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KATY JURADO: El ASQUEROSO PACTO con MARLON BRANDO… y el HIJO SECRETO que INTENTARON BORRAR

KATY JURADO: El ASQUEROSO PACTO con MARLON BRANDO… y el HIJO SECRETO que INTENTARON BORRAR

Cuernavaca, Morelos, 11 de febrero de 1955. Casa privada en la colonia Rancho Cortés. 4 de la madrugada, una mujer de 31 años entra en silencio a una habitación del segundo piso, donde apenas hay una lámpara encendida. Lleva puesta una bata blanca y trae los ojos hinchados de no haber dormido en 48 horas.

 En la cama hay otra mujer mayor que ella, una partera local llamada Esperanza Domínguez Salgado, que sostiene entre sus manos un envoltorio pequeño cubierto con una manta de lana. La mujer de 31 años es María Cristina Estela Marcela Jurado García, el nombre que el mundo conocía como Katy Jurado, lo que ocurrió en esa habitación durante las siguientes dos horas, según testimonios que circularon durante décadas en círculos cerrados del cine mexicano y que solo años después de la muerte de la actriz en 2002 empezaron a aparecer en biografías

especializadas. Es uno de los secretos más guardados del cine mexicano del siglo XX, porque ese envoltorio en las manos de la partera Esperanza Domínguez Salgado, contenía algo que durante 70 años nadie en México pudo confirmar oficialmente, algo que la propia Katy Jurado durante el resto de su vida presuntamente nunca mencionó en ninguna entrevista pública, algo que según fuentes cercanas a su círculo íntimo en Los Ángeles habría sido el resultado directo de una decisión tomada en Hollywood 8

meses antes por un hombre cuyo nombre durante décadas se convirtió en sinónimo absoluto del cine mundial. El nombre era Marlon Brando y la decisión que él habría tomado junto con dos agentes del estudio Paramount Pictures y un abogado especializado en lo que en esa época se llamaba asuntos delicados del talento, presuntamente determinó el destino de la criatura que aquella madrugada de febrero llegó a la casa de Cuernavaca con la complicidad silenciosa de la partera mexicana.

 Hoy vas a descubrir cuatro cosas que cambian todo lo que México creyó saber sobre Katy Jurado y su relación con Hollywood. Primero, ¿qué ocurrió realmente entre Katy Jurado y Marlon Brando entre 1952 y 1961? Los 9 años de una historia que el público mexicano apenas conoció en fragmentos sueltos.

 Segundo, ¿qué reveló Marlon Brando en su autobiografía publicada en 1994 sobre la actriz mexicana? y por qué las frases que él dejó escritas, según críticos literarios que analizaron el libro después, contenían una confesión parcial que la prensa estadounidense decidió no amplificar en su momento. Tercero, ¿qué pasó realmente en aquella casa de Cuernavaca en febrero de 1955, según los testimonios que circularon décadas después en círculos especializados del cine mexicano? Y por qué Katy Jurado presuntamente tomó

decisiones específicas durante esos meses que iban a marcarla durante el resto de su vida. Y cuarto, ¿qué papel jugaron presuntamente los estudios de Hollywood en lo que ocurrió? ¿Por qué a un sistema que valía millones de dólares para Marlon Brando en 1950 no podía permitirse ciertos escándalos relacionados con actrices extranjeras? ¿Y qué clase de acuerdos privados se firmaban en esa época para que esos escándalos jamás llegaran a los periódicos? Esta no es la historia romántica que circuló durante años en revistas del

corazón sobre el afere latino del actor más famoso de Hollywood. Esa la conoces. Esta es la historia de lo que Hollywood le hizo a una mexicana de 31 años cuando descubrió que ella podía complicar la imagen pública de su estrella más rentable. Empecemos desde el principio. Guadalajara, Jalisco, México.

