30 MINUTOS en BLU RADIO — ABELARDO DE LA ESPRIELLA DESAFÍA al HEREDERO de PETRO
¿Usted cree en las casualidades? ¿Cree que es normal que justo cuando el gobierno de Petro está hundiéndose en escándalos de corrupción, justo cuando Ecopetrol está siendo investigada, justo cuando Córdoba se está inundando por falta de prevención? Justo en ese momento el presidente sale a inventar un complot contra él.
Cree que es casualidad que acuse precisamente a Abelardo de la Espria, el candidato que está ganando en las encuestas, el candidato que lo ha retado a debatir con Iván Cepeda. El candidato que ha dicho que va a hacer auditorías para mostrar toda la corrupción. No, señor, aquí no hay casualidades, hay estrategia, hay desesperación de un gobierno que necesita cambiar el tema.
Entonces Petro inventa que de la Espriella controla a la fiscal sin pruebas, solo con palabras. Y cuando De la Espriya va a Blue Radio a defenderse dice que es mentira, que no conoce a la fiscal, que esto es un montaje para distraer al país. Entonces hoy le vamos a explicar toda esta estrategia política todos los tiempos sospechosos, porque esto no es solo una disputa entre dos hombres, esto es una batalla por el futuro de Colombia.
Bienvenidos a Historia oculta. Antes de comenzar, dale me gusta a este vídeo y suscríbete al canal y cuéntanos desde qué parte del mundo nos ves. La mañana del martes 10 de febrero de 2026 empezó como cualquier otra mañana para millones de colombianos. La gente despertó con sus alarmas, preparó el café, prendió la radio o la televisión para escuchar las noticias mientras se alistaba para ir a trabajar.
Todo parecía normal, todo parecía tranquilo, pero en los próximos minutos iba a pasar algo que iba a sacudir al país entero, algo que iba a poner a todos a hablar, algo que iba a dividir a Colombia en dos bandos. En el estudio de Blue Radio, uno de los programas de radio más importantes del país, estaba preparándose una entrevista que nadie iba a olvidar. El invitado era el Dr.
Abelardo de la Espriella, abogado, candidato presidencial, el hombre que en las últimas encuestas estaba apareciendo como uno de los favoritos para las elecciones del 1026, el hombre al que la gente llama el tigre por su forma de hablar directa y sin miedo. Pero de la espriella no iba ese día a hablar de sus propuestas de gobierno, no iba a hablar de sus planes para mejorar la economía o para combatir la inseguridad.
iba con un solo objetivo en mente, defenderse de las acusaciones más graves que le habían hecho en su vida política. Acusaciones que venían nada menos que del presidente de la República, de Gustavo Petro, el hombre que en ese momento gobernaba Colombia. Para entender bien esta historia, tenemos que retroceder unos días.
Tenemos que ir al fin de semana anterior, cuando en Montería, capital del departamento de Córdoba, estaba pasando una tragedia enorme. Una tragedia que tenía a miles de familias sufriendo, perdiendo sus casas, perdiendo todo lo que habían construido durante años. Córdoba se estaba inundando. Las lluvias habían sido tan fuertes que los ríos se desbordaron.
El agua entró a los pueblos, entró a las casas. La gente tuvo que salir corriendo con lo poco que pudo cargar, dejando atrás sus muebles, sus fotos, sus recuerdos, todo lo que tenían, y el agua seguía subiendo, seguía destruyendo, seguía dejando más familias en la calle. Los números eran terribles.
24 de los 30 municipios de Córdoba estaban afectados por las inundaciones. Más de 130,000 personas habían perdido sus hogares. 130,000 colombianos que de un día para otro se quedaron sin nada, durmiendo en coliseos deportivos. en escuelas, en iglesias, donde fuera que pudieran encontrar un techo, comiendo lo poco que les llevaban las ayudas del gobierno o de la gente solidaria.
Loading ad...
Era un desastre de proporciones enormes, una tragedia que merecía toda la atención del gobierno, que merecía que el presidente estuviera ahí organizando la ayuda, coordinando los rescates, asegurándose de que a esa gente no le faltara comida, agua limpia, medicinas, todo lo que necesitan las personas que lo han perdido todo en un desastre natural.
Y el presidente Gustavo Petro, si estaba en Montería, había allá, había convocado consejos de ministros, reuniones con sus funcionarios. Pero lo raro, lo que empezó a llamar la atención de la gente es que en esas reuniones, en esas declaraciones públicas que hacía el presidente, no estaba hablando de cómo ayudar a los damnificados, no estaba anunciando planes concretos para reconstruir las casas, para limpiar las calles, para que la gente pudiera volver a sus vidas.
No, el presidente estaba hablando de otra cosa completamente diferente. Estaba hablando de complops, de persecuciones políticas, de gente que supuestamente lo quería sacar del poder y sobre todo estaba hablando de un nombre, el nombre de Abelardo de la Espriella, el candidato presidencial que cada día ganaba más apoyo en las encuestas.
En esos consejos de ministros que se hicieron en Montería los días 9 y 10 de febrero, el presidente Petro hizo unas acusaciones muy graves contra de la espriella. dijo que el candidato estaba controlando a la fiscal general de la nación, que lo estaba haciendo a través del esposo de la fiscal, que había un complot orquestado para perseguir a los ministros de su gobierno, para inventar casos de corrupción, para tratar de hundirlo políticamente.
Esas acusaciones eran enormes, eran del tipo de cosas que si fueran ciertas podrían mandar a alguien a la cárcel. Porque controlar a la fiscal general, que es la persona encargada de investigar los delitos en Colombia, es un crimen gravísimo, es manipular la justicia, es convertir las instituciones en herramientas políticas para atacar a los enemigos.
Pero había un problema con esas acusaciones, un problema muy grande. Y es que el presidente Petro no mostró ninguna prueba, no presentó documentos, no mostró grabaciones, no dio nombres completos, no explicó cómo supuestamente funcionaba ese control, solo lo dijo, solo lanzó las acusaciones al aire y ya. como si con decirlo fuera suficiente, como si su palabra de presidente fuera prueba suficiente.
Y lo más raro de todo es que el presidente estaba haciendo esas acusaciones tan graves justo en el momento en que su gobierno estaba siendo sacudido por escándalos de corrupción reales, con pruebas reales, con investigaciones reales que estaban avanzando en la fiscalía y que tenían a varios de sus ministros y funcionarios cercanos en problemas serios.
Estaba el escándalo de Ecopetrol, la empresa petrolera más importante de Colombia. donde había acusaciones de que se habían hecho contratos irregulares por miles de millones de pesos, de que había favoritismos, de que había gente que se había enriquecido de forma sospechosa. Y esas investigaciones estaban avanzando. Había pruebas, había testimonios, había documentos, estaba el escándalo de la unidad de gestión de riesgo, que es la entidad encargada de prevenir y atender desastres naturales.
Justamente el tipo de desastres como el que estaba pasando en Córdoba. Y había acusaciones de que en esa entidad se habían robado plata que debía usarse para prevenir inundaciones, para mantener los diques, para limpiar los ríos. Y esa plata no estaba, se había esfumado, se la habían robado. Y justamente por eso las inundaciones en Córdoba eran tan graves, porque no se había hecho el mantenimiento necesario, porque no se habían limpiado los cauces de los ríos, porque no se había invertido en prevención y ahora 130,000 personas

estaban pagando las consecuencias de esa corrupción. de ese robo, de esa falta de prevención. Entonces, la pregunta que mucha gente se estaba haciendo era esta, porque justo en este momento, cuando su gobierno está lleno de escándalos reales, cuando Córdoba se está inundando por falta de prevención, justo ahora el presidente sale a inventar un complot contra él.
¿Por qué sale a acusar a de la espriella sin pruebas? ¿Qué está tratando de hacer? La respuesta para muchos analistas políticos era clara. El presidente estaba tratando de cambiar el tema de conversación del país. Estaba tratando de que la gente dejara de hablar de la corrupción en Ecopetrol, de la tragedia en Córdoba, de los problemas de su gobierno y empezar a hablar de otra cosa, de este supuesto complot, de esta supuesta persecución que él estaba sufriendo.
Es una estrategia vieja en política. Cuando las cosas te están saliendo mal, cuando hay escándalos que te están hundiendo, inventas un enemigo externo, inventas una conspiración, te haces la víctima y con eso logras que tus seguidores se unan a ti, que te defiendan, que dejen de preguntarte por los problemas reales y empiecen a atacar a ese supuesto enemigo que inventaste.
