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30 MINUTOS en BLU RADIO — ABELARDO DE LA ESPRIELLA DESAFÍA al HEREDERO de PETRO

30 MINUTOS en BLU RADIO — ABELARDO DE LA ESPRIELLA DESAFÍA al HEREDERO de PETRO

¿Usted cree en las casualidades? ¿Cree que es normal que justo cuando el gobierno de Petro está hundiéndose en escándalos de corrupción, justo cuando Ecopetrol está siendo investigada, justo cuando Córdoba se está inundando por falta de prevención? Justo en ese momento el presidente sale a inventar un complot contra él.

 Cree que es casualidad que acuse precisamente a Abelardo de la Espria, el candidato que está ganando en las encuestas, el candidato que lo ha retado a debatir con Iván Cepeda. El candidato que ha dicho que va a hacer auditorías para mostrar toda la corrupción. No, señor, aquí no hay casualidades, hay estrategia, hay desesperación de un gobierno que necesita cambiar el tema.

 Entonces Petro inventa que de la Espriella controla a la fiscal sin pruebas, solo con palabras. Y cuando De la Espriya va a Blue Radio a defenderse dice que es mentira, que no conoce a la fiscal, que esto es un montaje para distraer al país. Entonces hoy le vamos a explicar toda esta estrategia política todos los tiempos sospechosos, porque esto no es solo una disputa entre dos hombres, esto es una batalla por el futuro de Colombia.

Bienvenidos a Historia oculta. Antes de comenzar, dale me gusta a este vídeo y suscríbete al canal y cuéntanos desde qué parte del mundo nos ves. La mañana del martes 10 de febrero de 2026 empezó como cualquier otra mañana para millones de colombianos. La gente despertó con sus alarmas, preparó el café, prendió la radio o la televisión para escuchar las noticias mientras se alistaba para ir a trabajar.

 Todo parecía normal, todo parecía tranquilo, pero en los próximos minutos iba a pasar algo que iba a sacudir al país entero, algo que iba a poner a todos a hablar, algo que iba a dividir a Colombia en dos bandos. En el estudio de Blue Radio, uno de los programas de radio más importantes del país, estaba preparándose una entrevista que nadie iba a olvidar. El invitado era el Dr.

Abelardo de la Espriella, abogado, candidato presidencial, el hombre que en las últimas encuestas estaba apareciendo como uno de los favoritos para las elecciones del 1026, el hombre al que la gente llama el tigre por su forma de hablar directa y sin miedo. Pero de la espriella no iba ese día a hablar de sus propuestas de gobierno, no iba a hablar de sus planes para mejorar la economía o para combatir la inseguridad.

 iba con un solo objetivo en mente, defenderse de las acusaciones más graves que le habían hecho en su vida política. Acusaciones que venían nada menos que del presidente de la República, de Gustavo Petro, el hombre que en ese momento gobernaba Colombia. Para entender bien esta historia, tenemos que retroceder unos días.

 Tenemos que ir al fin de semana anterior, cuando en Montería, capital del departamento de Córdoba, estaba pasando una tragedia enorme. Una tragedia que tenía a miles de familias sufriendo, perdiendo sus casas, perdiendo todo lo que habían construido durante años. Córdoba se estaba inundando. Las lluvias habían sido tan fuertes que los ríos se desbordaron.

 El agua entró a los pueblos, entró a las casas. La gente tuvo que salir corriendo con lo poco que pudo cargar, dejando atrás sus muebles, sus fotos, sus recuerdos, todo lo que tenían, y el agua seguía subiendo, seguía destruyendo, seguía dejando más familias en la calle. Los números eran terribles.

 24 de los 30 municipios de Córdoba estaban afectados por las inundaciones. Más de 130,000 personas habían perdido sus hogares. 130,000 colombianos que de un día para otro se quedaron sin nada, durmiendo en coliseos deportivos. en escuelas, en iglesias, donde fuera que pudieran encontrar un techo, comiendo lo poco que les llevaban las ayudas del gobierno o de la gente solidaria.

 Era un desastre de proporciones enormes, una tragedia que merecía toda la atención del gobierno, que merecía que el presidente estuviera ahí organizando la ayuda, coordinando los rescates, asegurándose de que a esa gente no le faltara comida, agua limpia, medicinas, todo lo que necesitan las personas que lo han perdido todo en un desastre natural.

 Y el presidente Gustavo Petro, si estaba en Montería, había allá, había convocado consejos de ministros, reuniones con sus funcionarios. Pero lo raro, lo que empezó a llamar la atención de la gente es que en esas reuniones, en esas declaraciones públicas que hacía el presidente, no estaba hablando de cómo ayudar a los damnificados, no estaba anunciando planes concretos para reconstruir las casas, para limpiar las calles, para que la gente pudiera volver a sus vidas.

 No, el presidente estaba hablando de otra cosa completamente diferente. Estaba hablando de complops, de persecuciones políticas, de gente que supuestamente lo quería sacar del poder y sobre todo estaba hablando de un nombre, el nombre de Abelardo de la Espriella, el candidato presidencial que cada día ganaba más apoyo en las encuestas.

 En esos consejos de ministros que se hicieron en Montería los días 9 y 10 de febrero, el presidente Petro hizo unas acusaciones muy graves contra de la espriella. dijo que el candidato estaba controlando a la fiscal general de la nación, que lo estaba haciendo a través del esposo de la fiscal, que había un complot orquestado para perseguir a los ministros de su gobierno, para inventar casos de corrupción, para tratar de hundirlo políticamente.

 Esas acusaciones eran enormes, eran del tipo de cosas que si fueran ciertas podrían mandar a alguien a la cárcel. Porque controlar a la fiscal general, que es la persona encargada de investigar los delitos en Colombia, es un crimen gravísimo, es manipular la justicia, es convertir las instituciones en herramientas políticas para atacar a los enemigos.

 Pero había un problema con esas acusaciones, un problema muy grande. Y es que el presidente Petro no mostró ninguna prueba, no presentó documentos, no mostró grabaciones, no dio nombres completos, no explicó cómo supuestamente funcionaba ese control, solo lo dijo, solo lanzó las acusaciones al aire y ya. como si con decirlo fuera suficiente, como si su palabra de presidente fuera prueba suficiente.

 Y lo más raro de todo es que el presidente estaba haciendo esas acusaciones tan graves justo en el momento en que su gobierno estaba siendo sacudido por escándalos de corrupción reales, con pruebas reales, con investigaciones reales que estaban avanzando en la fiscalía y que tenían a varios de sus ministros y funcionarios cercanos en problemas serios.

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