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¡LA POLICÍA ERA LA BANDA! 8 ELEMENTOS de la SSP de VERACRUZ por S3CUESTR0 AGRAVADO y T0RTUR4

¡LA POLICÍA ERA LA BANDA! 8 ELEMENTOS de la SSP de VERACRUZ por S3CUESTR0 AGRAVADO y T0RTUR4

policías estatales en activo [música] y dos exmandos señalados por su presunta participación en casos de desaparición forzada. El operativo [música] se realizó con apoyo de fuerzas federales en las inmediaciones del cuartel de San José. Este caso vuelve a encender una patrulla oficial con los logotipos de la Secretaría de Seguridad Pública pintados en la puerta, las torretas encendidas, el uniforme, las placas, el radio, todo real, todo legal y todo usado para desaparecer a dos personas en plena calle de Zalapa. Lo que estás a punto deescuchar no es la historia de un cártel escondido en la sierra, es la historia de los que traían el uniforme, de los que se suponía que te iban a cuidar y de una camioneta tipo pickup que en julio de 2023 dejó de ser una patrulla para convertirse en una jaula con ruedas. Última hora.

La Fiscalía General de la República confirmó la detención de ocho elementos de la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz, ocho acusados de secuestro agravado y tortura, y entre ellos, atención, no había rasos cualquiera. Había tres mandos, tres comandantes operativos y uno de ellos el actual comandante de la policía municipal de Quitlah.

Quédate, porque esto que parece una nota más de policías corruptos es en realidad el desmantelamiento de algo mucho más oscuro, una red de secuestradores que vivía adentro de la corporación, que no necesitaba esconderse del estado porque ellos eran el estado. Viernes, la capital de Veracruz despierta y en las instalaciones del cuartel San José, sede de la Secretaría de Seguridad Pública en Salapa, entran agentes federales.

No vienen a saludar, vienen con órdenes de apreción. La escena es la que casi nunca se ve en México. Él estado entrando a un cuartel del propio estado para sacar esposados a los que lo comandaban. Y mientras eso pasaba en Salapa no era el único punto. Elementos de la Agencia de Investigación Criminal, con apoyo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana Federal y de la Secretaría de la Defensa Nacional ejecutaron un operativo simultáneo en cinco municipios al mismo tiempo: Cuitláuak, Gilotepec, Zalapa, Veracruz Puerto y Naolinco de

Victoria. cinco municipios, una sola red y ese detalle, el de los cinco municipios al mismo tiempo, no es un dato menor. Es la firma de cómo se casa, a gente trae uniforme. Cuando vas contra policías, no puedes tocar a uno y dejar que avise a los demás. Un radio, una llamada, un mensaje y la red entera se entera y desaparece.

Por eso los operativos contra corporaciones se hacen así en simultáneo al amanecer en varios puntos a la vez para que ninguno alcance a avisarle al dejunto. Cuitlauak, donde vivía uno. Gilotepec, donde vivía otro. La capital, el puerto. Naolinco, cinco domicilios, cinco municipios, una sola hora para que cuando el primero entendiera lo que estaba pasando, los ocho ya estuvieran asegurados.

Así se desarma una estructura que conoce por dentro cómo funciona la policía, jugándole su propio juego, pero más rápido. Eso es lo que los noticieros te dijeron. Ocho policías detenidos, secuestro, tortura, titular de 30 segundos y a otra cosa. Lo que no te dijeron es cómo operaba esta red por dentro.

Y cuando entiendas el método, se te va a helar la sangre porque es el tipo de cosa que le puede pasar a cualquiera que maneje de noche por la carretera equivocada. Vamos a ello. Pero antes de que entremos al método, quiero que tengas clara una cosa, porque es la que cambia todo. Cuando hablamos de ocho secuestradores detenidos, tu cabeza dibuja un campamento en el monte, hombres armados con el rostro tapado, una casa de seguridad a las afueras de un pueblo. Borra esa imagen, borra todo.