Y el enemigo que el presidente Petro escogió para este show político era Abelardo de la Espriella. Y no era casualidad que lo escogiera a él. Había razones muy claras para eso. Razones que tienen que ver con las elecciones que vienen en el 2026. ¿Con quién va a ser el próximo presidente de Colombia después de Petro? Abelardo de la Espriella es un abogado de Córdoba de la misma región que estaba inundándose, un hombre de cin y tantos años que se hizo famoso en Colombia por sus entrevistas en televisión y radio,
donde hablaba de política de forma muy directa, sin pelos en la lengua, diciendo las cosas como las pensaba, sin importarles si ofendía a los poderosos. De la Espriella siempre fue muy crítico del gobierno de Gustavo Petro. Desde el primer día lo criticó. dijo que Petro era un mal gobernante, que sus políticas económicas estaban hundiendo al país, que su forma de gobernar era autoritaria, que estaba lleno de corrupción y esas críticas le ganaron muchos seguidores entre la gente que también estaba descontenta con el
gobierno. Hace unos meses de la espriella anunció que iba a ser candidato presidencial para las elecciones del 2026 y cuando empezaron a salir las encuestas resultó que tenía mucho apoyo, que la gente si lo estaba considerando como una opción real, que podía ganar y eso lo convirtió automáticamente en una amenaza para los planes del gobierno.
Porque aunque el presidente Petro no puede reelegirse, aunque él no puede volver a ser candidato porque la Constitución no lo permite si tiene un heredero político, un candidato que él quiere que gane para continuar su proyecto y ese candidato es Iván Cepeda, un senador de izquierda que ha sido aliado cercano de Petro durante años.
Iván Cepeda es un político experimentado, viene de una familia con historia política. Su papá fue un líder de izquierda que fue asesinado hace años y él ha seguido esa línea política. es de izquierda, defiende las mismas ideas que Petro, quiere continuar con las mismas políticas y es el candidato natural del petrismo para el 2026.
Pero las encuestas muestran que la batalla presidencial va a ser muy reñida, muy peleada y que los dos candidatos que están punteando, los dos que tienen más opciones de ganar, son justamente Iván Cepeda por un lado y Abelardo de la Espriella por el otro. Entonces, esto se convirtió en una batalla no solo entre dos candidatos, sino entre dos visiones completamente diferentes de Colombia.
Por un lado está Cepeda representando la continuidad del gobierno de Petro, representando la izquierda, las políticas de estado grande, de más control del gobierno sobre la economía, de alianzas con países como Venezuela y Cuba, de un modelo político que sus críticos llaman socialismo o comunismo. y por el otro lado está de la Sprilla representando lo contrario, representando la oposición total al gobierno de Petro, defendiendo ideas de libre mercado, de menos estado y más empresa privada, de mano dura contra la
delincuencia, de romper las alianzas con Venezuela de un modelo completamente diferente al que ha propuesto Petro. Entonces, esta no es una pelea cualquiera, no es una simple campaña electoral, es una batalla por el alma de Colombia por decidir hacia dónde va el país en los próximos años. si sigue por el camino que marcó Petro o si da un giro completo en la dirección contraria.
Y en medio de esa batalla, Abelardo de la Espriella había hecho algo que puso muy nervioso al gobierno. Había retado públicamente a Iván Cepeda a un debate cara a cara. Le había dicho en varias entrevistas y en redes sociales que saliera a debatir con él, que el país tenía derecho a escucharlos a los dos defendiendo sus ideas, confrontando sus propuestas, explicando qué es lo que cada uno quiere hacer con Colombia.
de la Espriella le dijo a Cepeda, “Escoge el lugar, escoge el tema, escoge el formato.” Pero salgamos a debatir frente a frente porque los colombianos necesitan saber a qué se enfrentan. Necesitan entender qué modelo político estás defendiendo tú. Si es el modelo de Venezuela que ha destruido ese país, si es el modelo de Cuba que tiene a ese pueblo viviendo en la miseria o si es otra cosa, pero tienes la obligación de explicarlo.
Pero Iván Cepeda no aceptó el reto, no salió a debatir, se quedó callado y eso fue visto por mucha gente como una señal de debilidad, como que Cepeda le tenía miedo al debate, como que sabía que si se enfrentaba cara a cara con de la Espriella iba a salir perdiendo, iba a quedar mal y por eso prefirió esconderse.
Y ahí es donde entra la estrategia del presidente Petro, porque si su candidato Iván Cepeda no se atreve a enfrentar a de la espriella en un debate, si Cepeda se está quedando callado, entonces alguien más tiene que salir a pelear esa batalla. Alguien tiene que tratar de dañar la imagen de De la Espriella, de quitarle credibilidad, de hacer que la gente dude de él y ese alguien es el mismo presidente.
Entonces Petro sale con estas acusaciones gravísimas, sin pruebas, diciendo que de la Esprella controla a la fiscal. que hay un complot y con eso logra varias cosas al mismo tiempo. Primero, desvía la atención de los escándalos de corrupción de su gobierno. Segundo, se posiciona el mismo como el defensor de su proyecto político, ya que Cepeda no lo hace.
Y tercero, trata de ensuciar la imagen de Deya, sembrando dudas en la gente. Es una estrategia sucia, pero efectiva, porque aunque no tenga pruebas, aunque todo sea inventado, el simple hecho de que el presidente haga esas acusaciones hace que mucha gente empiece a dudar. hace que algunos digan, “Bueno, algo de verdad debe tener.
Si el presidente lo está diciendo, y así se va dañando la imagen del candidato opositor. Pero esta estrategia también tiene riesgos, tiene peligros para quien la usa. Porque si las acusaciones no se pueden probar, si el acusado sale a defenderse bien, si logra demostrar que todo es mentira, entonces el que queda mal es quien hizo las acusaciones, en este caso el presidente, y su credibilidad queda por el piso.
Y eso es exactamente lo que iba a pasar esa mañana del 11 de febrero en Blue Radio, porque Abelardo de la Espriella había pedido ese espacio para defenderse públicamente, para responder las acusaciones del presidente y lo iba a hacer en vivo, sin edición, sin filtros, respondiendo las preguntas que le hicieran los periodistas.
Los periodistas que iban a entrevistar a de la Espriella eran Néstor Morales y Felipe Zuleta, dos de los periodistas más respetados de Colombia, con décadas de experiencia, conocidos por hacer preguntas difíciles, por no dejarse manipular, por serios y profesionales en su trabajo. Néstor Morales es el director del programa Mañanas Blue.
Tiene más de 60 años. Lleva toda una vida en el periodismo. Ha entrevistado a todos los presidentes de las últimas décadas. Es un hombre serio, de corbata, de preguntas directas y tiene algo particular que es importante mencionar. es el cuñado del expresidente Iván Duque porque está casado con la hermana de Duque.
Entonces, mucha gente lo ve como alguien cercano a la oposición, aunque él siempre ha dicho que es un periodista independiente. Felipe Zuleta también es un periodista muy experimentado. Viene de una familia política importante. Los Zuletalleras, pero él se dedicó al periodismo, ha ganado premios importantes por su trabajo.
Estuvo exiliado en Canadá hace años porque las FAR lo amenazaron de muerte y cuando volvió a Colombia siguió trabajando como periodista y columnista. Es un hombre más liberal en sus ideas, pero también muy crítico y muy profesional. Entonces, cuando Abelardo de la Espriella aceptó ir a Blue Radio a ser entrevistado por Morales y Zuleta, todos sabían que iba a ser una entrevista dura, que le iban a hacer preguntas difíciles, que no lo iban a dejar salirse por las ramas y eso era exactamente lo que él quería.
quería un espacio serio donde pudiera defender su nombre, donde pudiera responder directamente las acusaciones del presidente. La entrevista empezó a las 7 de la mañana, hora en que millones de colombianos están desayunando, preparándose para salir a trabajar, escuchando la radio o viendo las noticias en la televisión.
Era el momento perfecto para tener la mayor audiencia posible, para que el país entero pudiera escuchar lo que Abelardo de la Espriella tenía que decir. Néstor Morales abrió el programa como siempre, con su tono serio y profesional, presentó al invitado. Habló brevemente sobre las acusaciones que había hecho el presidente Petro y entonces fue directo al grano.
Hizo la pregunta que todos los colombianos querían escuchar, la pregunta que iba a definir toda la entrevista. Doctor de la Espriella, le preguntó Morales. El presidente Petro ha dicho en los últimos días que usted controla a la fiscal general de la nación a través del esposo de ella que se llama Germán Marroquín, que usted está detrás de las investigaciones contra los ministros del gobierno.
Entonces, quiero preguntarle directamente, ¿usted conoce a la fiscal general? ¿Tiene alguna relación con ella? ¿Conoce a su esposo? El país entero contuvo la respiración esperando la respuesta porque esa era la pregunta clave, era el corazón de todas las acusaciones. Si de la Esprilla decía que sí conocía a la fiscal o a su esposo, entonces las acusaciones del presidente tendrían algún fundamento.
