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De gobernar a 300 sicarios y bañar de sangre Los Cabos a pudrirse en una celda olvidada

De gobernar a 300 sicarios y bañar de sangre Los Cabos a pudrirse en una celda olvidada: La escalofriante verdad de “La China”. Traicionada por su amante y condenada a 20 años por asesinar al hombre equivocado, descubre el oscuro y humillante infierno que vive hoy la narco más temida.

Melissa Calderón “La China”: Así vive hoy en prisión una de las mujeres más temidas del narco 

Imagina despertar cada mañana en una navitación de cinco estrellas frente al mar de Los Cabos. Imagina tener 300 personas dispuestas a hacer lo que tú digas. Coches nuevos cada semana, dinero que no sabes dónde guardar. Eso era la vida de Melisa Margarita Calderón Ojeda, conocida en el mundo del crimen como la China.

 Hoy esa misma mujer cumple 20 años de condena en el Centro Penitenciario de la Paz. en Baja California Sur, México. Hoy vas a conocer la historia completa detrás de ese contraste, cómo una mujer llegó a controlar un entorno dominado por la violencia, qué decisiones la llevaron hasta ese punto y cómo todo terminó desmoronándose.

 Pero también vas a ver algo que casi nadie cuenta. ¿Cómo es su vida hoy dentro del penal? ¿Qué hace en su día a día? ¿Cómo pasan sus horas? y cómo cambió por completo la realidad de alguien que alguna vez lo controló todo. Para entender cómo llegó hasta esa celda hay que ir al principio.

 Melissa nació el 12 de agosto de 1984 en Baja California Sur, hija de José Alfredo Calderón Cota y Alma Guadalupe Ojeda Angulo. De su infancia se sabe muy poco, pues las autoridades no registraron nada relevante antes de su entrada al crimen. Lo que sí está documentado es que creció en un estado que por décadas fue considerado uno de los más tranquilos de México hasta que las organizaciones criminales decidieron que era demasiado valioso para ignorarlo.

 Ese contraste entre paz y violencia marcaría toda su historia. En 2005, con 21 años, Melissa dio sus primeros pasos en el mundo del crimen organizado. Según investigaciones del semanario Z y reportes de la policía federal, su entrada estuvo vinculada a Eric Dávalos von Borstel, un hombre que era su primera pareja y que ya operaba dentro de ese mundo.

 Melisa se integró a las fuerzas especiales Damaso, el brazo armado del cártel de Sinaloa, operado por Damaso López Núñez, conocido como el licenciado. No entró como figura menor desde que el inicio mostró una disposición que la llevó a involucrarse rápidamente en dinámicas de violencia que marcarían su trayectoria.

 Eso la llevó a ocupar un rol que pocas mujeres habían tenido dentro de esa estructura, en un entorno donde el control se sostenía a través del miedo. Para 2008, 3 años después de incorporarse, Melissa ya era jefa de un grupo de 50 operadores dentro de las fuerzas especiales de los Damaso.

 El nombramiento fue documentado por autoridades de Baja California Sur y confirmado por declaraciones de detenidos. Su zona de operación abarcaba La Paz, la capital del estado, y Los Cabos, el destino turístico más visitado de la región. Ese control no implicaba estabilidad, sino una presión constante donde cualquier error podía tener consecuencias inmediatas.

 Según reportes federales, fue en este periodo cuando su nombre empezó a parecer vinculado a hechos delictivos que se caracterizaban por métodos extremos. Durante los 7 años que Melissa estuvo al frente de su célula, los homicidios en Baja California Sur se triplicaron, según datos publicados en septiembre de 2015 por el diario británico Daily Ma.

Las autoridades de Baja California Sur, tanto estatales como federales, la señalaron extraoficialmente como responsable de al menos 150 a 170 casos de personas fallecidas. Muchos de esos hechos, según testimonios recogidos por la Policía Federal, tenían una firma particular. Los mensajes que dejaba a otros grupos criminales eran deliberados y calculados.

 Era una forma de comunicar poder, un lenguaje propio del mundo en el que operaba. Esta mujer que generó terror en uno de los destinos turísticos más famosos del mundo, terminó llorando en el asiento trasero de una patrulla. Lo que pasó ese día en el aeródromo de Cabo San Lucas cambió todo y la persona que la entregó era la última que cualquiera hubiera esperado.

La estructura que Melissa había construido tenía su propio orden interno. En la cima estaba ella. Como segundo al mando operaba su novio, Pedro Héctor Gómez Camarena, conocido como el chino. Contaba con varios operadores encargados de distintas funciones dentro de su organización, pero ese dominio no era absoluto.

 Dependía de lealtades inestables y de una violencia que eventualmente terminaría volviéndose en su contra. Lo que llamaba la atención de su liderazgo, incluso a sus propios hombres, era la forma en que mantenía el control. Según declaraciones recogidas por la policía federal y citadas por varios medios, Melissa premiaba a quienes consideraba que habían cumplido bien entregándoles sustancias del propio negocio.

 La lealtad se compraba con favores y se exigía con consecuencias severas. Quien hablara, quien desobedeciera, quien se cruzara en su camino, desaparecía. Algunos de sus propios colaboradores lo aprendieron de la peor manera posible, incluyendo personas que ella misma había incorporado al grupo. El nivel de protección que tenía dentro del sistema de seguridad de Baja California Sur fue confirmado en declaraciones de la propia Melisa al momento de su captura.

 Durante el traslado posterior a su detención, un agente reveló que Calderón rompió en llanto y admitió que había logrado infiltrarse en distintos niveles del sistema policial mediante sobornos. Los sobornos llegaban a patrulleros, a mandos intermedios y a personas que le avisaban cuando se aproximaba un operativo.

 Por eso pudo escapar en seis ocasiones distintas antes de ser finalmente atrapada. La corrupción era parte de su infraestructura. En 2015 todo comenzó a derrumbarse. Las autoridades identificaron los vehículos en que se movía y desplegaron una operación encubierta a cargo de la Procuraduría General de Justicia del estado de Baja California Sur.

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