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De la Pobreza Extrema a la Tragedia en 27 Segundos: La Oscura y Turbulenta Vida de XXXTentacion

El 18 de junio de 2018, bajo el ardiente sol de Florida, el destino de una de las estrellas musicales más prometedoras y polémicas de la década quedó sellado en un abrir y cerrar de ojos. Las cámaras de seguridad de Riva Motorsports, una tienda de motocicletas en Deerfield Beach, captaron la llegada triunfal de un joven que, con apenas 20 años, tenía al mundo entero comiendo de la palma de su mano. Hablamos de Jahseh Dwayne Ricardo Onfroy, mundialmente conocido como XXXTentacion. El trato preferencial que recibió dentro del establecimiento no era fortuito; Jahseh venía de firmar un asombroso contrato discográfico por 10 millones de dólares. Era la viva imagen del éxito prematuro: joven, inmensamente rico, conduciendo un deslumbrante BMW i8 valorado en 150.000 dólares. Sin embargo, su mayor vulnerabilidad era invisible a simple vista, pero fatalmente evidente para los depredadores de la calle: a pesar de su inmensa fortuna, XXXTentacion se negaba rotundamente a contratar personal de seguridad. Esta decisión de mantener una imagen ruda y auténtica lo convirtió en el blanco perfecto de una emboscada mortal.

Para comprender cómo un talento tan generacional terminó desangrándose en el asiento de un automóvil de lujo, es absolutamente necesario rebobinar la cinta y sumergirse en las profundidades de su infancia. Jahseh nació el 23 de enero de 1998 en Plantation, Florida. Su nombre, inspirado en la icónica canción “Jahseh” del legendario Bob Marley, fue elegido por su padre, Dwayne Onfroy. Pero lejos de crecer en un entorno de paz y amor estilo reggae, la realidad de la familia Onfroy era cruda y violenta. Dwayne era un narcotraficante activo, y su madre, Cleopatra Bernard, dio a luz cuando apenas tenía 17 años de edad. En medio de una asfixiante carencia económica, la pareja se separó rápidamente tras el nacimiento del bebé. Obligada por la dura realidad, Cleopatra comenzó a trabajar como bailarina en un club nocturno tan pronto cumplió la mayoría de edad, dejando a su pequeño hijo en un constante carrusel de cuidadores: amigos, vecinos y familiares esporádicos.

Desde sus primeros años de vida, el pequeño Jahseh experimentó un doloroso vacío emocional. Su necesidad de llamar la atención de una madre ausente se manifestó a través de la violencia. En la escuela, el niño golpeaba a sus compañeros y desafiaba a los maestros sin ningún tipo de filtro. En su retorcida lógica infantil, las llamadas de atención desde la dirección de la escuela y los consecuentes regaños de su madre eran la única prueba tangible de que a ella le importaba. Por otro lado, su padre brillaba por su ausencia, no solo por sus negocios ilícitos, sino porque mantenía una segunda familia paralela conformada por su primera esposa, Tashina Freeman, y su hija mayor, Ariana Onfroy.

En un momento de desesperación ante la presión de criar a un niño incontrolable, Cleopatra decidió cederle la custodia a Dwayne. Paradójicamente, este fue uno de los pocos periodos de paz en la vida de Jahseh. Encontró en su hermanastra mayor y en su madrastra un núcleo familiar cálido y estructurado. Sintió, por primera vez, el abrazo de un hogar real. Lamentablemente, esta frágil estabilidad se derrumbó como un castillo de naipes un año después, cuando la madrastra descubrió que Dwayne había engendrado a un tercer hijo con otra mujer diferente. La relación se rompió irremediablemente, y el niño de seis años fue devuelto como un paquete no deseado a las manos de su madre.

El ciclo de abandono lo llevó a la casa de un tío paterno, un hombre que batallaba contra severos problemas crónicos de salud mental. La convivencia era una ruleta rusa emocional para el pequeño Jahseh. En los días de lucidez, el tío era una figura paterna cariñosa y protectora; pero cuando los demonios de la enfermedad mental tomaban el control, el hombre descargaba su furia irracional contra el niño mediante maltratos físicos y verbales. A pesar del terror intermitente, Jahseh llegó a desarrollar un vínculo profundo con él. Sin embargo, el destino le tenía reservado un trauma aún más oscuro. Un día cualquiera, al regresar de la escuela, el silencio sepulcral de la casa le indicó que algo andaba mal. Al caminar por el pasillo y asomarse, el niño presenció una escena dantesca que quedaría grabada a fuego en su psique: el cuerpo sin vida de su tío, colgando del balcón, tras haberse quitado la vida.