Pero si decía que no, entonces quedaba claro que todo era un invento. Y de la espriella no titubeó, no se puso nervioso, miró directamente a la cámara y respondió con voz firme y clara, “No, no conozco a la señora fiscal. Nunca la he visto en mi vida. No sé quién es. No tengo ninguna relación con ella.
Y en cuanto a su esposo, el Dr. Germán Marroquín, tampoco lo conozco. No sé quién es. Si me lo ponen enfente en este momento, no sabría decirles quién es ese señor. La respuesta fue contundente, fue directa, no dejó espacio para dudas ni para interpretaciones. De la espriella estaba diciendo claramente que las acusaciones del presidente eran completamente falsas, que no tenían ningún fundamento, que eran un invento de cabo a rabo.
Pero Néstor Morales no se quedó ahí, siguió presionando. Como debe hacer un buen periodista. Entonces, doctor”, le dijo, “el presidente también lo ha vinculado a usted con la hidroeléctrica de Urrá. Dice que usted tiene amigos políticos que manejan esa empresa, que hay intereses oscuros ahí. ¿Qué tiene que decir sobre eso?” Y de la Espriella volvió a responder con la misma firmeza.
“Absolutamente nada”, dijo. Yo no tengo nada que ver con Urra. No conozco a los miembros de la junta directiva de esa empresa. No sabía ni siquiera cómo se llamaba el presidente de Urrá hasta ayer que renunció o lo sacaron. No sé bien qué pasó. La junta directiva de Urrala controla el gobierno nacional.
Cinco de los miembros son nombrados por el gobierno. Entonces, si hay problemas en Urrano de Petro, no míos. Esa respuesta era importante porque tocaba un punto clave de toda esta historia. La hidroeléctrica de Urr está en Córdoba, el departamento que se estaba inundando. Y una de las razones por las que las inundaciones fueron tan graves es porque no se hizo el mantenimiento adecuado.
De los ríos no se dragaron los cauces, no se limpiaron las zonas que debían limpiarse y parte de esa responsabilidad era de Urra. Entonces, el presidente Petro estaba tratando de decir que los responsables de la tragedia en Córdoba eran los enemigos políticos que supuestamente controlaban Urrá, cuando en realidad quien controla Urrá es su propio gobierno.
Entonces estaba tratando de echarle la culpa a otros de un problema que era responsabilidad de su administración. De la Esprilla siguió explicando esto en la entrevista. dijo, “Miren, en Córdoba los políticos que tienen poder, los que manejan las cosas, son aliados del presidente Petro, votaron por él, lo apoyaron, no son amigos míos, no son de mi círculo político.
Entonces, decir que yo controlo lo que pasa en Córdoba es absurdo. Es una mentira evidente que cualquiera que conozca la política de esa región puede desmentir en 2 minutos.” Y entonces de la esprilla dijo algo que algo que resonó mucho en la gente, algo resonó mucho en la gente, algo que que muchos colombianos sintieron que era muchos colombianos sintieron que era verdad.
Y entonces de la esprilla dijo verdad. dijo, “Esto es una estrategia del presidente Petro para meterse en una pelea conmigo, para distraer al país de todos los escándalos de corrupción de su gobierno, de la tragedia en Córdoba, de los problemas reales y al mismo tiempo está tratando de proteger a Iván Cepeda, que es su candidato, su heredero político, que no ha querido salir a debatir conmigo.
” Ahí estaba la clave de todo. Según de la Esprella, el presidente estaba usando su poder. Estaba usando la investidura presidencial para hacer campaña política sucia, para tratar de hundir al candidato opositor que más amenaza representa para los planes del petrismo y lo estaba haciendo con mentiras, sin pruebas, solo con acusaciones lanzadas al aire.
Felipe Zuleta, el otro periodista que estaba en la entrevista, entonces hizo una pregunta diferente, una pregunta sobre algo que de la espriella había dicho hace unos meses y que se había vuelto muy polémico. Había dicho en una entrevista anterior que él iba a destripar a la izquierda radical y esa palabra destripar había causado mucha controversia.
Destripar es una palabra fuerte, es una palabra que en su significado más común significa abrir el vientre. Sacar las tripas es una palabra violenta. Y mucha gente del gobierno y de la izquierda habían dicho que de la espriella estaba amenazando con violencia, que estaba usando un lenguaje peligroso, que estaba incitando a la agresión contra sus opositores políticos.
Entonces Felipe Zuleta le preguntó directamente, “Doctor de la espriella, ¿qué quiso decir usted cuando dijo que iba a destripar a la oposición? Porque esa palabra ha generado mucha polémica. El presidente la ha usado para decir que usted es violento. ¿Qué está amenazando gente? Y de la spría respondió dando una explicación que sonaba muy preparada, muy pensada.
Dijo, “Miren, yo manejo bien el idioma español. La palabra destripar tiene varias acepciones según el diccionario. Y yo me refería a la cuarta acepción, que significa desbaratar un relato, desarmar un discurso, sacar a la luz mentiras de un proyecto político. Eso es lo que yo quise decir. Dijo que cuando dio esa entrevista hace meses, dijo claramente que iba a destripar a la izquierda radical en el marco de la Constitución y la ley.
O sea, que no estaba hablando de violencia física, estaba hablando de confrontación política, de debate de ideas, de desenmascarar lo que él considera un proyecto político equivocado y dañino para Colombia. Pero de la Espriella también agregó algo importante. Dijo, “Si esa palabra ofendió a alguien, si la gente la entendió de otra manera y se sintió mal, yo la retiro.
Pido disculpas, no la vuelvo a usar. Porque lo que yo quiero es que quede absolutamente claro que yo siempre voy a actuar dentro del marco de la Constitución y la ley. Yo soy un hombre de leyes, respeto las instituciones, no creo en la violencia. Esa respuesta mostraba algo interesante sobre de la espriella. mostraba que a pesar de su imagen de tipo duro, de tigre que habla sin miedo, también sabía cuando dar un paso atrás, cuando reconocer que tal vez se había equivocado en el uso de una palabra, cuando pedir disculpas y eso lo hacía
ver más humano, más razonable. Entonces, Néstor Morales llevó la entrevista hacia otro tema importante, hacia las elecciones del 2026, hacia la batalla política que se viene, y le preguntó a Deya por qué estaba tan insistente en que Iván Cepeda saliera a debatir con él, por qué le importaba tanto ese debate y la respuesta de De la Espriella fue reveladora.
dijo miren, “Las encuestas muestran que los dos candidatos con más opciones de ganar las elecciones somos Iván Cepeda y yo. Entonces, esto no es una batalla entre él y yo como personas, esto es una batalla entre dos modelos de país completamente diferentes, entre el absolutismo y la democracia, entre el estatismo y la libertad económica, entre el pasado y el futuro.
” dijo que Iván Cepeda defiende un modelo político que ha fracasado en todos los lugares donde se ha implementado. El modelo de Venezuela, el modelo de Cuba, el modelo de países donde el Estado controla todo, donde no hay libertad económica, donde la gente vive pobre y sin oportunidades mientras los gobernantes se enriquecen.
Y dijo que si Cepeda quiere ser presidente de Colombia, si quiere que los colombianos voten por él, tiene la obligación moral de salir a explicar qué modelo es el que está defendiendo. tiene que decirle al país claramente si quiere convertir a Colombia en otra Venezuela, si eso es lo que busca, porque la gente tiene derecho a saberlo antes de votar.
de la Esprella dijo, “Yo aprovecho este espacio en Blue Radio para volver a retar públicamente a Iván Cepeda. Escoge el lugar que quieras, escoge los temas que quieras, escoge el formato que prefieras, pero salgamos a debatir frente a frente, porque nosotros dos, que somos los punteros en las encuestas, tenemos la obligación de darle la cara al país, de responder las preguntas que sean necesarias, de que la gente tenga claridad sobre a que se enfrenta en un gobierno tuyo o en un gobierno mío.
Era un reto directo lanzado en vivo ante millones de colombianos, un desafío que ponía a Iván Cepeda contra la pared, porque si no aceptaba iba a quedar como un cobarde, como alguien que le tiene miedo al debate, pero si aceptaba se iba a tener que enfrentar cara a cara con De la Espriya.
Y muchos pensaban que en ese enfrentamiento directo de la Espriya tenía ventaja porque es muy buen orador, muy rápido con las palabras, muy agresivo en el debate. Entonces, la entrevista siguió con otros temas. Néstor Morales le preguntó sobre la tragedia en Córdoba, sobre qué opinaba de la espriya de cómo el gobierno había manejado esa crisis y ahí de la espriella mostró un lado más humano, más solidario.
