Tarde del 16 de julio de 2025, vía San Mateo, Manta. Dos vehículos blindados avanzan bajo el sol Manavita. En uno conduce Génesis Mendoza, 31 años, empresaria de la construcción y la pesca. A su lado, Flavio Leonardo Briones Chiquito, alias mexicano, 38 años. Segundo al mando de los lobos en la costa ecuatoriana.
Detrás dos exmilitares escoltan. Adelante un retén. Uniformes militares. Fusiles apuntan. Más de 60 disparos destrozan el blindaje. Cuatro cuerpos. Esa noche los cielos de manta explotan en fuegos artificiales. La tarde del 16 de julio de 2025. Partió Manabí en dos. Un antes de las 13 horas, Flavio Leonardo Briones Chiquito, salió de su residencia en Manta, acompañado de su esposa Génesis Michelle Mendoza Tuárez y dos escoltas.
El convoy, dos vehículos blindados de alta gama, un Jeep negro y otro automóvil con protección balística. Protocolo estándar para quien maneja millones en cocaína rumbo a México. La ruta vía a San Mateo al sur de Manta. Carretera estratégica que conecta la ciudad portuaria con las playas donde operan las lanchas rápidas del narcotráfico.
Briones no era un delincuente cualquiera. Alias mexicano, alias patrón, alias iguana, alias jefe. Cuatro nombres para una misma figura. El financista de alto perfil que dominaba las rutas marítimas entre Manabí y Centroamérica. Condenado en septiembre de 2024 a 10 años por delincuencia organizada, se cumplía medidas cautelares mientras su apelación avanzaba en la corte provincial de Pichincha.
Presentaciones periódicas ante la autoridad. Libertad controlada. La justicia ecuatoriana lo identificó como el mando gerencial de una red logística y financiera dedicada al tráfico de sustancias. La policía lo clasificó como objetivo de intermedio valor. Un empresario con declaraciones al Sri de $330,000 en 2022.
Compañías pesqueras, constructoras, importadoras. Fachadas perfectas para lavar activos. Génesis Mendoza era su complemento, accionista y gerente de una constructora que operaba proyectos residenciales e incluso penitenciarios. Propietaria de Pesimar Export, empresa pesquera en Santa Rosa, Machala, creada en 2023.
Administraba KV Luxury Car Wash, lavado de autos de lujo. Vendía ropa y accesorios exclusivos una empresaria versátil en Manta con presencia en múltiples sectores económicos, pero su vida estaba marcada por la violencia. Diciembre de 2021, un día después de su boda con briones, atacada a balazos mientras conducía un Porsche blindado en la urbanización Manta 2000.
Las láminas de seguridad le salvaron la vida. perdió parte de un dedo índice. Sobrevivió dos días antes del 16 de julio. Ella misma denunció amenazas contra ambos en el sistema integrado de actuaciones fiscales. Acusó directamente a los choneros, la banda rival. La denuncia quedó registrada. 48 horas después estaba muerta.
Los escoltas Carlos Benedicto Pacheco Cusme y Éder Luis Plúas Vargas, militares en servicio pasivo dado de baja en 2022 según el comando conjunto de las fuerzas armadas. Inicialmente, la policía reportó que uno estaba en servicio activo, pero la institución lo desmintió categóricamente. Exmitares convertidos en guardaespaldas privados, entrenamiento táctico, experiencia en seguridad.
No fue suficiente. El retén apareció cerca de las 13 horas. Uniformes militares, vehículos que simulaban un operativo oficial. El convoy se detuvo sin resistencia inicial. Los atacantes se acercaron. Entonces abrieron fuego, fusiles de alto calibre. Más de 60 casquillos quedaron esparcidos en el asfalto.
El blindaje de los vehículos fue perforado. La intensidad del ataque no dejó posibilidad de reacción. Priones cayó junto a la puerta del copiloto. Mendoza quedó muerta al volante del jeep negro con heridas fatales. Los escoltas tirados en la carretera. La escena fue acordonada por la policía que recolectó evidencia balística y revisó cámaras de seguridad cercanas.