Este macabro descubrimiento sumió a Jahseh en una oscuridad perpetua. A partir de ese día, un aura de fatalidad y hostilidad dictó cada uno de sus actos. El temperamento del niño se volvió explosivo y letal. En una ocasión, mientras estaba en casa con su madre, un narcotraficante con el que Cleopatra mantenía una relación sentimental comenzó a golpearla brutalmente en la cocina. El sonido de los platos rotos y los gritos ahogados despertaron a la bestia dentro del niño de seis años. Sin titubear, Jahseh corrió hacia la cocina, tomó un fragmento afilado de porcelana del suelo y apuñaló al agresor para defender a su madre, logrando hacerlo sangrar, para luego morderle la piel con una furia irracional. En lugar de percibir esto como un acto heroico de protección, Cleopatra se aterrorizó ante la naturaleza salvaje de su hijo y decidió internarlo en un centro reformatorio juvenil.

La adolescencia no trajo consuelo. Dwayne, el padre de Jahseh, fue arrestado por la DEA en una operación encubierta, donde se le confiscaron más de 350 kilos de narcóticos, lo que lo condenó a pasar nueve largos años tras las rejas. Sin una figura paterna y con una madre distante, las inseguridades físicas de Jahseh comenzaron a flor de piel. Su madre, finalmente consciente de que el joven necesitaba intervención profesional urgente, buscó ayuda médica. El diagnóstico fue claro: Jahseh padecía de un severo trastorno bipolar, una condición psiquiátrica caracterizada por extremos cambios de humor, oscilando entre la euforia maníaca y la depresión profunda. Los médicos prescribieron medicamentos para estabilizarlo, pero Cleopatra, temiendo por los efectos secundarios en un adolescente de 13 años, se negó a dárselos. A esto se sumaba un problema congénito: un defecto del tabique ventricular, coloquialmente conocido como un “agujero en el corazón”, lo que presuntamente afectó su desarrollo físico, deteniendo su crecimiento en un metro con sesenta y siete centímetros.

Lejos de achicarse ante el mundo, su comportamiento se volvió incontrolable. Fue expulsado de diversas instituciones educativas por altercados violentos, incluyendo patear a un estudiante en el rostro dentro de un autobús escolar. El límite llegó durante un recital en el coro de la iglesia; harto de las burlas de un compañero, Jahseh lo golpeó ferozmente en la cabeza con un par de baquetas de batería. Su madre, incapaz de mantener un empleo debido a las constantes llamadas de las autoridades escolares y policiales, tomó la drástica decisión de enviarlo a vivir con su abuela Colette en un barrio marginal de Lauderhill, Florida, una zona tristemente célebre por ser considerada la octava ciudad más peligrosa de todo Estados Unidos.

Sin una figura de autoridad que pudiera contenerlo, el adolescente quedó a la deriva. Su abuela, por mera supervivencia y protección personal, cerraba la puerta de su casa con llave cada noche, sin importarle si Jahseh estaba adentro o afuera. Esto obligó al joven a dormir repetidas veces en las calles o en casas de pandilleros locales. Abandonó la escuela por completo y su apariencia mutó drásticamente para reflejar el caos de su mente: dejó crecer su cabello al estilo afro, comenzó a tatuarse el rostro y el cuerpo, y se sumergió en el consumo y la venta de sustancias ilícitas como Xanax, marihuana y jarabes para la tos con codeína. Sus crímenes escalaron rápidamente de pequeños hurtos de bicicletas y teléfonos celulares a violentas invasiones a domicilios a mano armada. Fue a los 16 años cuando la ley finalmente lo alcanzó: terminó encerrado en una prisión juvenil tras asaltar una casa a punta de pistola para robar computadoras portátiles.

Ironías del destino, fue dentro de los sombríos muros del centro de detención juvenil donde Jahseh encontró el sentido de su vida y al compañero ideal para sus ambiciones: Stokeley Clevon Goulbourne, mejor conocido en el mundo del rap como Ski Mask The Slump God. Stokeley, un joven de 17 años apresado por tráfico de sustancias, compartía el mismo fuego por la música. Durante un año entero, ambos jóvenes mataron el tiempo y la desesperación escribiendo letras crudas y practicando freestyle. Al obtener la libertad, el historial criminal y los tatuajes faciales les cerraron las puertas del empleo formal, pero eso era exactamente lo que deseaban; querían conquistar la industria musical a su manera.

Sin embargo, el demonio de la violencia seguía acechando a Jahseh. Durante su tiempo en prisión, protagonizó un incidente escalofriante. Un recluso con gestos afeminados comenzó a mirarlo de manera constante y sugerente. A pesar de que Jahseh había defendido inicialmente a este recluso de los abusos de otros internos, la atención romántica malinterpretada detonó su inestabilidad. Le advirtió a los guardias y al propio recluso que no toleraría esas miradas, expresando su repudio absoluto a ser vinculado con él. Un día, mientras se duchaba, Jahseh sintió que el joven lo observaba furtivamente. Presa de la furia, se abalanzó sobre él y lo golpeó con una brutalidad sobrecogedora, dejándolo al borde de la inconsciencia y casi ahogándolo en el suelo ensangrentado hasta que los guardias intervinieron. Este lado salvaje sería una constante en su carrera.