Dijo que sentía un dolor enorme por lo que estaba pasando en su tierra en Córdoba, que veía las imágenes de las familias perdiendo todo y se le partía el corazón. dijo que toda su solidaridad estaba con los damnificados, con las 130,000 personas que lo habían perdido todo y que todos los colombianos tenían que ayudar, tenían que poner de su parte para sacar adelante a Córdoba, pero también fue muy crítico con el gobierno.
Dijo que esta tragedia se pudo haber evitado si hubiera habido prevención, si se hubiera hecho el mantenimiento necesario, si no se hubieran robado la plata que estaba destinada para prevenir este tipo de desastres. dijo que en un día llovió en Córdoba, lo que normalmente llueve en dos meses, sí, pero que con las obras adecuadas, con la prevención necesaria, los daños no habrían sido tan graves.
Y entonces dijo algo que resonó mucho. Dijo el presidente está en montería, pero en vez de estar organizando la ayuda, en vez de estar coordinando los rescates, está dando consejos de ministros para hablar de complots contra él. está más preocupado por sus peleas políticas que por la gente que está sufriendo y eso es inaceptable.
Eso es lo que tiene indignado a medio país. Dijo que cuando él sea presidente, si la gente lo elige, va a hacer las cosas diferentes. Va a gobernar para la gente, no para proteger su imagen política, no para atacar enemigos imaginarios, sino para resolver los problemas reales que tienen los colombianos, la inseguridad, la falta de empleo, la corrupción, todos esos problemas que los gobiernos anteriores no han sabido resolver.
Felipe Zuleta entonces le preguntó algo muy concreto. Le preguntó qué iba a hacer él en temas de seguridad si llegaba a ser presidente. Porque las encuestas muestran que la inseguridad es una de las mayores preocupaciones de los colombianos. La gente tiene miedo de salir a la calle. Hay robos, hay atracos, hay secuestros, hay grupos armados controlando territorios.
y de la Esprilla respondió con un plan muy específico. Dijo que tiene un plan de choque de 90 días que va a permitir capturar o dar de baja a 10 cabecillas de grupos armados de alto valor. Dijo que va a retomar los territorios que están controlados por guerrillas y bandas criminales, que va a atacar la fuente principal de toda la violencia, que es el narcotráfico, los cultivos de coca.
dijo que Colombia tiene ahora 330,000 hectáreas sembradas de coca, que es un número histórico, que nunca había habido tanta coca en Colombia y que esa coca es la que financia los grupos armados, la que les da plata para comprar armas, para reclutar gente, para controlar territorios.
Entonces, si no se ataca el problema de la coca, no se va a poder derrotar a esos grupos. y dijo que para atacar la coca hay que fumigar, hay que bombardear los campamentos de los narcoterroristas y que para hacer eso bien necesita renovar una alianza muy estrecha con Estados Unidos y con Israel. Porque el problema de la droga en Colombia no es solo un problema colombiano, es un problema de seguridad nacional para Estados Unidos y ellos van a ser aliados fundamentales en esa lucha.
Esa respuesta mostraba que de la espriella tiene un plan concreto. No solo habla en general de que va a mejorar la seguridad, sino que dice exactamente qué va a hacer, con quién lo va a hacer, en qué plazos, y eso le da credibilidad. hace que la gente sienta que sabe de lo que está hablando. Pero también fue muy claro en otra cosa.
Dijo, “Miren, todo el mundo sabe cuáles son los problemas de Colombia, todo el mundo sabe cuáles son las soluciones. Eso lo indica el sentido común, la experiencia, la lógica. El tema no es saber qué hay que hacer. El tema es tener el carácter, la determinación, el coraje para tomar las decisiones difíciles que hay que tomar.
” y dijo que él tiene ese carácter porque es un tipo independiente, que no está financiado por grandes grupos económicos, que no pertenece a la rosca política tradicional, que nunca ha vivido pegado del Estado, que nunca ha tenido un contrato con el Estado, que no viene a cuidar los intereses de unos pocos, sino los intereses de todos los colombianos.
Dijo que él es un soldado de la patria, que no quiere ser un líder internacional famoso, no quiere ser secretario general de la ONU y ganar el Premio Nobel de la Paz. vino a hacer un trabajo, a trabajar 20 horas al día, si es necesario, a organizar la casa, a dejar a Colombia en la senda del desarrollo y el progreso.
Y entonces dijo algo que también generó mucha conversación. dijo que su gobierno va a ser un gobierno de transición, un gobierno para limpiar el desastre que dejaron las administraciones anteriores, para poner orden, para combatir la corrupción, para establecer las bases de un país mejor y que después va a entregar el poder, que no va a buscar reelección, que no va a querer quedarse más tiempo del que debe.
Esa promesa de no buscar reelección era importante porque uno de los temores que mucha gente tiene sobre los políticos es que cuando llegan al poder no se quieren ir, buscan formas de quedarse, cambian las reglas y entonces en vez de 4 años se quedan 8 o 12 o 20, como ha pasado en otros países de la región.
Néstor Morales entonces le hizo una pregunta sobre un tema que había salido en los últimos días, sobre un artículo que la periodista Cecilia Orozco había publicado en el periódico El espectador, donde decía que de la espriella había presentado firmas para inscribir su candidatura, pero que el 63% de esas firmas no fueron avaladas por la registraduría, que eran firmas inválidas.
Eso era un tema delicado, porque si era verdad podría significar que de la espriella había cometido fraude, que había falsificado firmas, que había hecho trampa para poder inscribirse como candidato y eso sería gravísimo, sería un delito que lo podría descalificar. Pero de la Esprella respondió con calma. Dijo que no había leído ese artículo de Cecilia Orozco porque él no suele leer lo que ella escribe.
Dijo que considera que ella no es una periodista objetiva, sino una activista política que funge periodista. que tiene una agenda política contra él y que por eso no le da credibilidad a lo que ella dice. Dijo que las firmas fueron recogidas de forma legítima, sin pagar un peso, sin usar políticos, sin buses, sin tamales, con puro fervor popular, con gente que voluntariamente quiso firmar para apoyar su candidatura y que si hay un recurso legal sobre las firmas, sus abogados lo están manejando, que él confía en que todo está en orden.
Y entonces dijo algo interesante. Dijo que el hecho de que él esté donde está, compitiendo de tú a tú con candidatos que tienen toda la maquinaria política, todo el dinero, todo el apoyo de partidos grandes, el hecho de que él siendo un tipo que nunca ha ocupado un cargo público, que no tiene maquinaria, que no está financiado por grupos económicos, esté punteando en las encuestas, solo se explica por el fervor popular, por un movimiento genuino de la gente.
dijo que esto no es una candidatura tradicional, esto es un movimiento popular. Es la gente cansada de los políticos de siempre, cansada de la corrupción, cansada de las promesas incumplidas. ¿Qué está buscando algo diferente? Alguien que no venga del establishment, alguien que no le deba favores a nadie, alguien que pueda gobernar con las manos libres.
En ese momento de la entrevista hubo un intercambio que fue medio cómico, pero que también mostró algo de la personalidad de de la Espriella. Los periodistas le preguntaron sobre los apodos de los candidatos, porque en esta campaña todos se pusieron apodos de animales de la espriella. Es el tigre, como ya dijimos, y él explicó que ese apodo salió del fervor popular.
La gente en las redes sociales empezó a llamarlo así cuando él anunció su candidatura. Empezaron a decir, “De la espriella es el tigre, el tigre del pueblo.” Y él adoptó ese símbolo porque le pareció que representaba fuerza, determinación, valentía. Pero entonces, cuando vieron que ese apodo estaba pegando, otros candidatos también quisieron tener sus apodos de animales.
El presidente Petro dijo que él era el jaguar. Otro candidato dijo que era el león. La senadora María Fernanda Cabal dijo que era la leona. Y había quien decía que Iván Cepeda era la lena. Entonces se volvió como un zoológico político. Y ahí los periodistas hicieron bromas. Dijeron que esperaban que no apareciera una zorra en la campaña, haciendo un chiste de doble sentido y de la espriella se rió, pero no cayó en la trampa.
Dijo que él respeta a todas las mujeres que están en política, que admira a quienes dan la pelea por sus ideas, que nunca va a faltarle el respeto a una mujer, ni siquiera en un trino de Twitter. Dijo que la única guerra que se gana huyendo es la guerra contra las mujeres, que no hay forma de ganarla, que a las mujeres hay que respetarlas siempre.
Y esa respuesta le ganó puntos con mucha gente, especialmente con las mujeres que estaban viendo la entrevista, porque mostró que a pesar de ser un tipo de derecha de mano dura, también tenía valores, también creía en el respeto. La entrevista ya llevaba más de una hora. Inéor Morales decidió hacer una pregunta que iba al corazón de todo.