Ani, el comandante de la policía en la zona 4, Giovanni Naranjo, declaró que el ataque fue planificado minuciosamente, posiblemente con filtraciones de información. Un dato clave surgió rápido. Uno de los escoltas mantenía una relación sentimental con una funcionaria de la fiscalía de Manta. Este vínculo levantó sospechas sobre infiltraciones en las instituciones, un problema recurrente en Manabí, donde los límites entre lo legal y lo ilícito se difuminan constantemente.
Los atacantes conocían la ruta exacta, el horario preciso, las medidas de seguridad del convoy. Ejecutaron el operativo con rapidez y se retiraron antes de que las fuerzas del orden pudieran responder. Hasta el 19 de julio no había detenciones relacionadas con el caso. La muerte de mexicano representó un golpe significativo para los lobos.
Hasta ese momento, si la organización no había sufrido pérdidas de alto rango en Manabí, a diferencia de su rival, los Choneros. Pero el enigma central permanecía sin respuesta. ¿Quién ordenó la emboscada? Los choneros en venganza territorial, ¿Una facción interna de los lobos en disputa por el poder, un ajuste de cuentas por cargamentos perdidos o deudas no pagadas? La policía identificó como sospechosos a cuatro figuras, alias El Gringo y alias Trans de los Lobos, alias Pelado Dani y alias Toñito de los Choneros. Nombres en
investigación, ninguna captura. Flavio Leonardo Briones Chiquito, inició su carrera criminal hace al menos una década. Su nombre aparece en expedientes judiciales desde 2014, cuando fue investigado por homicidio. Otros procesos siguieron robo en 2021, intimidación en 2023 y nuevamente en 2025.
Chiu y finalmente delincuencia organizada. en septiembre de 2023. Una trayectoria sostenida dentro de estructuras criminales que lo llevó a escalar posiciones hasta convertirse en uno de los principales financistas de narcotráfico en la costa ecuatoriana. El punto de quiebre en su ascenso llegó en 2017 con la captura de Washington Prado Alaba, identificado como Gerald, catalogado como el Pablo Escobar ecuatoriano.
Gerald fue extraditado desde Colombia a Estados Unidos en 2018, donde cumple una condena de más de 19 años. Antes de su caída, Prado controlaba una vasta red de lavado de activos. Briones trabajó para él en esa estructura, aprendiendo cómo camuflar dinero ilícito detrás de empresas legales.
Cuando Gerald cayó, Priones no solo sobrevivió, prosperó, asumió el conocimiento adquirido y lo transformó en independencia operativa. En 2017, el mismo año de la captura de Gerald, Briones fundó Baraca Fish Corp, empresa dedicada a la importación y exportación de pesca. En 2019 creó IMCO Baraca con el mismo giro comercial.
Estuvo al frente de estas compañías hasta 2021 cuando vendió sus acciones. Durante esos 4 años las empresas permanecieron inactivas. No reportaron actividades económicas significativas. Briones, como persona natural, tampoco declaraba impuestos que justificaran su creciente nivel de vida. Sin embargo, su estilo se llenó de lujos y seguridades, vehículos blindados, escoltas militares, residencias en zonas exclusivas, el perfil de un narcotraficante que operaba con discreción, pero sin escatimar en
protección. Su primera esposa, Carla Tamara Romero Holgin, fue asesinada el 15 de noviembre de 2022 en un lujoso restaurante en el sector de Barbasquillo, Manta. Atacantes armados con fusiles irrumpieron en el local. Carla intentó huir lanzándose por un precipicio, pero los sicarios la alcanzaron con disparos.
Murió junto a Angélica María Meromero, de 42 años. Para entonces, Romero ya había sobrevivido a dos atentados previos. La violencia rondaba a Briones, incluso en su círculo más íntimo. En 2021, Briones se casó con Génesis Michelle Mendoza Tuárez. A través de ella siguió ligado al mundo exportador y diversificó hacia la construcción.
