó en los años 40 la escuela del ejército mexicano, una institución que transformó la manera en que el ejército mexicano entendía la equitación de alto rendimiento, que introdujo métodos de entrenamiento rigurosos y que preparó no solo al equipo de 1948, sino a las generaciones de jinetes

militares que vendrían después. Eso, la fundación de una escuela que produjo lo que produjo es parte del legado de Mariles que el escándalo posterior ha tendido a oscurecer. [música] Y entonces llegó Arete. Aquí viene la primera revelación que te prometí. A principios de 1948, el equipo mexicano estaba en preparación para los Juegos Olímpicos de Londres, los primeros que se celebraban después de la Segunda Guerra Mundial.

Mariles había estado entrenando con otro caballo llamado Resorte, que era rápido, pero no era seguro en los altos. Y en algún momento de ese proceso tuvo contacto con Arete. Arete era un alzán, un caballo de pelaje castaño rojizo y tenía algo que lo hacía poco atractivo para cualquier programa de equitación de élite.

Era ciego de un ojo, un caballo [música] tuerto en la equitación de saltos, donde la percepción del espacio y la profundidad son fundamentales para que el animal calcule correctamente la distancia y la altura de cada [música] obstáculo. Tener un ojo que no funciona es una desventaja que la mayoría de los entrenadores consideraría descalificadora [música] para el nivel olímpico.

Mariles lo vio diferente, montó arete [música] y sintió algo que resorte no le había dado, potencia en los saltos. Una confianza del animal al acercarse a los obstáculos que compensaba la limitación visual de una manera que Mariles entendió antes de que cualquier análisis técnico pudiera confirmárselo y decidió que Arete era su caballo para Londres.

El problema era que Arete no le pertenecía. Era de Casimiro Jin, familiar del empresario Emilio Azcarragán. Y convencer a Casimiro Jin de prestar su caballo para los Juegos Olímpicos requería una negociación que Mariles no podía ganar solo [música] con su influencia. Necesitaba ayuda desde arriba y la encontró.

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