Le preguntó a Deya qué iba a hacer con el gobierno de Petro, si llegaba a ser presidente, si iba a investigar, si iba a meter gente a la cárcel, si iba a hacer una cacería de brujas política. Y de la Espriella fue muy claro, dijo que si va a investigar, que tiene la obligación constitucional y moral de hacer un corte de cuentas, de hacer una auditoría completa de todo lo que reciba, de todas las dependencias del gobierno para mostrarle al país cómo se robaron a Colombia, dónde se la robaron, cuántos se la robaron y quiénes se la
robaron. dijo que va a traer una auditoría internacional para que haya objetividad, para que nadie pueda decir que es una persecución política y que si es necesario el mismo paga esa auditoría con su plata, que no le va a costar un peso al Estado colombiano, pero que esa auditoría se va a hacer porque el país tiene derecho a saber la verdad.
y dijo que los resultados de esa auditoría se van a entregar inmediatamente a la fiscalía, a la Procuraduría y a la Contraloría para que las entidades correspondientes hagan las investigaciones que tengan que hacer y tomen las decisiones que correspondan en derecho. Dijo que en un país sin justicia no hay futuro, que no puede quedar en la impunidad la corrupción, el robo de recursos públicos, la entrega de la soberanía al narcoterrorismo.
Los periodistas le preguntaron si eso no era una promesa de venganza. si no estaba diciendo que iba a perseguir políticamente al gobierno de Petro y de la Espriella fue muy enfático. Dijo que no es venganza, es justicia. dijo que él va a ser el presidente también de los que votaron por Petro y de los que voten por Cepeda, que eso es válido en la democracia, pero que su obligación es hacer que se cumplan la Constitución y la ley.
Dijo que no es una cacería de brujas, es simplemente aplicar la ley a quien la tenga que cumplir, sea quien sea. Porque si el presidente Petro o sus funcionarios cometieron delitos, no pueden quedar impunes. Tienen que responder ante la justicia como cualquier colombiano. Y eso no es persecución, eso es igualdad ante la ley.
La entrevista terminó después de casi hora y media. Había sido intensa. Había tocado todos los temas importantes, las acusaciones del presidente, el reto a Iván Cepeda, los planes de gobierno, la tragedia en Córdoba, todo. Y de la espriella había respondido todas las preguntas sin evadir nada, sin salirse por las ramas. Cuando terminó la entrevista, las redes sociales explotaron.
Todo el mundo estaba hablando de lo que había dicho de la espriella. Los que lo apoyan decían que había ganado el debate, que había dejado en ridículo las acusaciones del presidente, que había demostrado que todo era un invento. Los que lo critican decían que estaba mintiendo, que si tenía relaciones con la fiscal, que todo era una actuación.
Pero lo que nadie podía negar es que de la esprija había logrado su objetivo. Había salido a defenderse públicamente, había respondido las acusaciones directamente, había retado de nuevo a Iván Cepeda y había puesto su mensaje frente a millones de colombianos. Entonces, en términos políticos, había sido un buen movimiento.
Después de que terminó la entrevista en Blue Radio, el país quedó dividido en dos, como siempre pasa con estos temas políticos en Colombia. Unos decían que Abelardo de la Espriella había demostrado su inocencia, que había dejado claro que las acusaciones del presidente Petro eran puras mentiras, que había salido victorioso de ese interrogatorio difícil que le hicieron los periodistas.
Otros decían que todo había sido una actuación, que de la espriella es un buen actor político, que sabe hablar bonito, pero que eso no significa que esté diciendo la verdad. Pero más allá de quién tiene la razón en esta pelea específica entre Petro y de la Espriella, hay algo mucho más importante que esta historia nos está mostrando.
Algo sobre cómo funciona la política en Colombia, sobre cómo los políticos usan el poder, sobre cómo manipulan la información, sobre cómo nos usan a nosotros los ciudadanos comunes como fichas en sus juegos de ajedrez político. Porque lo que pasó aquí es muy claro. Si uno lo mira con ojos limpios, sin dejarse llevar por las pasiones políticas, sin ponerse de ningún bando, lo que pasó es que el presidente de la República, que es la persona más poderosa del país, la persona que tiene todo el aparato del Estado a su disposición, usó ese poder para atacar a
un adversario político. lanzó acusaciones gravísimas sin mostrar ninguna prueba y lo hizo en un momento muy conveniente para él, justo cuando su gobierno estaba hundido en escándalos y cuando su región natal se estaba inundando. Y eso no está bien. Eso no es lo que debe hacer un presidente. No importa si ese presidente es de derecha o de izquierda, si es Petro o si es cualquier otro.
Un presidente no puede usar su posición para atacar a sus rivales políticos sin pruebas, porque cuando hace eso está abusando de su poder. Está convirtiendo la presidencia en una herramienta de campaña política. Está usando las instituciones del Estado para beneficio personal o político. Un presidente tiene responsabilidades enormes.
Tiene que gobernar para todos los colombianos, no solo para los que votaron por él. Tiene que resolver los problemas del país, no crear peleas nuevas. tiene que unir al pueblo, no dividirlo más de lo que ya está dividido y sobre todo tiene que decir la verdad. Tiene que ser honesto con la gente porque si el presidente miente, si el presidente inventa cosas, si el presidente manipula la información, entonces, ¿qué podemos esperar del resto de los políticos? ¿Qué podemos esperar de las instituciones? ¿Cómo vamos a confiar en nada? Y este es el problema
más grande que tiene Colombia hoy en día. No es solo la corrupción, no es solo la inseguridad, no es solo la pobreza. El problema más grande es la falta de confianza en las instituciones. Es que la gente ya no le cree al gobierno, ya no le cree a los políticos, ya no le cree a nadie, porque nos han mentido tantas veces, nos han engañado tantas veces, nos han usado tantas veces que ya no sabemos en quién confiar.
Y cuando un país llega a ese punto, cuando los ciudadanos no confían en sus instituciones, cuando todo el mundo piensa que todos los políticos son corruptos, que todos mienten, que todos solo buscan beneficio personal, entonces ese país está en problemas serios. Porque la democracia no funciona sin confianza, la sociedad no funciona sin confianza, todo se empieza a desmoronar.
Entonces, lo que pasó con esta pelea entre Petro y de la Espriella no es solo un capítulo más de la telenovela política que vemos todos los días en las noticias es un síntoma de algo mucho más profundo. Es una señal de que algo está muy mal en la forma en que funciona la política en Colombia y si no lo arreglamos pronto las cosas van a empeorar.
Pero volvamos a los hechos concretos de esta historia, a lo que pasó después de la entrevista en Blue Radio, porque ahí es donde las cosas se ponen más interesantes, ahí es donde vemos las reacciones, las consecuencias, lo que cada bando decidió hacer. Del lado del gobierno, del lado de Gustavo Petro, la reacción fue continuar con la misma estrategia. No dieron un paso atrás.
No reconocieron que tal vez se habían equivocado al lanzar esas acusaciones sin pruebas. No pidieron disculpas, nada de eso, al contrario, siguieron atacando, siguieron repitiendo las mismas acusaciones, siguieron tratando de sembrar la duda en la gente. El presidente publicó en sus redes sociales una foto vieja, una foto de cuando él estuvo preso hace muchos años, cuando era un político joven que había sido acusado de tener vínculos con guerrillas y puso un mensaje diciendo que de la Espriya lo quiere ver así, que
de la Espriella prometió destriplo, que hay una persecución en su contra. que todo es un complot para sacarlo del poder. Esa estrategia de hacerse la víctima es muy efectiva en política. Funciona porque hace que tus seguidores se identifiquen contigo. Hace que sientan que tienes que defenderme porque me están atacando injustamente.
Hace que la gente deje de pensar racionalmente y empiece a reaccionar emocionalmente. Y las emociones son muy poderosas en política, mucho más que los argumentos racionales. Entonces, los seguidores del presidente, los que creen en él, los que apoyan su proyecto político, empezaron a compartir esa foto.
empezaron a decir que si hay una persecución, que los enemigos del cambio quieren tumbar al presidente, que hay que defenderlo. Y así se fue creando una narrativa paralela donde el malo de la película no es Petro, sino de la espriella y todos los que lo apoyan. Del otro lado, del lado de de la espriella y de la oposición también siguieron con su estrategia.
Siguieron diciendo que el presidente está mintiendo. ¿Qué está inventando con Plocks para distraer al país de los verdaderos problemas? que está usando su poder de forma abusiva, que está convirtiendo la presidencia en una agencia de campaña para Iván Cepeda y la oposición empezó a pedir explicaciones. Senadores y representantes empezaron a hacer debates de control político, empezaron a citar a ministros para que explicaran cosas.