En 2022, Mendoza compró acciones en pez y mar, empresa pesquera. En 2024 crearon Génesis MT Constructora. Las compañías funcionaban como fachadas, según la fiscalía, para justificar ingresos provenientes de operaciones ilícitas. Sha Mendoza misma no era ajena al peligro.
Al día siguiente su boda en diciembre de 2021 fue atacada a tiros mientras conducía un Porsche blindado. Las láminas de seguridad le salvaron la vida, aunque perdió parte de un dedo. Durante estos años, Priones construyó relaciones clave en el mundo criminal. Según agentes de inteligencia policial, mantenía cercanía con Lutgardo Mera, alias Chumado, segundo al mando de los lobos.
También tenía una rivalidad marcada con Adolfo Masías, alias Fito, líder de los choneros, con quien trabajó de cerca en la organización de Gerald. Cuando Fito fue recapturado en junio de 2024 y enfrentó un proceso de extradición, la balanza de poder en Manabí quedó desestabilizada. Briones operaba en un territorio en disputa, donde las alianzas eran frágiles y las traiciones frecuentes.
Pese a su perfil criminal, Briones logró camuflarse como empresario prominente durante años. No tenía detenciones previas hasta el caso de los decomisos en México y el Pajonal en 2023. se movía con libertad, presentándose ante autoridades bajo medidas cautelares mientras coordinaba operaciones logísticas para el tráfico de cocaína.
Su habilidad para operar en la sombra, mantener empresas legales y evitar la atención policial directa, lo convirtió en una figura esquiva. Los agentes lo describen como un narcotraficante diferente, sin filiación firme a los lobos, pero con conexiones profundas dentro de la organización.
La red criminal que comandaba Flavio Briones operaba con precisión logística. La droga ingresaba a Ecuador desde Colombia. atravesando fronteras porosas en la región amazónica. Manabí funcionaba como centro de acopio la provincia costera ofrece puertos estratégicos, bahías discretas y acceso directo al Pacífico.
El perfil costanero Manavita es ideal para operaciones de embarque, playas remotas, poca vigilancia estatal, comunidades donde el narcotráfico es economía paralela. Briones coordinaba el almacenamiento temporal de cocaína en lugares cercanos al perfil costero, bodegas en zonas rurales, fincas aparentemente dedicadas a la agricultura, propiedades pesqueras con infraestructura que permitía ocultar cargamentos.
Desde estos puntos, la droga era movilizada en camiones, camionetas y jeeps blindados hacia el punto de partida. La playa El Pajonal, al sur de Bahía de Caraques, una playa estratégica alejada de centros urbanos con acceso directo al mar abierto. En el Pajonal, lanchas rápidas cargaban la cocaína, embarcaciones con motores potentes diseñadas para evadir patrullajes navales.
La ruta, primero México, luego Estados Unidos como destino final. El corredor marítimo entre Manabí y Centroamérica es uno de los más transitados por el narcotráfico sudamericano. Las lanchas navegan de noche, aprovechando la oscuridad y la vastedad del océano Pacífico, coordinación con operadores mexicanos, puntos de entrega en aguas internacionales, cargamentos que pueden alcanzar cientos de kilos por viaje.
El caso que expuso la red de briones inició el 5 de febrero de 2023. La Armada de México detuvo a dos ecuatorianos y tres mexicanos en el Pacífico, al suroeste del puerto de Lázaro Cárdenas en Michoacán. Viajaban en una lancha rápida con 315 kg de cocaína. Entre los detenidos estaba Johnny Mero, familiar de Clever Mero, alias transportador, uno de los operadores de la red.
Horas después de la captura, en una sala de interceptaciones telefónicas en Ecuador, un oficial policial escuchó una conversación entre tres hombres identificados como alias Villa, alias Pollo y alias Transportador. Se comunicaban porque el cargamento había sido interceptado, evaluaban pérdidas, coordinaban respuestas.
