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¡BRUTAL EMBOSCADA en ZACATECAS; HARFUCH RESPONDE a 2 POLICIAS ABATIDOS por SICARIOS!

Y esa noche a las 23:47 horas, una cámara de reconocimiento instalada sobre la carretera estatal la capturó en movimiento. La placa fue procesada. La alerta llegó al Centro de Inteligencia Regional de Zacatecas antes de la medianoche. Detente un segundo aquí porque lo que sigue es peor. La noche del ataque, el tercer error fue el más costoso y el más irónico.

El comandante del grupo tomó la decisión de ejecutar la emboscada a las 2:30 horas basándose en un dato que consideraban confiable. La patrulla de la FRIS tenía un patrón fijo, pasaba por el coesillo entre la 0215 y la 0245 de cada lunes. Llevaban semanas midiendo ese intervalo. La información era precisa.

Era precisa porque alguien se las había dado y ese mismo dato esa misma certeza de que conocían el patrón Benbas fue lo que los hizo descuidarse. No enviaron exploración previa a esa noche. No mandaron a nadie a verificar el estado de la carretera. confiaron en el dato y esperaron. Lo que el comandante no sabía era que esa información había llegado también a los analistas de inteligencia estatal, quienes alertaron a la free esa misma tarde del domingo.

La patrulla no salió sola, salió con refuerzo encubierto y el refuerzo ya estaba posicionado cuando la célula tomó sus lugares en la oscuridad del coecillo. Tres errores, tres semanas, una sola noche para pagar todos juntos. Ese tercer error fue lo último que calcularon mal, porque esa madrugada Harf ya tenía todo lo que necesitaba.

La orden no llegó por radio, llegó por un canal encriptado de comunicación táctica que la Secretaría de Seguridad activó a la 1:47 horas del lunes, 43 minutos antes de que comenzara la emboscada. En ese momento, los elementos de refuerzo ya llevaban 90 minutos en posición. No había sirenas, no había luces, no había nada que delatar a su presencia en la oscuridad de la franja limítrofe, el dron llevaba 4 horas sobrevolando el coecillo a 400 m de altura por encima del umbral de audición humana.

Su cámara de visión térmica registraba en tiempo real movimientos de calor sobre el asfalto. Dos vehículos estacionados con motores fríos en una brecha lateral a 120 m de la carretera principal, 4, cco se siluetas blancas sobre el suelo oscuro, armas largas, posición de espera. El analista que monitoreaba las imágenes desde el Centro de Inteligencia Regional marcó la alerta a 1:52 horas con una sola palabra en el sistema.

Confirmado. Los elementos de la FR que iban a ser el objetivo esa noche lo sabían. Llevaban el chaleco puesto desde antes de subir a la patrulla. El conductor había recibido instrucciones precisas, mantener velocidad constante, no desviar la ruta, no encender la radiotáctica hasta recibir señal. eran el anzuelo y lo sabían.

Lo que encontraron después no estaba en ningún reporte previo. A las 2:00 horas, el cerco ya estaba cerrado por tres puntos cardinales. Al norte de la brecha lateral, un equipo de cuatro elementos de la Guardia Nacional en posición de contención, equipados con visión nocturna, generación 3 al sur, sobre la terracería que conecta con la carretera a Cocosío, dos unidades del ejército mexicano bloqueando el único corredor de escape hacia Aguas Calientes, al este, tres elementos de la Frez en posición elevada sobre una loma de 3 m que

dominaba visualmente toda la zona de emboscada. El único punto abierto era el oeste, la dirección desde donde llegaría la patrulla Anzuelo. La célula estaba rodeada y no lo sabía. A las 2:18 horas, el dron registró movimiento en los vehículos estacionados. Las siluetas térmicas se reorganizaron. Alguien encendió brevemente la pantalla de un teléfono, un destello blanco de 3 segundos en las imágenes del dron.

El analista lo anotó en el registro. 2:34 horas, actividad en punto alfa. A las 2:22 horas, la patrulla de la FreeZ entró al campo visual de la emboscada. Los faros del vehículo barrieron la carretera. El sonido del motor llegó antes que la luz y en la oscuridad de la brecha lateral la célula terminó de tomar posiciones.

Nadie en el cerco se movió. Nadie emitió una sola comunicación de radio. El dron siguió girando en silencio sobre el coecillo, registrándolo todo. Afuera todo parecía normal. Adentro ya era demasiado tarde. A las 2:28 horas con40 segundos, la célula abrió fuego. Sin advertencia, sin intercambio de palabras, sin el ritual de intimidación que algunos grupos usan para demostrar presencia.

Directo al vehículo, directo a los uniformados. La patrulla recibió el primer impacto en el costado derecho antes de que el conductor pudiera frenar completamente. El segundo impacto llegó en los siguientes 4 segundos. Los cristales se dieron. El metal habló en un idioma que todos en esa carretera entendieron de inmediato.

Lo que la célula no esperaba es que la patrulla respondiera. Los primeros 4 minutos fueron de fuego cruzado. La célula disparando desde la cobertura de la brecha lateral. Los elementos de la FR en la patrulla devolviendo fuego desde posición comprometida. Puertas abiertas, cuerpos pegados al asfalto, manos que no temblaron, aunque todo lo demás lo hacía.

El policía Ricardo Flores Villegas recibió el impacto fatal durante este intervalo. Sus compañeros siguieron disparando. Nadie abandonó la posición. A los 3 minutos con 20 segundos de iniciado, el enfrentamiento llegó la señal. Los siguientes 6 minutos fueron de contención. Los elementos de la Guardia Nacional en el flanco norte activaron su posición.

El equipo del ejército al sur cerró el corredor hacia Cosío. Las siluetas en las imágenes del dron comenzaron a moverse en pánico, buscando la salida que no existía, encontrando uniformados donde esperaban encontrar oscuridad. Uno de los integrantes de la célula intentó forzar el paso hacia el oeste dirección Aguascalientes.

Fue neutralizado en el intento. El cuerpo quedó sobre la terracería Mocha. D like si llegaste hasta aquí porque esto apenas comienza. Dentro de los vehículos de la célula, el caos era total. El plan había durado exactamente 4 minutos. El tiempo que tardó el cerco en activarse y en cortar todas las rutas de escape, lo que había sido diseñado como una emboscada rápida, quirúrgica, se había convertido en una ratonera.

A los últimos 3 minutos fueron de colapso, la resistencia se fragmentó. Los que quedaban de pie entendieron que la única variable que podían controlar era cuántos segundos más querían seguir en pie. Algunos lo eligieron bien, otros no. El comandante del grupo, el hombre que había diseñado la emboscada, el que había contado las patrullas durante semanas, el que había confiado en el dato de los horarios, fue localizado intentando arrastrarse por la brecha lateral hacia una segunda camioneta estacionada 50 m más adelante. Los

elementos de la Guardia Nacional lo encontraron boca abajo sobre el asfalto, con el teléfono todavía en la mano derecha y una pistola que ya no tenía proyectiles en el cinto. opuso resistencia cuando los guantes negros le sujetaron las muñecas. No dijo una sola palabra cuando le colocaron las esposas. Solo giró la cabeza hacia el cielo oscuro del coecillo, como si buscara el dron que sabía que había estado ahí todo el tiempo y que nunca logró ver.

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