Empezaron a pedir que el presidente mostrara las pruebas de lo que estaba diciendo, pero el gobierno no mostró ninguna prueba, solo siguió repitiendo las acusaciones. Y ahí está el problema. Ahí está lo que nos debe preocupar a todos los colombianos, sin importar de qué lado político estemos. Cuando el presidente del país hace acusaciones tan graves y no muestra pruebas, cuando usa su poder para atacar rivales políticos, cuando convierte cada tema en una pelea personal, entonces las instituciones se debilitan, la democracia se daña y todos
salimos perdiendo. Mientras tanto, mientras todo este circo político estaba pasando en Bogotá, en las redes sociales, en los programas de televisión y radio, en Córdoba la gente seguía sufriendo. Las 130,000 personas que perdieron sus casas en las inundaciones seguían durmiendo en coliseos y escuelas.
Seguían esperando ayuda que llegaba muy lento. Seguían sin saber cuándo iban a poder volver a sus vidas normales. Y eso es lo más triste de todo, que mientras los políticos pelean entre ellos por ver quién tiene más poder, por ver quién gana las próximas elecciones, por ver quién queda bien en las encuestas, la gente común y corriente, la gente que no tiene poder, la gente que no tiene plata, la gente que realmente necesita que el gobierno funcione bien, esa gente es la que paga las consecuencias, la que se queda sin ayuda, la que se queda esperando.
Porque al final del día los políticos van a estar bien. Vivan en casas grandes, tienen escoltas, tienen buenos sueldos, tienen pensiones, no les falta nada. Pero la señora que perdió su casa en Montería, el campesino que perdió su cosecha en Tierra Alta, el niño que está durmiendo en el piso de un coliseo sin saber si va a poder volver a estudiar, esa gente si está sufriendo de verdad y nadie está hablando de ellos porque todos están pendientes de la pelea entre Petro y de la Espriella.
Y este es un patrón que se repite una y otra vez en Colombia. Cada vez que hay un problema grave, una tragedia, una crisis, los políticos aprovechan para hacer sus shows, para atacarse entre ellos, para ganar puntos políticos. Y mientras tanto, los problemas reales no se resuelven.
La gente sigue sufriendo, el país sigue estancado. Entonces, hay que preguntarnos, ¿hasta cuándo vamos a seguir permitiendo esto? ¿Hasta cuándo vamos a seguir dejando que nos usen así? ¿Hasta cuándo vamos a seguir cayendo en el juego de las peleas políticas mientras los problemas reales no se resuelven? Porque la verdad es que nosotros, los ciudadanos, tenemos más poder del que creemos.
Nosotros somos los que votamos. Nosotros somos los que decidimos quién gobierna. Nosotros somos los que podemos exigir que las cosas cambien. Pero para que ese poder funcione, tenemos que usarlo bien, tenemos que informarnos bien, tenemos que pensar con la cabeza y no solo con las emociones. Tenemos que dejar de ponernos camisetas políticas y empezar a exigir resultados sin importar de qué partido sea el que gobierna.
Volviendo a la historia específica de Petro y de la Espriella, hay varios detalles importantes que vale la pena analizar con más cuidado. Detalles que nos ayudan a entender mejor qué está pasando realmente más allá de las declaraciones públicas y los shows mediáticos. Primero está el tema de la fiscal general, la señora Luz Adriana Camargo, que es la persona que supuestamente de la espriella controla según las acusaciones del presidente.
La fiscal es una mujer con una carrera larga en la justicia. Ha trabajado muchos años en la fiscalía. Subió escalones poco a poco hasta llegar a la posición más alta y fue ternada para ese cargo por el mismo presidente Gustavo Petro. Eso es importante porque si de la espriella realmente controlara a la fiscal, si realmente tuviera alguna influencia sobre ella, entonces el presidente cuando la aternó debió haberlo sabido.
Debió haber investigado eso antes de poner su nombre en la terna. Entonces, al acusar de la espriella de controlar a una fiscal que el mismo ternó, el presidente se está disparando en el pie. Está reconociendo que o fue muy ingenuo alternarla sin investigar bien o está mintiendo ahora al decir que hay un control. El esposo de la fiscal, el Dr.
Germán Marroquín, también es abogado. Tiene su propio bufete, tiene sus propios clientes y según toda la información pública que se puede encontrar, no tiene ninguna relación conocida con de la Espriella. No han trabajado juntos, no han sido socios, no aparecen en ningún caso juntos, nada. Entonces, la acusación del presidente parece salida de la nada, sin ningún fundamento verificable.
Y de la sprella en la entrevista fue muy claro. Dijo que no conoce a la fiscal ni a su esposo, que nunca los ha visto, que no sabe quiénes son y lo dijo mirando a la cámara con voz firme, sin titubear. Entonces, o es un mentiroso muy bueno, un actor excepcional, o está diciendo la verdad.
Y hasta ahora no ha aparecido ninguna prueba de que esté mintiendo, ninguna foto de ellos juntos, ningún documento que los vincule, nada. Entonces, lo más probable, lo que indica la lógica y el sentido común es que las acusaciones del presidente son falsas, que son un invento para distraer al país y para atacar a un rival político que está ganando terreno en las encuestas.
Y eso es grave. Eso es un abuso de poder. Eso no se debe permitir en una democracia. Segundo está el tema de la hidroeléctrica de Urra, que es una empresa grande que genera energía en Córdoba, que tiene una historia complicada, porque cuando se construyó esa represa hace años hubo mucha polémica.
Hubo comunidades indígenas que se opusieron. Hubo un líder indígena llamado Kim Pernía, que fue asesinado por paramilitares porque estaba luchando contra la construcción de esa represa. Es una historia dolorosa que muchos en Córdoba recuerdan. El presidente Petro mencionó esa historia en sus declaraciones. Trató de conectar a de la espriella con Urra, con los paramilitares, con todo ese pasado oscuro.
Pero la realidad es que de la espriella en esa época era un abogado joven que no tenía nada que ver con esos temas. No representaba a Urrá, no trabajaba con paramilitares, nada. Entonces es otro intento de ensuciar su imagen trayendo temas del pasado que no tienen relación con él. Y como de la espriella explicó en la entrevista, la junta directiva de Urrala controla el gobierno nacional.
Cinco de los siete miembros los nombra el gobierno. Entonces, si hay problemas en urra, si hay corrupción, si hay malejo, la responsabilidad es del gobierno actual, no de la oposición, no de de la espriella que ni siquiera está en el gobierno. De hecho, uno de los problemas grandes que llevó a las inundaciones en Córdoba es que no se hizo el mantenimiento adecuado de los ríos.
No se dragaron los cauces, no se limpiaron las zonas que debían limpiarse y parte de esa responsabilidad era de la Unidad de Gestión de Riesgo, que es una entidad del gobierno nacional, y de Urrá, que también tiene responsabilidades en el manejo de las aguas. Entonces, cuando el presidente trata de echarle la culpa de las inundaciones a sus enemigos políticos, cuando trata de decir que todo es culpa de los que controlan urra, está tratando de evadir su propia responsabilidad, está tratando de tapar el hecho de que su gobierno no
hizo lo que debía hacer para prevenir este desastre. Y eso es cobardía política. Eso es no tener el valor de asumir las responsabilidades que vienen con el poder. Un presidente debe ser valiente, debe reconocer los errores, debe asumir la responsabilidad cuando las cosas salen mal, debe decir, “Lo siento, nos equivocamos.
Vamos a hacer todo lo posible para arreglar esto y para que no vuelva a pasar.” Pero cuando un presidente solo busca culpables, solo señala enemigos, solo se hace la víctima, entonces ese presidente no está cumpliendo con su deber. Tercero está el tema de Iván Cepeda, el candidato del petrismo para el 2026, el heredero político de Gustavo Petro, el hombre que supuestamente va a continuar con el proyecto de transformación que empezó Petro.
Cepeda es un político experimentado, lleva muchos años en el Senado, ha trabajado en temas de derechos humanos, de paz, de justicia transicional, tiene toda una trayectoria política. Pero Cepeda tiene un problema y es que no es muy carismático, no es muy bueno para las cámaras, no tiene esa chispa que necesitas para ganar una campaña presidencial en la era de las redes sociales y la televisión.
Es un tipo más bien serio, más bien académico, que habla con términos complicados, que no conecta fácil con la gente común. Y ese problema se hace más grande cuando lo comparas con de la espriella, que es todo lo contrario, que es muy bueno para las cámaras, que habla de forma directa y clara, que usa palabras sencillas, que hace frases pegajosas que la gente repite, que tiene ese carisma de político popular.

Entonces, en una confrontación directa, en un debate cara a cara, muchos piensan que de la espriella le ganaría a Cepeda y por eso Cepeda no ha aceptado el reto de debatir. Por eso se ha quedado callado, porque su equipo de campaña sabe que ese debate podría ser un error. Podría hacer que pierda apoyo en vez de ganarlo.