La investigación policial siguió las comunicaciones. Detectaron más envíos. En mayo de 2023, otro decomiso en el Pajonal. La policía logró mapear la operación completa. Ingreso de droga, acopio en Manabí, movilización terrestre a El Pajonal, embarque en lanchas rápidas, destino México y Estados Unidos.
La Fiscalía inició el caso penal el 20 de septiembre de 2023. 14 personas fueron procesadas por delincuencia organizada. Wilson Toainga, quien luego asumiría como fiscal general del Estado, lideró la acusación. En diciembre de ese año, días antes de cerrar el caso, la fiscalía vinculó a tres personas más. En ese segundo grupo figuraba Flavio Leonardo Briones Chiquito, alias mexicano.
La sentencia llegó en septiembre de 2024. 10 años de prisión para Briones como autor directo del delito de delincuencia organizada. La judicatura lo identificó como empresario, casado, domiciliado en Manta, con un rol de alta dirección en la red. Mando gerencial en la parte financiera y logística. Su función coordinar el flujo de cocaína, financiar operaciones, mantener contactos con operadores mexicanos, garantizar que la droga llegara a destino y que los pagos regresaran a Ecuador, un puente entre producción y
distribución internacional. Pero Briones no fue encarcelado. Cumplía medidas cautelares, presentación periódica ante la autoridad. Su apelación avanzaba. Mientras tanto, seguía operando. Los agentes sospechaban que coordinaba envíos desde la libertad utilizando sus empresas como pantalla. Pesimar Export, la compañía pesquera de su esposa en Machala, facilitaba movimientos de contenedores.
Genesis MT Constructora justificaba transacciones financieras elevadas. Las fachadas funcionaban. Los lobos, la organización criminal más grande de Ecuador, según la OFAC, del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, operaba principalmente a nivel logístico. Prestaban servicios a otras organizaciones en lugar de traficar sus propios cargamentos.
Esta designación reflejaba su rapidez de crecimiento y solidez estructural. Briones encajaba perfectamente en este modelo. No era un capo tradicional con ejércitos de sicarios. Shu era un operador financiero y logístico que garantizaba que los cargamentos fluyeran. Su valor residía en la eficiencia, no en la violencia directa.
Manabí en 2025 era un campo de batalla. Los lobos y los choneros disputaban territorios, rutas marítimas y negocios de lavado de activos. La captura de Fito en junio de 2024 debilitó a los choneros, pero no los eliminó. La extradición aprobada en julio de 2025 terminó de fragmentarlos. Los lobos aprovecharon el vacío para expandirse en territorios que históricamente pertenecían a su rival.
Manta, Porto Viiejo, Jaramijó, puertos estratégicos, control de playas donde operan las lanchas rápidas. Cada kilómetro de costa valía millones. La violencia escaló en la provincia. Del 1 de enero al 22 de diciembre de 2025, Manabí registró 1216 muertes violentas, superando el récord de 940 en 2023.
Chis, el distrito Manta concentró el 40% de esa violencia, 501 homicidios en el año, más del 90% vinculados al narcotráfico, según la policía, 23 masacres en la provincia durante 2025, triplicando las 8 de 2024. Ataques múltiples que dejaban entre tres y siete muertos por evento. Los lobos perfeccionaban su táctica.
sicarios vestidos con uniformes similares a los de policía y fuerzas armadas, operativos falsos, ejecuciones simultáneas en varios sectores. Briones operaba en este contexto de guerra territorial. Su presencia en manta lo convertía en pieza valiosa para los lobos y en objetivo prioritario para los choneros.
