En el turbulento escenario político colombiano, pocas figuras generan tanto debate como la de una Asamblea Nacional Constituyente. Durante los últimos meses, el presidente Gustavo Petro ha ondeado esta bandera, llamando a sus simpatizantes a recolectar firmas para materializarla. Sin embargo, un repentino freno por parte del Comité Promotor ha dejado al país lleno de interrogantes. Para Carlos Alonso Lucio, excongresista, analista y actual director programático de la campaña de Abelardo de la Espriella, la lectura es clara y alarmante: en boca de Gustavo Petro, la Asamblea Constituyente no es un mecanismo de participación, sino un arma diseñada para la destrucción de la Constitución de 1991.
Durante una reciente y reveladora entrevista, Lucio no se guardó nada. Aseguró que el actual mandatario posee un talante profundamente autoritario y ha violado de forma sistemática el mandato constitucional, la independencia de poderes y el rol de las Fuerzas Armadas. Para el analista, el súb
ito congelamiento en la recolección de firmas no es un arrepentimiento ni un cambio de convicción, sino una elaborada maniobra de engaño electoral.

Según su análisis, figuras como Gustavo Petro e Iván Cepeda se ven obligados a mimetizar sus verdaderas intenciones ante un electorado independiente que valora y defiende la Constitución del 91. “Es una reversa táctica”, advierte Lucio, argumentando que si lograran consolidar su poder, reactivarían inmediatamente la maquinaria constituyente para atornillarse en el poder, trazando un peligroso paralelismo con el modelo implementado por Hugo Chávez en Venezuela.
La “Milicianización” de la Política y el Fantasma del Vandalismo
Uno de los puntos más críticos de la intervención de Carlos Alonso Lucio fue su denuncia sobre lo que él denomina la “milicianización” de la política colombiana. Este concepto, según explica, se refiere a la normalización y el uso sistemático de la violencia y el vandalismo como herramientas de presión política y control territorial.
Haciendo referencia a los recientes ataques vandálicos contra las sedes de campaña de Abelardo de la Espriella en Bogotá, Lucio fue tajante: “Esto no es espontáneo”. Conectó estos eventos con los violentos bloqueos de 2021 y acusó directamente al “Pacto Histórico” de tener líneas operativas basadas en la violencia, mencionando la influencia de las disidencias, la Primera Línea y otros actores ilegales en los territorios.
Para Lucio, el oficialismo sabe que enfrenta un escenario electoral adverso. La verdadera estrategia, argumenta, no radica en ganar en las urnas de manera limpia, sino en preparar el terreno para un nuevo estallido social que desestabilice el país y busque desconocer los resultados democráticos.
El Contraste: La Defensa de la Constitución
Frente a este oscuro panorama, Lucio dibuja una línea divisoria clara. Por un lado, sitúa el proyecto de Petro y Cepeda, al que califica de autoritario y destructivo; por el otro, posiciona a su candidato, Abelardo de la Espriella, como el bastión de la defensa institucional.
Lucio describe a De la Espriella no solo como un amigo cercano, sino como un jurista profundamente comprometido con la Constitución de 1991, influenciado por el legado histórico de Álvaro Gómez Hurtado. “Abelardo es la garantía de que en el 2030 haya elecciones libres”, sentenció, contrastando esta afirmación con la advertencia de que una eventual victoria de Iván Cepeda significaría “un abismo autoritario por décadas”.
Además, el excongresista abordó polémicas recientes, como la medida cautelar que intentó prohibir a De la Espriella el uso de la camiseta de la Selección Colombia. Lucio calificó este acto judicial como una clara operación política del Pacto Histórico, recordando que fue precisamente el pueblo, vistiendo esa misma camiseta en el estadio de Barranquilla, quien lanzó el primer grito masivo de “Fuera Petro”.
La Narrativa del Fraude y la Corrupción
La entrevista también destapó duras críticas hacia la gestión gubernamental en materia de transparencia y seguridad. Ante el anuncio de Iván Cepeda de nombrar al actual embajador Iván Velázquez como jefe anticorrupción, Lucio respondió con indignación. Recordó los polémicos decretos de cese al fuego bilateral de finales de 2022, calificándolos como uno de los mayores actos de “traición a la patria” al ordenar a las Fuerzas Armadas detener la persecución del crimen sin exigir a los grupos ilegales el fin de las extorsiones y asesinatos.

Finalmente, Lucio analizó la insistente narrativa de Gustavo Petro sobre un supuesto fraude electoral, a pesar de que los entes de control avalaron la transparencia de los pasados comicios. Para el analista, esta es la coartada perfecta. Asegura que el presidente busca deslegitimar el sistema electoral que lo llevó al poder para justificar futuras movilizaciones violentas. Irónicamente, Lucio apuntó que si hubo fraude en el pasado, fue por parte de la misma campaña presidencial oficialista, mencionando escándalos de topes financieros y presuntos dineros ilícitos.
El mensaje de Carlos Alonso Lucio es un llamado de urgencia a la sociedad colombiana: observar los espejos de países vecinos, no ignorar la historia y defender activamente las instituciones democráticas antes de que el daño sea irreversible.
¿Te gustaría que profundice en algún punto específico de esta entrevista, como las implicaciones legales de la “milicianización” o el impacto de estas declaraciones en el panorama electoral actual?