Aquí no hay monte, aquí hay cuartel. No hay casa de seguridad escondida. Hay una sede oficial de la Secretaría de Seguridad Pública en plena capital del estado. No hay capos con apodo, hay comandantes con grado, con sueldo, con rol de servicio y con tu confianza puesta sobre los hombros. La amenaza, en este caso, no venía de afuera del sistema, venía de adentro, vestida de sistema.

El método tenía un nombre viejo, conocido casi inofensivo, el retén. Un retén policial. Esa imagen que todos hemos visto mil veces, conos en el asfalto, una patrulla atravesada, un par de uniformados con la mano levantada pidiéndote que te orilles. Revisión de rutina, joven. Documentos, por favor. Tú bajas la ventana. Tú obedeces.

Porque es la autoridad. Porque traen uniforme, porque traen patrulla. Ahora escucha bien esto. Esos retenes eran falsos, simulados. No existía ninguna revisión de rutina. No existía ninguna orden, ningún operativo legal. Eran montajes trampas con apariencia de ley. Según la investigación federal, esta gente instalaba supuestos retenes cerca de los fraccionamientos Las Ánimas y CIP Ánimas en Salapa.

Usando la estructura, los vehículos oficiales y los uniformes de la propia Secretaría de Seguridad Pública para detener autos bajo el argumento de una inspección de rutina. Y ahí estaba la trampa, porque no detenían a cualquiera, elegían, observaban quién pasaba, qué coche traía, qué pinta tenía, y de entre todos los que se orillaban obedientes, escogían a su víctima.

Lo demás ya no era un retén, era un secuestro exprés. Ojo a la palabra exprés, rápido, quirúrgico, no para pedir un rescate millonario de meses de negociación, no para subirte, quebrarte, exprimirte y soltarte. Y el vehículo que usaban para eso no era una camioneta robada ni un coche sin placas. Era una patrulla, una picup oficial de la policía estatal.

Y fíjate en la genialidad perversa del método, porque hay que entenderlo para ver lo difícil que era casarlos. Un secuestrador normal tiene que esconder el coche, tiene que conseguir placas falsas, tiene que evitar las cámaras, evitar a la policía, rezar para que ningún retén lo pare en el camino. Estos no, estos eran el retén.

Su vehículo no se escondía de la autoridad, era la autoridad. Si una cámara de la ciudad grababa la pickup parando un auto a medianoche, ¿qué veía el que revisaba esas grabaciones? veía una patrulla haciendo su trabajo. Veía normalidad. La perfecta tapadera de un crimen es que el crimen se vea exactamente igual que la ley. Y eso es justo lo que tenían.

No simulaban ser policías, eran policías de verdad con nombramiento. Y ese nombramiento era el disfraz perfecto que el dinero no puede comprar porque no se compra. Se otorga con una credencial en una ceremonia con la mano en alto jurando servir. Detente un segundo y métete en la escena. ¿Por qué es lo que hace este caso tan escalofriante? Julio de 2023. Salapa.

Dos personas están afuera de una tienda de conveniencia de esas que están pegadas a una gasolinera. Colonia CPE Ánimas. Una escena tan común que ni la registras. Alguien parado afuera de un oxo, cargando gasolina, comprando un café, revisando el teléfono, la cosa más normal del mundo. Y entonces llega la patrulla, no llega un comando encapuchado, no llegan sicarios disparando al aire, llega lo contrario del peligro, llega lo que tú toda tu vida has aprendido a ver como seguridad, una pickup de la policía, uniformados,

placas oficiales. Y esas dos personas, según la investigación, son interceptadas y subidas a esa patrulla, a la caja, a la cabina, da igual. Subidas, privadas de la libertad por los ocupantes de una unidad oficial de la policía estatal. Y aquí está el detalle que te quiero clavar en la cabeza porque es la médula de toda esta historia.

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