Entonces, prefieren que Cepeda haga campaña de otra forma, con eventos más controlados, con discursos preparados, sin tener que enfrentarse directamente con su rival más fuerte. Pero esa estrategia también tiene riesgos porque hace que Cepeda se vea débil, hace que parezca que le tiene miedo a de la Espriya, hace que la gente piense que si no es capaz de defender sus ideas en un debate, como va a ser capaz de gobernar un país, de tomar decisiones difíciles, de enfrentar crisis.
Entonces, el presidente Petro está tratando de ayudar a su candidato. Está saliendo el mismo a pelear la batalla que Cepeda no quiere pelear. está atacando a de la Espriella para debilitarlo, para que cuando llegue el momento de las elecciones de la espriella ya esté golpeado, ya tenga menos credibilidad, ya haya perdido algo de apoyo.
Es una estrategia inteligente desde el punto de vista político, pero es una estrategia sucia. Es una estrategia que daña las instituciones, que daña la democracia, porque está usando el poder del Estado, está usando la investidura presidencial para hacer campaña política y eso no está bien, eso no se debe hacer.
Cuarto está el tema más grande, el tema de fondo, que es qué modelo de país queremos los colombianos porque eso es realmente lo que está en juego en las elecciones del 2026. No es solo elegir entre dos personas, es elegir entre dos visiones completamente diferentes de como debe ser Colombia. Por un lado está la visión del petrismo de Iván Cepeda, que es una visión de estado grande, de gobierno que interviene mucho en la economía, que controla muchas cosas, que redistribuye la riqueza, que hace acuerdos de paz con grupos armados, que tiene alianzas con
países como Venezuela y Cuba, que cree que el problema de Colombia es la desigualdad y que la solución es que el Estado tome más control. Por el otro lado está la visión de de la Espriella y de la oposición, que es una visión de estado más pequeño, de más libertad económica, de más empresa privada, de mano dura contra los grupos armados, de alianzas con Estados Unidos y países democráticos, de combate frontal al narcotráfico, que cree que el problema de Colombia es la falta de seguridad y la corrupción y que la
solución es orden y justicia. Ninguna de las dos visiones perfecta. Ninguna de las dos tiene todas las respuestas, pero son visiones muy diferentes y los colombianos tenemos que decidir cuál queremos. Tenemos que informarnos bien sobre lo que cada una propone, sobre qué ha funcionado y que no ha funcionado en otros países, sobre qué es mejor para nuestro futuro.
Y para tomar esa decisión necesitamos información clara. Necesitamos que los candidatos expliquen bien sus propuestas. Necesitamos debates serios donde se confronten las ideas. Necesitamos medios de comunicación que informen objetivamente sin tomar partido por nadie. Necesitamos una democracia que funcione bien.
Pero lo que estamos viendo en esta pelea entre Petro y de la Espriella es todo lo contrario. Estamos viendo acusaciones sin pruebas, estamos viendo ataques personales, estamos viendo estrategias sucias, estamos viendo un presidente que abusa de su poder. Estamos viendo un circo mediático que no ayuda en nada a que la gente tome decisiones informadas.
Y eso nos debe preocupar a todos, porque si así va a ser la campaña del 2026, si vamos a tener meses y meses de peleas, de acusaciones, de shows mediáticos, de mentiras y de manipulación, entonces vamos a terminar eligiendo mal. Vamos a terminar con un presidente que no necesariamente es el mejor, sino el que mejor supo manipular a la gente y eso sería una tragedia para Colombia.
Quinto está el tema de la justicia, de cómo funcionan o no funcionan las instituciones en Colombia. Porque de la Espriella en la entrevista prometió que si llega a ser presidente va a hacer auditorías internacionales, va a investigar la corrupción del gobierno de Petro, va a mandar gente a la cárcel si es necesario.
Y esa promesa suena bien, suena como lo que hay que hacer, pero también tiene sus peligros. El peligro es que se convierta en una cacería de brujas, en una persecución política donde se investiga a la gente no porque haya pruebas, sino porque son enemigos políticos, donde se usa la justicia como herramienta de venganza, donde se repite el mismo error que estamos criticando, pero al revés, y eso sería igual de malo, sería igual de dañino para las instituciones.
Entonces, lo que necesitamos no es un presidente que prometa meter a la cárcel a sus enemigos. Lo que necesitamos es un presidente que fortalezca las instituciones, que haga que la justicia funcione bien para todos, que persiga la corrupción sin importar de qué partido sea el corrupto, que aplique la ley de forma pareja, sin favoritismos y sin persecuciones.
Y para que eso pase, necesitamos que la fiscalía sea verdaderamente independiente, que no esté controlada por nadie, ni por el gobierno ni por la oposición, que investigue lo que tenga que investigar siguiendo las pruebas y no las órdenes políticas. Y eso es muy difícil de lograr en un país como Colombia, donde todo está tan politizado.
La fiscal Luz Adriana Camargo ha dicho en varias ocasiones que ella es independiente, que no recibe órdenes de nadie, que investiga lo que tenga que investigar sin importar quién esté involucrado. Pero la realidad es que hay investigaciones contra ministros del gobierno de Petro, hay investigaciones contra aliados del presidente y eso hace que el presidente se ponga nervioso.
hace que invente teorías de que hay un complot, de que alguien está controlando a la fiscal para perseguirlo. Pero la verdad más probable es que simplemente hay corrupción en el gobierno. Hay funcionarios que se robaron plata, que hicieron contratos irregulares, que cometieron delitos y la fiscalía está haciendo su trabajo investigando eso, sin que haya ningún complot, sin que nadie esté controlando nada, simplemente la justicia funcionando como debe funcionar.
Y si el presidente Petro fuera un demócrata de verdad, si creyera realmente en las instituciones, debería dejar que esas investigaciones sigan su curso. Debería dejar que la justicia haga su trabajo. Y si alguno de sus funcionarios es culpable, debería asumir la responsabilidad política de haber puesto gente corrupta en su gobierno.
Pero en vez de hacer eso, está atacando a la justicia, está inventando complsprestigiar las investigaciones y eso es peligroso. Eso es lo que hacen los gobiernos autoritarios, los gobiernos que no respetan las instituciones, los gobiernos que quieren estar por encima de la ley. Y si dejamos que eso pase, si permitimos que un presidente ataque a la justicia cuando lo investiga, entonces estamos abriendo la puerta para que cualquier gobierno futuro haga lo mismo.
Y ahí sí nos convertimos en una dictadura. Sexto está el tema de los medios de comunicación. ¿De qué papel están jugando en todo esto? Porque los medios tienen una responsabilidad enorme en una democracia. Son los que deben informar a la gente, los que deben investigar a los poderosos, los que deben hacer las preguntas difíciles, los que deben mostrar la verdad sin importar a quién beneficie o perjudique.
Pero en Colombia los medios de comunicación están muy divididos. Hay medios que son muy críticos del gobierno de Petro, que lo atacan todos los días, que magnifican cada error, que dan más espacio a la oposición y hay medios que son muy afines al gobierno, que lo defienden, que minimizan los escándalos, que atacan a la oposición.
Entonces, la gente ya no sabe qué creer, ya no sabe a qué medio hacerle caso. Y eso también es un problema gravísimo, porque si la gente no confía en los medios, si todo el mundo piensa que cada medio tiene una agenda política, entonces cada quien se encierra en su burbuja. Cada quien solo consume información que confirma lo que ya cree.
Y así es imposible tener un debate nacional serio. Así es imposible que la gente tome decisiones informadas. La entrevista que le hicieron a de la espriella en Blue Radio fue un ejemplo de buen periodismo. Néstor Morales y Felipe Zuleta le hicieron preguntas difíciles. No se dejaron intimidar. Insistieron cuando él trataba de evadir algo. Fueron respetuosos pero firmes.
Y eso es lo que necesitamos más. Necesitamos periodismo serio, periodismo que cuestione a todos por igual, que no sea propaganda ni de un lado ni del otro. Pero también necesitamos que la gente entienda que los periodistas no son enemigos. que hacer preguntas difíciles no es persecución, que criticar al gobierno no es golpismo, que el papel de los medios es exactamente ese, cuestionar, investigar, mostrar lo que el poder quiere ocultar.
Y si empezamos a atacar a los periodistas que hacen su trabajo, entonces estamos matando la democracia. El presidente Petro ha atacado muchas veces a los medios, ha dicho que son enemigos del cambio, que son la prensa oligarca, que están al servicio de los poderosos. Y aunque es cierto que algunos medios tienen sesgos, aunque es cierto que algunos dueños de medios tienen intereses económicos y políticos, eso no significa que todo lo que publican sea mentira.