La policía lo clasificaba como objetivo de intermedio valor. Buscaban detenerlo, pero no lo consideraban el enemigo número uno. Esa percepción fue un error. Itembriones controlaba flujos financieros que sostenían operaciones de la organización. Sin su coordinación logística, los envíos a México se complicaban.
era más valioso vivo para los lobos que cualquier sicario. La denuncia de Génesis Mendoza el 14 de julio de 2025 fue señal de alerta que nadie atendió. Dos días antes de su asesinato, ella registró amenazas contra ambos en el sistema integrado de actuaciones fiscales. Señaló directamente a los choneros como responsables de las intimidaciones.
Detalló que los mensajes eran específicos, que conocían sus movimientos, que las amenazas no eran genéricas, sino dirigidas con precisión quirúrgica. La denuncia quedó archivada en expedientes oficiales, un papel más en la montaña de casos sin resolver. No hubo protección adicional, no se modificaron las medidas cautelares de briones.
Ninguna autoridad consideró que la situación requería intervención inmediata. La pareja siguió moviéndose con su esquema habitual. Dos vehículos blindados, dos escoltas exmilitares, protocolo que había funcionado durante años, que les había salvado la vida en atentados previos, pero que ahora enfrentaba enemigos mejor informados, más organizados, con acceso a información privilegiada sobre rutas y horarios.
El 16 de julio, Briones y Mendoza salieron de su residencia cerca de las 13 horas. Posiblemente manejaban asuntos comerciales relacionados con sus empresas de fachada o coordinaban operaciones logísticas del siguiente cargamento programado. La ruta hacia San Mateo sugiere que se dirigían al sur, tal vez a San Clemente, zona estratégica donde Briones coordinaba habitualmente el transporte de sustancias hacia el Pajonal.
Chilavía era conocida por ambos, transitada frecuentemente por el convoy en viajes de reconocimiento o supervisión de operaciones. Los atacantes conocían estos movimientos con exactitud milimétrica. No fue casualidad. El retén falso no fue improvisado en el momento. Fue resultado de semanas de vigilancia sistemática, perfilamiento detallado de las víctimas y posible participación de algún miembro de las instituciones, según declaró Carlos Endara, jefe de la PEJ en Manabí, quien señaló que la

planificación del ataque evidenciaba conocimiento interno de protocolos de seguridad. La sofisticación del ataque indicaba recursos y entrenamiento, uniformes militares auténticos o réplicas exactas, vehículos que simulaban patrullas oficiales, coordinación entre varios atacantes, fusiles de alto calibre capaces de perforar blindaje vehicular, más de 60 disparos en pocos minutos.
Ejecución rápida y retirada antes de la llegada policial. El nivel de organización superaba ataques comunes de sicariato. Fue una operación militar, no un ajuste de cuentas improvisado. La muerte de mexicano generó un vacío de poder inmediato. Los lobos perdieron su principal operador logístico en Manabí.
Los cargamentos quedaron sin coordinador, las rutas marítimas sin supervisor financiero, las empresas fachada sin administrador. El impacto económico fue significativo. 8 días después del asesinato, el 24 de julio, la policía y la fiscalía ejecutaron operativos simultáneos en siete provincias: Imbabura, Napo, Chimborazo, Tunguragua, Pichincha, Guayas y Manabí.
Detuvieron a 65 miembros de los lobos, incautaron 27 bienes inmuebles y desmantelaron cuatro empresas fachada en Manabí con movimientos financieros de 1 millones de dólares. Entre las empresas figuraba Pesimar, creada en julio de 2021 por Génesis Mendoza, luego traspasada a un testaferro en 2023. El ministro del Interior, John Reinberg, declaró que fue un duro golpe a la estructura y economía criminal de los lobos.
En esa misma semana se incautaron 18 toneladas de droga valoradas en 715 millones de dólares. La ofensiva estatal intensificó la presión sobre la organización, pero también desató represalias. La violencia no disminuyó tras la caída de mexicano, se multiplicó. La noche del 16 de julio de 2025, mientras Mantaaba la emboscada que mató a abriones, los cielos de la ciudad explotaron en fuegos artificiales.