Tras su liberación, junto a Ski Mask, formaron el colectivo “Members Only”. Fue entonces cuando el destino los cruzó con Bruno Dickens, un actor de cine para adultos y creador de contenido que, al ver el innegable magnetismo de los jóvenes, se ofreció a ser su mánager. Jahseh abandonó su antiguo apodo y adoptó el pseudónimo que lo consagraría: XXXTentacion. Armado con una computadora portátil obsoleta, un micrófono Snowball económico y el software gratuito Audacity, el joven prodigio comenzó a grabar. “News/Flock” fue su primer tema, pero fue “Vice City”, lanzado en marzo de 2014, el que cimentó su estilo depresivo y sincero, prometiendo dejar atrás su pasado criminal.

Pero las promesas no detuvieron sus instintos. La agresividad de X manchaba sus relaciones profesionales. Llegó a propinar una paliza brutal y genuina a un hombre durante la grabación de un falso ajuste de cuentas para su mánager. Más adelante, humilló y destruyó a golpes a otro rapero local llamado J Bratz por una disputa financiera sobre una colaboración musical, grabando el acto y usando la foto del rostro desfigurado de su rival como portada de su cuenta de SoundCloud. Estos arrebatos comenzaron a alejar incluso a su mejor amigo, Ski Mask, quien temía por su propia integridad al lado de una bomba de tiempo humana.

El punto más oscuro de su existencia llegó con su relación sentimental con Geneva Ayala, una joven hondureña con una historia familiar igualmente fracturada. Lo que comenzó como una unión de dos almas rotas se convirtió rápidamente en un abismo de toxicidad y violencia doméstica extrema. Las disputas menores terminaban en tragedias psicológicas; en una ocasión, Geneva se burló de un accidente vehicular que había sufrido el rapero. En respuesta, XXXTentacion la arrastró por la fuerza hasta el baño e intentó ahogarla en la bañera bajo amenazas de denunciarla a la policía por delitos pasados. El nivel de dependencia y manipulación era tal, que el artista intentó quitarse la vida en dos ocasiones frente a ella para evitar que lo abandonara: primero lanzándose a una calle transitada, lo que le provocó fracturas en la pierna, y luego amenazando con lanzarse desde un balcón, repitiendo el trauma infantil de su tío. Las agresiones físicas llegaron a un punto de no retorno cuando, creyendo que Geneva lo engañaba, le propinó una paliza tan severa que le desfiguró el rostro, amenazando posteriormente con abusar de ella usando herramientas punzocortantes. Finalmente, Geneva logró escapar y denunciarlo a la policía, lo que envió a XXXTentacion de regreso a prisión, enfrentando cargos que podrían haberle costado entre 10 y 20 años de encierro.

Fue exactamente durante esta etapa de encarcelamiento cuando el fenómeno explotó. A finales de 2015, había lanzado un tema ruidoso, distorsionado y violento titulado “Look At Me!”. A principios de 2017, mientras estaba en una celda, la canción se convirtió en un “sleeper hit” viral. La situación escaló a nivel global cuando el gigantesco artista canadiense Drake lanzó la canción “KMT”, la cual poseía una cadencia rítmica idéntica a “Look At Me!”. Los fanáticos de X desataron una guerra mediática acusando a Drake de plagio. Drake lo negó rotundamente, pero la polémica sirvió como la campaña de marketing perfecta. El nombre de XXXTentacion estaba en la boca de millones, apoyado por superestrellas del género como A$AP Rocky.

Liberado bajo libertad condicional, con 19 años y una fama abrumadora, XXXTentacion se convirtió en la voz de la angustia juvenil. Sus conciertos eran campos de batalla similares a los eventos de heavy metal. Sin embargo, el karma lo perseguía. En un concierto en San Diego, un miembro del equipo del rapero rival Rob Stone burló la seguridad del recinto, corrió hacia el escenario y noqueó a X de un solo puñetazo, dejándolo completamente tieso e inconsciente frente a miles de cámaras que grabaron su humillación. A este incidente se sumaron agresiones posteriores en Los Ángeles, supuestamente ordenadas por el grupo Migos.

Enfrentando el peso de los juicios por violencia doméstica, el rapero operó un dramático cambio de imagen. Dejó de lado su agresividad pública para convertirse en un predicador de la salud mental, el amor propio y la positividad. Se afeitó las cejas, se tatuó un árbol en el centro de la frente como símbolo de renacimiento y comenzó a realizar obras de caridad en vecindarios pobres, donando dinero y esperanza a niños marginados. Para muchos, este cambio a los 19 años era una redención genuina; para otros, una magistral jugada de relaciones públicas orquestada por sus abogados.

Sea cual fuera la verdad, el 18 de junio de 2018 este intento de vida se truncó violentamente. Ese fatídico día, el rapero había retirado 50.000 dólares en efectivo, los cuales llevaba descuidadamente en un lujoso bolso Louis Vuitton. Junto a su tío político, llegó a la tienda Riva Motorsports para comprar una motocicleta. Su desprecio por la seguridad privada cobró un precio altísimo. Cuatro criminales de bajo nivel que merodeaban la zona buscando cometer un asalto genérico reconocieron al famoso músico solitario. Movidos por la avaricia, los sujetos compraron máscaras de neopreno en una tienda cercana y esperaron su momento.

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