Eso no significa que podamos descalificar cualquier crítica diciendo que es un complot. Y de la espriella también ha criticado a algunos periodistas. Dijo en la entrevista que hay activistas políticos que fungen periodistas, que hay gente que se hace pasar por periodista, pero en realidad está haciendo política. Y eso también es cierto.
En algunos casos hay columnistas y comentaristas que claramente tienen una agenda política, pero eso no nos da derecho a descalificar a todo el periodismo. Lo que necesitamos es discernimiento. Necesitamos aprender a diferenciar entre periodismo serio y opinión política, entre información y propaganda, entre hechos y teorías.
Y eso no es fácil, pero es necesario si queremos que la democracia funcione. Séptimo y último está el tema que conecta todo esto, el tema de las elecciones del 2026, de qué va a pasar en Colombia en los próximos meses, de cómo va a ser esa campaña, de quién va a ganar y sobre todo de que vamos a hacer nosotros los ciudadanos para que el resultado sea el mejor posible para el país.
Las encuestas muestran que la carrera está muy reñida, que Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella están muy cerca en intención de voto, que hay otros candidatos también, pero que estos dos son los que tienen más opciones reales de ganar. Entonces, Colombia está dividida más o menos por la mitad. Más o menos la mitad quiere continuar con el proyecto de Petro y la otra mitad quiere un cambio completo de dirección.
Y esa división es peligrosa porque significa que sin importar quién gane las elecciones, más o menos la mitad del país va a quedar descontenta, va a sentir que perdió, va a estar en contra del gobierno desde el primer día y eso hace muy difícil gobernar, hace muy difícil sacar adelante reformas, hace muy difícil unir al país.
Entonces, lo que necesitamos no es solo elegir un buen presidente. Necesitamos elegir un presidente que sea capaz de gobernar para todos, que sea capaz de tender puentes, que sea capaz de escuchar a los que no votaron por él, que sea capaz de construir consensos, que entienda que Colombia no es solo su mitad, sino todo el país.
Y también necesitamos que los perdedores de las elecciones acepten los resultados. Que no salgan a decir que hubo fraudes y no hay pruebas, que no traten de desestabilizar al gobierno elegido. Que hagan oposición constructiva. Que critiquen lo que haya que criticar, pero que también reconozcan lo bueno cuando lo haya, que pongan al país por encima de sus intereses políticos.
Porque si seguimos como vamos, con cada lado tratando de destruir al otro, con nadie dispuesto a ceder en nada, con peleas constantes en vez de diálogo, con acusaciones sin pruebas, con estrategias sucias, con manipulación de la información, entonces no importa quién gane en el 2026, Colombia va a seguir estancada, va a seguir dividida, va a seguir sin resolver sus problemas de fondo.
Los problemas de Colombia son enormes. Tenemos una tasa de pobreza altísima. Tenemos millones de colombianos que no tienen trabajo digno, que no ganan lo suficiente para vivir bien. Tenemos un sistema de salud que no funciona, que tiene a la gente muriendo en los pasillos de los hospitales esperando atención.
Tenemos un sistema educativo que no está preparando a los jóvenes para el futuro. Tenemos una infraestructura vial que es un desastre, con carreteras rotas, con puentes que se caen. Tenemos regiones enteras donde el Estado no llega, donde la única autoridad son los grupos armados. Y tenemos la corrupción, que es como un cáncer que se come todo, que hace que la plata que debería usarse para resolver esos problemas terminos de políticos.
Y funcionarios corruptos, tenemos un sistema político donde para ganar elecciones necesitas plata, mucha plata. Y esa plata viene de empresarios que después esperan favores o viene del narcotráfico o viene de fuentes turbias y así es imposible tener un gobierno limpio. Tenemos grupos armados que controlan territorios, que reclutan niños, que violan mujeres, que desplazan familias, que ponen minas antipersonales, que secuestran gente y el Estado no tiene la capacidad o la voluntad de derrotarlos.
Entonces, esas zonas siguen abandonadas, siguen en manos de la violencia. Y tenemos el narcotráfico, que es la fuente de todo esto. La coca que se cultiva en Colombia financia a todos esos grupos, les da el dinero para comprar armas, para pagar combatientes, para corromper autoridades y mientras no ataquemos ese problema de raíz, mientras sigamos teniendo 330,000 hectáreas de coca sembradas, no vamos a poder derrotar a los grupos armados.
Estos son los problemas reales de Colombia. Estos son los temas sobre los que deberían estar debatiendo los candidatos presidenciales. Estos son los temas sobre los que deberían estar trabajando el gobierno y la oposición juntos. Pero en vez de eso, están peleando por complots imaginarios, por acusaciones sin pruebas, por shows mediáticos.
Y mientras ellos pelean, mientras se tiran barro entre ellos, mientras hacen sus estrategias sucias de campaña, la gente común sigue sufriendo. Los niños siguen sin poder estudiar bien, los enfermos siguen muriendo por falta de atención médica, los campesinos siguen amenazados por grupos armados. Las familias como las de Córdoba siguen perdiendo todo en desastres que se pudieron prevenir.
Entonces, la pregunta que todos debemos hacernos es esta, ¿hasta cuándo vamos a seguir permitiendo esto? ¿Hasta cuándo vamos a seguir dejando que los políticos nos usen así? ¿Hasta cuándo vamos a seguir cayendo en sus juegos de división y confrontación en vez de exigirles que trabajen unidos para resolver los problemas reales? Porque al final del día el poder está en nuestras manos.
Nosotros somos los que votamos. Nosotros somos los que decidimos. Y si seguimos votando por los mismos de siempre, si seguimos eligiendo políticos por sus promesas bonitas en vez de por sus resultados concretos. Si seguimos dejándonos manipular por las campañas sucias y los shows mediáticos, entonces nosotros también somos responsables de que Colombia siga como está.
Necesitamos despertar, necesitamos pensar con la cabeza, necesitamos informarnos bien antes de votar. Necesitamos exigirles a los candidatos que nos digan con claridad qué van a hacer, cómo lo van a hacer, con qué recursos, en qué plazos. Necesitamos debates serios sobre los temas importantes. Necesitamos que la campaña sea sobre propuestas y no sobre peleas personales.
Y necesitamos estar dispuestos a castigar en las urnas a los políticos que usan estrategias sucias, que mienten, que manipulan, que abusan de su poder, sin importar de qué partidos sean, sin importar si nos gusta su discurso ideológico, porque si no ponemos límites, si no les cobramos políticamente sus malas prácticas, entonces van a seguir haciéndolo.
Esta historia de la pelea entre Gustavo Petro y Abelardo de la Espriella es solo un capítulo más en la larga historia de la política colombiana, pero es un capítulo que nos muestra claramente lo que está mal, nos muestra los vicios, nos muestra las prácticas que tenemos que cambiar si queremos que Colombia sea algún día un país diferente, un país mejor.
Y ese cambio no lo van a hacer los políticos solos. Ese cambio lo tenemos que hacer nosotros los ciudadanos, exigiendo más, participando más, informándonos más, votando mejor, no dejándonos manipular, no cayendo en la división que ellos quieren crear para mantenernos peleados mientras ellos hacen sus negocios. Colombia puede ser un gran país.
Tenemos todo lo necesario para serlo. Tenemos recursos naturales, tenemos gente trabajadora e inteligente. Tenemos una ubicación geográfica privilegiada. Tenemos cultura, tenemos historia, tenemos todo lo que necesitamos. Lo único que nos falta es tener buenos gobiernos. Gobiernos que de verdad trabajen para la gente, que sean honestos, que sean competentes, que unan en vez de dividir.
Y para tener esos gobiernos, necesitamos elegir bien. Necesitamos ser ciudadanos activos e informados. Necesitamos participar en la política no solo votando, sino también exigiendo, vigilando, denunciando cuando las cosas se hacen mal, aplaudiendo cuando se hacen bien, construyendo entre todos ese país que todos queremos. Entonces, ahora le preguntamos a usted, ¿qué opina de todo esto? ¿Cree que el presidente Petro está diciendo la verdad sobre el supuesto control que tiene de la espriella sobre la fiscal o cree que es un invento para distraer al país?
¿Cree que de la espriella es realmente diferente a los políticos de siempre o cree que es más de lo mismo con diferente empaque? ¿Qué tipo de Colombia quiere usted para sus hijos y sus nietos? ¿Un país con más estado o un país con más libertad económica? Confía en que las elecciones del 2026 van a ser limpias o cree que va a haber fraude? Déjenos su comentario aquí abajo.
Queremos saber qué piensa la gente de bien, la gente que ama a este país, la gente que quiere ver a Colombia salir adelante, porque entre todos podemos construir ese país mejor que tanto necesitamos. Hasta la próxima. M.