Barrios como Miraflores, Shokai, La Pradera, Chi 20 de Mayo y San Agustín se iluminaron simultáneamente. Residentes sorprendidos compartieron videos en redes sociales. Algunos bromeaban que el fin de año se había adelantado, otros entendieron el mensaje. La Policía Nacional ofreció una hipótesis. Los fuegos artificiales podrían haber sido una celebración de los choneros por la muerte de mexicano.
En el mundo del crimen organizado, la pirotecnia tiene significados simbólicos. conmemora golpes exitosos contra rivales, marca territorios, envía mensajes. La coincidencia temporal entre el espectáculo y el asesinato de briones reforzó esta teoría. Algunos usuarios en redes sociales especularon que la pirotecnia podría estar relacionada con la posible extradición de Fito, cuya audiencia estaba en curso.
Las autoridades no confirmaron ninguna hipótesis. El hermetismo alimentó la incertidumbre. Horas después, la violencia escaló. Pasada la medianoche del 17 de julio, un grupo armado irrumpió en el night club el imperio, ubicado en la vía Manta Rocafuerte, jurisdicción de Jaramijó. Los atacantes llegaron en vehículos, dispararon desde la entrada y el interior del establecimiento.
Utilizaron varios calibres, incluidas armas largas. El saldo, cinco muertos y varios heridos. Las víctimas fueron identificadas como Javier Omar Aguilar Quintana, de 28 años, Darwin Fernando Sánchez Briones de 42 años, Jorge Luis Navarrete Briones de 42 años, Jorge Eduardo Ruperti García de 54 años y Luis Fernando Macías Alzíbar, de 25 años.
Entre ellos, dos taxistas informales y dos empleados del local. Los atacantes dejaron panfletos en la escena. Los pepes se atribuyeron el hecho. Brazo armado de los lobos grupo táctico especializado en operaciones de represalia. Dejaron además una granada sin detonar, aumentando el terror entre los sobrevivientes.
La policía halló 15 vainas en el lugar. El comandante Giovanni Naranjo vinculó el ataque directamente con la muerte de Briones. Represalia por la pérdida del financista. Mensaje para los choneros. Cada baja será respondida. La violencia no se detuvo. El 17 de julio en la noche, otro ataque en Montecristi, parroquia Leonidas Proaño.
Sicarios abrieron fuego en una cancha de voleibol donde se reunían personas. Seis muertos, incluido un menor de 16 años. Cinco heridos trasladados a centros de salud bajo protocolo Código Plata. Simultáneamente en Santa Marianita al sur de Manta, otro ataque dejó dos muertos.
En menos de 24 horas, 13 personas fueron asesinadas en el distrito Manta. La provincia ardía. Naranjo solicitó refuerzos de Guayaquil y Quito. La policía activó operativos de búsqueda para identificar a los responsables. Revisaron cámaras de seguridad, analizaron indicios balísticos, cruzaron información de inteligencia.
Identificaron como sospechosos a cuatro figuras, alias el gringo y alias tranza de los lobos, alias pelado Dani y alias Toñito de los Choneros. Nombres que operativizaban la violencia, cabecillas locales que coordinaban sicarios, pero ninguna detención inmediata. Los atacantes se movían con rapidez, cambiaban ubicaciones, utilizaban redes de comunicación cifradas.
La fragmentación interna de ambas organizaciones complicaba las investigaciones. Sin cabezas visibles claras tras la captura de fito, múltiples células operaban con autonomía. Las alianzas eran temporales. Los objetivos cambiaban según disputas internas o ajustes de cuentas personales. El mapa criminal de Manabí se volvió cada vez más difuso.
La muerte de mexicano no solo eliminó a un operador clave, reveló la fragilidad de los lobos en Manabí. Sin briones coordinando finanzas y logística, la organización enfrentó desorganización operativa. Los envíos se complicaron. Las empresas fachada quedaron sin administrador confiable.