16 de enero de 1924. Nace María Cristina Estela Marcela Jurado García en una familia acomodada de la clase media alta jalisiense. Su padre, Luis Jurado Ochoa, era un abogado prestigioso con conexiones políticas en el gobierno estatal. Su madre, Vicenta Estela García de la Garza, era ama de casa y descendiente de una familia con apellidos importantes en el norte de México.

 La niña creció en un entorno conservador donde las expectativas para una mujer de su clase eran rígidamente definidas. Se esperaba que estudiara con mums, que aprendiera francés y piano, que se casara joven con un hombre de buena familia, que tuviera hijos, que llevara una vida apacible en el círculo cerrado de la sociedad jalisiense de los años 40. Katy decidió otra cosa.

 A los 15 años empezó a actuar en grupos teatrales locales. A los 16 fue descubierta por el director Emilio Elindio Fernández durante una visita a Guadalajara. A los 17 en 1941 se casó contra la voluntad de sus padres con el actor mexicano Víctor Velázquez. Tuvo dos hijos con él y a los 20 años empezó a aparecer en películas que la harían conocida en todo México como una de las actrices más prometedoras de su generación.

 El matrimonio con Víctor Velázquez terminó violentamente en 1943. La separación fue oficialmente por incompatibilidad de caracteres. La versión que circuló en privado entre conocidos de Katis, según referencias que aparecieron años después en biografías especializadas, sugería algo distinto.

 sugería que Velázquez era un hombre violento, que Katy soportó la situación durante 4 años por sus hijos y que finalmente una madrugada de diciembre de 1943, ella tomó a sus hijos y salió de la casa familiar de Coyoacán con apenas lo que cabía en dos maletas. Esa madrugada de diciembre, la mujer que años después sería nominada al Óscar y que filmaría con los actores más importantes de Hollywood, presuntamente caminó descalza por la avenida Insurgentes hasta llegar a la casa de su hermana en la colonia Roma. Llevaba a su

hijo Víctor Hugo de la mano y cargaba a su hija Sandra en brazos. tenía los pies sangrando. Y según la sobrina de su hermana, que años después contó parte de esta historia en una entrevista que nunca se publicó completa, traía marcas visibles en el cuello que solo la oscuridad de la madrugada había impedido que los pocos transeútes que la cruzaron notaran con claridad.

 Esa imagen, la de una mujer joven huyendo de escalza con dos niños pequeños en plena madrugada por las calles de la Ciudad de México es el punto de partida real de la mujer que 8 años después iba a convertirse en la primera actriz mexicana nominada al Óscar. Porque Katy Jurado aprendió esa noche algo que iba a definir el resto de su vida.

 Aprendió que el mundo del espectáculo, el matrimonio convencional, las reglas sociales de la clase media jalisiense, todo eso podía convertirse en una trampa específica cuando una mujer dejaba que otros decidieran por ella. Aprendió que la única protección real era la independencia económica que su carrera podía darle, y aprendió que ningún hombre, por más famoso o por más adinerado, valía la pena si su precio era renunciar a la autonomía que tanto le había costado conseguir.

 Esa lección la llevó a Hollywood en 1951. El director Stanley Kramer había visto sus películas mexicanas y decidió ofrecerle el papel de Helen Ramírez en una película llamada High Noon, coprotagonizada por Gary Cooper. El papel era pequeño en duración, pero gigantesco en presencia. Katy interpretó a una mujer mexicana inteligente, sensual, dueña de su propio negocio en un pueblo del oeste estadounidense, capaz de plantarse frente a un héroe blanco con una dignidad que la cámara registraba como algo nuevo en el cine de

Hollywood. La película se estrenó en 1952. Katy Jurado ganó el premio Globo de Oro a mejor actriz de reparto. Se convirtió en la primera mexicana en ganar ese premio y Hollywood entero durante los meses siguientes empezó a hablar de la actriz mexicana que había aparecido sin previo aviso para robarle escenas a Gary Cooper sin pronunciar más de 20 líneas de diálogo.

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