El flujo de dinero se interrumpió temporalmente. Los choneros aprovecharon para reorganizarse, atacar células rivales y recuperar territorios perdidos. La guerra territorial se intensificó. El punto de quiebre no fue solo el asesinato de briones, fue la cascada de violencia que desató Sha. La caída del segundo al mando reveló que incluso las estructuras más sólidas del narcotráfico ecuatoriano son vulnerables a golpes precisos.
Un operativo bien planificado, información filtrada, uniformes falsos y 60 disparos bastaron para colapsar meses de coordinación criminal. El efecto dominó fue inmediato. Represalias, masacres, desorganización operativa, ofensiva estatal y profundización de la guerra entre bandas. La muerte de Flavio Leonardo Briones Chiquito, marcó un antes y un después en la historia criminal de Manabí.
Su asesinato no solo eliminó a un financista de alto perfil, desencadenó una ola de violencia que atravesó los meses siguientes. La familia Briones se convirtió en blanco sistemático. El 17 de enero de 2026, Orlando Gabriel Briones Chiquito, hermano de mexicano, fue asesinado mientras desayunaba encebollado en la calle 13 de Manta.
Tenía 43 años. Fuentes policiales confirmaron que recibía bastantes amenazas. No sobrevivió. El 28 de enero de 2026, Dante Jair Briones Romero, hijo de mexicano, y su primera esposa Carla Romero, fue acribillado en la avenida Malecón de Manta. Tenía 17 años. Sicarios en motocicleta interceptaron su vehículo cerca del muelle flotante.
25 impactos de bala, calibre 9 mm. El comandante Jaime Salgado confirmó la detención de un sospechoso que viajaba en un vehículo siguiendo al de la víctima. Dante había expresado en redes sociales el dolor por el asesinato de su padre meses antes. Escribió que lo extrañaría más de lo imaginado.
No tuvo tiempo de superar el duelo. El 2 de febrero de 2026, el barco Gold Tuna, embarcación vinculada a la familia Briones, Chiz se incendió en la rada del puerto de Manta. El siniestro se reportó cerca de las 4:30 horas. Las llamas devoraron la nave valorada en millones de dólares.
Antes del incendio, el barco había sido atacado por sicarios el 21 de enero. Los agresores llegaron en lanchas, asesinaron a un guardia de seguridad y dejaron explosivos que no detonaron. El coronel Calle, jefe policial, señaló que el barco se había convertido en símbolo de disputa criminal. No era utilizado para pesca.
Funcionaba como plataforma logística, punto de abastecimiento de combustible para lanchas rápidas que transportaban droga. La cadena de muertes no se limitó a la familia directa. Carla Tamara Romero Holgin, primera esposa de mexicano, fue asesinada en noviembre de 2022. Angélica María Meromero, acompañante de Carla, murió en el mismo ataque.
Genesis Michelle Mendoza Tuárez. Segunda esposa ejecutada junto a Abriones en julio de 2025. Orlando Gabriel, hermano. Dante Jair, hijo. Cinco miembros del círculo familiar de mexicano asesinados en menos de 3 años. Un rastro de sangre que persigue a los sobrevivientes. Manabí cerró 2025 como la provincia más violenta de su historia.
Más de 100 homicidios en el año. El distrito Manta concentró 501 muertes violentas. 23 masacres dejaron 123 personas sin vida. La fragmentación criminal alcanzó niveles inéditos. Los lobos, debilitados tras la caída de mexicano y la ofensiva estatal enfrentaron divisiones internas. Células autónomas operando sin coordinación central.
Los Pepes emergieron como grupo táctico con identidad propia. Los choneros, golpeados tras la extradición de Fito, buscaron recuperar territorios perdidos. El legado de mexicano fue paradójico. Construyó un imperio financiero camuflado detrás de empresas pesqueras y constructoras. Coordinó rutas marítimas que movían millones en cocaína hacia México y Estados Unidos.
evitó la cárcel durante años, cumpliendo medidas cautelares mientras operaba libremente, pero su eficiencia lo convirtió en objetivo irreemplazable. Los choneros entendieron que eliminarlo generaría caos operativo en los lobos. Tuvieron razón. La organización tardó meses en reorganizar sus finanzas y logística. Los cargamentos se interrumpieron, las rutas se complicaron, el vacío de poder permitió que células más pequeñas ganaran autonomía.
La policía continúa investigando el asesinato de briones. Los nombres de el gringo, Transa, Pelado Dani y Toñito permanecen en los archivos sin detenciones confirmadas, sin sentencias. Chute, la justicia ecuatoriana enfrenta un sistema donde los sicarios cambian de identidad, cruzan fronteras y operan protegidos por redes de complicidad que atraviesan instituciones.
La infiltración criminal en la fiscalía, evidenciada por la relación de la escolta con una funcionaria es solo un ejemplo de un problema estructural más profundo. Manta sigue siendo campo de batalla. Los puertos estratégicos valen demasiado. Cada kilómetro de costa representa millones en narcotráfico. Las lanchas rápidas continúan saliendo del Pajonal rumbo a México.
Los cargamentos siguen fluyendo, aunque con mayor dificultad. Las empresas fachada fueron desmanteladas, pero otras surgirán. El narcotráfico no desapareció con la muerte de mexicano. Se adaptó. Nuevos operadores asumen roles financieros. Sis nuevos coordinadores logísticos garantizan que la droga llegue a destino.
La pregunta que persiste es autoridades podrán desmantelar las redes de complicidad que sostienen estas organizaciones. Los operativos estatales golpean estructuras, incautan drogas, detienen células, pero la corrupción dentro de las instituciones sigue siendo la causa profunda.
Policías infiltrados, fiscales comprometidos, militares retirados trabajando como escoltas de narcotraficantes. El tejido institucional está perforado. Manabí enfrenta un futuro incierto. La violencia no cesa. Las masacres continúan. Las familias enteras son ejecutadas. Los jóvenes de 17 años mueren acribillados en el malecón.
Los barcos arden en el puerto. Los fuegos artificiales iluminan los cielos celebrando muertes. Ch la guerra entre los lobos y los choneros no tiene vencedor claro. Solo víctimas acumuladas, civiles atrapados en fuego cruzado, comunidades donde el narcotráfico es la única economía. La caída de mexicano no trajo paz, profundizó el caos.
Su muerte reveló que incluso los operadores más eficientes son reemplazables en el engranaje del narcotráfico. El sistema continúa, la cocaína sigue fluyendo. Las lanchas rápidas navegan en la oscuridad del Pacífico. Los fusiles perforan blindajes. Los panfletos firmados por los pepes aparecen en escenas de masacres.
Los hermanos desayunan encebollado y caen muertos. Los hijos adolescentes mueren en el malecón. Manta permanece como símbolo de una crisis que trasciende la provincia. Ecuador se encamina a cerrar por tercer año seguido con la tasa de homicidios más elevada de América Latina.
Si la fragmentación criminal, la corrupción institucional y la influencia de cárteles mexicanos configuran un escenario que podría agravarse en 2026. No hay organización que haya logrado establecer hegemonía clara. Las capturas de líderes fragmentan grupos y generan más violencia. La historia de Flavio Leonardo Briones Chiquito, alias mexicano, es la historia de un país donde las luces de los fuegos artificiales contrastan con la oscuridad de una crisis que afecta a millones, donde los empresarios son narcotraficantes,
donde las esposas administran empresas fachada. donde los escoltas son exmilitares, donde los retenes son emboscadas, donde los hermanos desayunan sabiendo que pueden no volver, donde los hijos de 17 años heredan balas en lugar de futuro. El eco de los 60 disparos en la vía a San Mateo aún resuena en Manabí, no como recuerdo, sino como advertencia de lo que vendrá.